Meditación
Retiros budistas: en busca de la calma mental
Comunidades de filosofía tibetana inspiradas en la paciencia, el amor y la sabiduría ganan adeptos en busca de herramientas para gestionar el estrés de la vida actual

El maestro Guen Kelsang Ganden, residente en Alicante, en una de las actividades de su comunidad budista / Juani Ruz
Las tradiciones tibetana, zen y kadampa están detrás de las enseñanzas inspiradas en Buda que han arraigado en la Comunidad Valenciana. Refugios de calma que ofrecen meditación, cursos y retiros frente a la ansiedad y el estrés de la vida moderna, así como escapadas a la naturaleza para recargar pilas y construir un "yo interior más fuerte".
El budismo moderno que se practica en algunos de estos retiros obedece a la nueva tradición Kadampa, fundada en el Reino Unido en 1991 por el maestro Gueshe Kelsang Gyatso Rinpoche, que adaptó las enseñanzas del budismo tibetano (difundidas en el siglo XV por el Yhe Tsongkhapa) a la mentalidad y el estilo de vida de las sociedades occidentales.
Paz en el mundo
"En estos tiempos convulsos, muchas personas desean la paz en el mundo, pero pocas cultivan la paz interior. Sin paz interna, la paz externa es imposible: la armonía del mundo depende de la serenidad que cada persona pueda generar en su propia mente", señala el maestro Guen Kelsang Ganden, que relata una reciente situación de la que fue testigo: en un vagón silencio de un tren, alguien habló en voz alta y reaccionó con enfado cuando se le pidió que guardara silencio. "Si no podemos mantener la calma en situaciones pequeñas, es difícil esperar armonía a gran escala".
"Por eso es fundamental aprender a cultivar la paz interior. Practicar la meditación y desarrollar hábitos de calma nos permite estar bien con nosotros mismos y transmitir serenidad a los demás. Cuando nuestra mente está en paz, podemos vivir felices y contribuir a un entorno más armonioso".
Un refugio
Lla evolución de esta comunidad es constante y pausada, con la incorporación progresiva de personas interesadas. "Llegan personas nuevas poco a poco. No es algo masivo, pero sí constante”, apunta el maestro. Para muchos asistentes, este entorno se convierte en una especie de refugio frente al ritmo acelerado del día a día. “Se genera una sensación de familia, de apoyo mutuo”, añade el maestro.
El perfil de los participantes es diverso, aunque predominan personas de mediana edad y mayores. La presencia de jóvenes es menor. “Quizá los jóvenes están en otros procesos, con otras inquietudes, pero poco a poco también se van acercando”
La base de la enseñanza Kadampa se centra en el entrenamiento de la mente a través de valores como la paciencia, el amor, la compasión o la sabiduría. "Hoy en día muchas personas, sin darse cuenta, entrenan pensamientos negativos. Nosotros aprendemos a cultivar estados mentales que generan paz”, detalla Guen Kelsang Ganden.
Si no podemos mantener la calma en situaciones pequeñas, es difícil esperar armonía a gran escala
Contra el conflicto
En este sentido, subraya que muchos de los conflictos personales y sociales tienen su origen en la mente. “Lo que vemos fuera es un reflejo de lo que ocurre dentro. Si cultivamos pensamientos negativos, eso se traduce en conflicto. Si cultivamos pensamientos positivos, generamos armonía”, apunta. Por ello, el objetivo principal de la práctica no es tanto cambiar las circunstancias externas como transformar la forma de relacionarse con ellas.
Las clases que se imparten combinan una parte teórica con prácticas de meditación. En la primera, se introducen conceptos y enseñanzas del budismo Kadampa; en la segunda, se trabajan técnicas para interiorizarlos. “La meditación permite que lo que entendemos de forma intelectual llegue al corazón, que realmente cale y se convierta en parte de nosotros”, relata. Se trata de un proceso progresivo que requiere constancia.
Además de las sesiones semanales, la comunidad organiza retiros periódicos en los que los participantes se desconectan de sus rutinas habituales. Durante estos encuentros se realizan varias sesiones diarias de meditación y reflexión. “Es como darle un descanso a la mente, recargar energías y volver con más claridad”. Además, cocinan juntos, se escuchan y se apoyan mutuamente.
Miedo
Estos espacios, como los retiros de fin de semana a meditar al parque natural de la Font Roja (Alcoi), los consideran útiles en una sociedad en la que, explican, predominan la ansiedad, la preocupación o el miedo. “Si no hacemos nada para contrarrestar esos pensamientos, se vuelven habituales y terminan afectándonos profundamente. Hay alternativas,podemos entrenar la mente para generar paz”.
“Al final, lo que aprendemos es a cultivar la paz interior. Y eso, hoy en día, es algo muy necesario”, concluye el maestro.
La comunidad lleva más de diez años asentada en su ubicación actual en Alicante, aunque sus orígenes se remontan a finales de los años noventa, cuando comenzaron a formarse los primeros grupos.
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