Dossier CV
Las 'kellys', una profesión atada a la precariedad por la crisis de la vivienda
Yolanda García lleva diez años defendiendo los derechos y las condiciones dignas de las camareras de piso de los hoteles: "La carga de trabajo sigue siendo inadmisible"

Yolanda García, portavoz de "Las Kellys" de Benidorm. / INFORMACIÓN
Hace diez años se creó la asociación “Las Kellys” de Benidorm. Yolanda García es desde entonces su portavoz que, actualmente, actúa como plataforma y punto de consulta laboral para las camareras de piso en hoteles en la ciudad turística por antonomasia de la Comunitat Valenciana.
Durante esta andadura, el “mayor cambio que hemos notado radica en la contratación, porque ya no hay tantos contratos de tres o 9 meses como antes, sino que ahora o eres fija discontinua o fija”, comenta. García subraya que, frente a otros destinos como Ibiza, la Costa Blanca y, en concreto, Benidorm opera a lo largo de todo el año, lo que se traduce en mayor estabilidad.
Sin embargo, lo que no ha desaparecido es su reivindicación inicial: la carga de trabajo. Las mejoras salariales que se han incorporado por los convenios -aumentos medios del 2 % anual – han obviado el hecho de que en muchos establecimientos la jornada de las camareras de piso se sigue midiendo por habitaciones y no por horas, como marcan los contratos.
Para la portavoz de Las Kellys, “estamos igual que siempre y, a veces, hasta peor. La carga de trabajo sigue siendo inadmisible. Es una sobrecarga que termina muchas veces en bajas laborales, en lesiones crónicas, en pasar por los fisios, por las mutuas, la Seguridad Social”. García explica que todas las cuestiones reflejadas en políticas de prevención se incumplen sin más y que las consecuencias se pagan a título individual y personal. Cuando se le pregunta cuántas habitaciones por hora podrían limpiar, rechaza dar una cantidad y asegura que “ahí radica la cuestión. Nunca sabes que te vas a encontrar al abrir la puerta”, añade en referencia a la imposibilidad de fijar una relación directa.
Dentro del huracán habitacional
En este contexto, Yolanda García compara en varias ocasiones la situación que viven “compañeras de Benidorm” con otras poblaciones turísticas e introduce la quiebra económica que implica vivir en estos puntos. “Hay otras camareras que apenas pueden pagar el alquiler de una habitación, por la que le están pidiendo 700 euros, o aquí, donde ya casi resulta imposible alquilar un piso pequeño por menos de 900 euros. No digamos ya la hipoteca”.
La portavoz de la plataforma señala que un hotel de cuatro estrellas paga una media de 1.400 euros brutos por 8 horas. “No es un mal sueldo, pero no te llega”. García recuerda la pandemia, donde se demostró lo que conlleva la precariedad. “No puedes ahorrar y contar con un colchón económico para cuando vienen mal las cosas”, subraya. “Hay gente que no se ha recuperado desde entonces”.
La relación con la falta de mano de obra radica, en su opinión, de esta situación y avanza que, en algunas zonas, como Baleares, cadenas hoteleras ya están dando ayudas a sus empleados para pagarse la vivienda y evitar que se vayan. En un corto plazo, no ve que se vaya a aplicar la medida en la Comunitat Valenciana, porque tienen claras sus prioridades de mejoras en las condiciones. Así han sumado ahora su iniciativa para que las camareras de piso se puedan acoger a la jubilación anticipada. “Todas acabamos tocadas”.
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