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Dossier CV

"La normativa para apartamentos turísticos debería ser mucho más estricta"

Vanessa Adell es gerente de un hotel con capacidad para unas 80 personas en Morella y reclama renovar la oferta y no vivir "de la renta"

Vanessa Adell.

Vanessa Adell. / Levante-EMV

Belén Nebot

Morella

Vanessa Adell es gerente del hotel Rey Don Jaime en Morella. Su establecimiento cuenta con 44 habitaciones y con capacidad de alojar unas 80 personas. Se trata de un hotel de tamaño medio dentro del municipio, lo que le permite ofrecer un servicio cercano y adaptado al visitante. El tipo de turista que acoge Morella, según la directora, suele ser familiar, que les guste pasar tiempo en la naturaleza y aprender sobre el entorno, la historia y la cultura del destino.

Adell afirma que en los últimos años el turismo ha sido el motor económico del pueblo, aunque considera que no se está invirtiendo lo suficiente para mejorar la experiencia turística. “Creo que se está viviendo un poco de renta. Todo lo que se había hecho anteriormente está muy bien porque es lo que nos está trayendo turismo al pueblo, pero considero que se debería invertir en hacer cosas nuevas”, asegura. En este sentido, apunta a la necesidad de renovar la oferta, actualizar servicios y seguir apostando por propuestas que mantengan el interés del visitante a lo largo del tiempo.

Además, la desestacionalización sigue siendo uno de los problemas, puesto que la mayoría de turistas se concentran en una determinada época del año, en vez de ser fluido la gran parte de este. Es lo que suele ocurrir en la mayoría de destinos, tanto de costa como de interior. A pesar de ello, Adell reconoce que en invierno los hoteles de Morella siguen abiertos, ya que hay turistas que deciden alojarse los fines de semana en prácticamente cualquier época del año, aunque enero y febrero son los meses más solitarios. Considera que el turismo de Morella es más estable frente al de otros destinos, como los de costa, y no tiene picos muy altos, lo que permite cierta continuidad en la actividad.

Otro de los problemas que actualmente está en el punto de mira es la turismofobia, causada por la saturación y sus impactos negativos, como por ejemplo la gentrificación y la bajada de la calidad de vida local. Uno de los motivos es también la falta de vivienda accesible, un problema que también ha llegado a Morella. Vanessa Adell expone que a raíz de que cada vez haya más apartamentos turísticos y menos pisos para que la gente pueda comprar o alquilar, ha empezado a haber más turismofobia, puesto que muchas viviendas que se quedan vacías se destinan a un apartamento turístico. De hecho, afirma que en el pueblo hay alrededor de 90 apartamentos turísticos y, si lo comparamos con la cantidad de habitaciones de su hotel, es como si hubiera dos hoteles más en el pueblo. “Obviamente son competencia. Nosotros, los hoteles, creamos empleo: servicio de limpieza, camareros, recepcionistas… En cuanto a los apartamentos, la mayoría son familias que han destinado un piso que tenían para turistas. Está claro que cada uno puede hacer lo que considere, pero opino que la normativa para apartamentos turísticos debería ser mucho más estricta. Por ejemplo, que en un edificio de solo viviendas no haya un piso turístico”, explica la gerente.

Respecto al futuro del turismo en Morella, Vanessa Adell lo tiene claro. De aquí a cinco años piensa que continuará siendo el motor principal de la economía. Aun así, recalca que es fundamental hacer una buena inversión para mejorar infraestructuras, servicios y pensar en nuevas maneras para atraer al turismo en más épocas del año y para que se pueda seguir viviendo de ello de forma sostenible.

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