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Llorca se atasca con los presupuestos más tardíos pese a su deseo de aprobarlos

El 'president' tiende la mano a Vox para sacar nuevas cuentas, pero rechaza sentirse "presionado"

Juanfran Pérez Llorca acude a Novelda a un acto sobre el trasvase Tajo-Vinalopó, este martes.

Juanfran Pérez Llorca acude a Novelda a un acto sobre el trasvase Tajo-Vinalopó, este martes. / PILAR CORTES

València

Juanfran Pérez Llorca subió a la tribuna de las Corts como aspirante a sustituir a Carlos Mazón y presidir la Generalitat el 27 de noviembre con la mano tendida en busca del pacto. Entonces, lo encontró en Vox para sellar su investidura. Cuatro meses y medio después, esa mano vuelve a estar extendida y moviéndose ostensiblemente para lograr un acuerdo que selle su nuevo objetivo: contar unos Presupuestos de la Generalitat en 2026, un deseo que, sin embargo, de momento no encuentra la complicidad de sus aliados.

Porque con una cuarta parte del año ya consumida, si algo ha dejado claro Llorca y el Consell en general es que el Ejecutivo autonómico quiere tener nuevas cuentas para 2026 que le saquen de la situación de excepcionalidad de la prórroga presupuestaria. "A mí me gustaría tener también unos presupuestos para este ejercicio e ir regularizando esa situación", expresó este martes el president desde Novelda. Y eso que trató de quitarle hierro a la situación de prórroga presupuestaria negando sentirse "presionado" porque aún tiene "muchísimas partidas con buena consignación económica".

Es más, habló de que ahora tiene unos "presupuestos en vigor", una expresión dudosa que, además, comienza a emborronarse. No obstante, se apoya en que los últimos presupuestos se aprobaron en las Corts el 28 de mayo de 2025, fecha para la que todavía no ha pasado todo un año, de ahí la interpretación de que estén "en vigor" y no hayan agotado su vida útil. Sin embargo, más allá de las dudas legales y financieras de la afirmación, esta realidad comienza a consumirse y es difícil que en el nuevo proyecto financiero logre entrar en vigor antes de ese día.

Para ello sirve de comparación lo ocurrido hace justo un año. El Consell acabó de confeccionar los presupuestos y los remitió al parlamento valenciano el 20 de marzo. Tras ello, la tramitación duró algo más de dos meses con sus negociaciones extra con Vox para incorporar enmiendas. El plazo fue algo más extenso que lo que es habitual por las vacaciones de Semana Santa entre medias, pero es complicado que dure menos, de hecho, cuando se quiere aprobar antes de final de año, el límite se suele poner en el 1 de noviembre para lograr completar todo el proceso antes del 24 de diciembre.

Un elemento diferencial

Sea como sea, los presupuestos de 2026 van camino de contar con su propio registro histórico dentro del autogobierno valenciano en los más de 40 años d'Estatut y funcionamiento del Consell democrático. Si finalmente el Ejecutivo autonómico se lanzase a presentar y aprobar un proyecto financiero para este año es más que probable que sean los más tardíos desde la recuperación de la autonomía, un hito que actualmente tienen las cuentas de 1990 con Joan Lerma que recibieron el aval definitivo de las Corts y su entrada en vigor en el DOGV el 31 de mayo.

El 'president' de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, en una imagen de archivo en Les Corts Valencianes

El 'president' de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, en una imagen de archivo en Les Corts Valencianes / ROBER SOLSONA/EUROPA PRESS

También podría darse una situación no vista hasta la fecha en la Generalitat: que en 2026 no hubiera unos presupuestos propios sino que se completara el ejercicio entero con los prorrogados del 2025. Esto ya ha ocurrido en otras autonomías e incluso en la Administración General del Estado, donde las cuentas han consumido ya tres calendarios completos y van camino de tragarse un cuarto, pero sería la primera vez en la Comunitat Valenciana.

No parece por lo verbalizado por Llorca y otros miembros de su gabinete que esa sea la intención del Consell, que incluso a través de su conseller de Hacienda, José Antonio Rovira, admitió conversaciones, algo que negó Vox. Estar con las cuentas prorrogadas impide algunas inversiones y limita la maniobrabilidad financiera en un momento todavía delicado de la reconstrucción. De ahí que Llorca volviera a mostrarse este martes "abierto siempre al diálogo y al entendimiento con todas las formaciones políticas", aunque el espectro queda reducido solo a los voxistas.

Sudar concesiones

Con ellos ha pactado el PP los otros dos presupuestos que se han aprobado en esta legislatura y solo con ellos parece posible que salgan adelante los terceros que, además, podrían ser los últimos, dado que en un año habrá elecciones y cualquier negociación tendrá un coste mayor. Tampoco es que en la actualidad estas sean sencillas. No lo están siendo para los 'populares' desde que los de Santiago Abascal dejaron los gobiernos autonómicos en julio de 2024, apenas un año después de entrar. Carlos Mazón ya tuvo que sudar concesiones en inmigración, Pacto Verde Europeo y recortes a la Acadèmia Valenciana de la Llengua para sellar las cuentas de 2025 y por la misma línea tuvo que ir Llorca para amarrar su investidura.

El camino parecía que podía haberse liberado tras los comicios en Extremadura, Aragón y Castilla y León, pero la falta de acuerdo en estos territorios y la convocatoria en Andalucía vuelven a añadir curvas. Y aunque las relaciones entre Vox y el PPCV son bastante fluidas, más que en otros territorios, y que no ha habido roces importantes, al menos, en público, el centralismo de la formación ultra acaba determinando sus pasos. A ellos estará pendiente Llorca para cumplir su deseo de tener presupuestos.

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