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Dossier CV

Del alma gemela al algoritmo: tradición romántica y modernidad digital en la moral

España aparece en el estudio del CIS como una sociedad híbrida: moderna en los principios, tradicional en los imaginarios (la monogamia, por ejemplo)

Imagen de una conocida aplicación de citas.

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Gerardo Muñoz Lorente

València

Más allá de la estadística, el análisis del CIS explora las contradicciones, los mitos y la transición cultural de una sociedad que navega entre la tradición romántica y la modernidad digital.

Al menos en el plano declarativo (la fiabilidad de las respuestas en este tipo de encuestas es relativa, ya que, al contestar, los entrevistados pueden hacerlo según criterios de valores bien vistos), la sociedad española sigue valorando más la salud, los cuidados, la estabilidad y el reconocimiento mutuo que el éxito, la apariencia o la competencia.

Que la mayoría de los españoles piense que el amor verdadero lo puede todo y que dura toda la vida, así como que crea que existe un alma gemela para cada persona, puede dar una excesiva imagen de ingenuidad para una sociedad actual, por muy alta que sea en general su moralidad. Pero estos mitos románticos tradicionales coexisten con valores modernos, como la igualdad, algo típico de sociedades en transición cultural. España aparece, así, como una sociedad híbrida: moderna en los principios, tradicional en parte de los imaginarios (la monogamia, por ejemplo, sigue siendo el patrón hegemónico).

Los datos sobre las aplicaciones de citas son muy interesantes porque evidencian que la digitalización ha entrado en las prácticas de relaciones sentimentales, pero no del todo en la moral. Aunque se usan, las app siguen estando rodeadas de una cierta desconfianza simbólica porque se las percibe como espacios eficaces para el contacto, pero menos legítimos para el amor duradero.

Entre quienes no tienen relación, predominan los que tienen poco o ningún interés en tenerla; y entre quienes no están enamorados, algo más de la mitad tampoco desea estarlo. Esto puede interpretarse como defensa frente a frustraciones, aumento del valor de la autonomía, cansancio racional o simple realismo vital.

Autoestima infravalorada

El escaso peso que recibe el amor propio o la autoestima en las respuestas sugiere que, en la percepción de muchos españoles, el amor se entiende más como entrega hacia los demás que como cuidado de uno mismo.

Esta infravaloración resulta llamativa, dado que la autoestima es una base esencial del equilibrio emocional y de la calidad de los vínculos. Sin un vínculo interno sólido, el compromiso afectivo puede dejar de ser una elección plenamente libre y volverse más vulnerable a la dependencia o a la renuncia de los propios límites.

La España que refleja

La España que refleja el estudio valora mucho los vínculos amorosos, entiende la pareja más como compañía que como erotismo, mantiene la monogamia como norma predominante, conserva mitos románticos clásicos y mira con ambivalencia la modernización digital del cortejo.

La sociedad española es relacional, convivencial y todavía bastante romántica, aunque menos idealista en las prácticas que en el discurso.

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