El Periódico Mediterráneo

Dossier CV

¿Cómo aman los españoles hoy?

Entre la pareja estable y el mercado de las apps, el CIS traza un mapa del amor en España

Por Gerardo Muñoz Lorente

El amor en España ya no es lo que era o, quizás, es exactamente lo que siempre fue, pero bajo nuevas y complejas reglas. Según el primer estudio sobre la Percepción Social del Amor realizado por el CIS, los españoles sitúan hoy el sentimiento amoroso en un respetable cuarto lugar de sus prioridades, por debajo de la salud, la familia y la amistad.

Aunque el 70,7 % de la población mantiene actualmente una relación sentimental con una media de 22 años de duración ―basada mayoritariamente en la convivencia y el compromiso―, el ecosistema digital está alterando las reglas del juego. Mientras un tercio de la sociedad ya valida formas de amar como el poliamor, una abrumadora mayoría observa con recelo las aplicaciones de citas: el 84, 7% denuncia que la mentira es más frecuente que de manera tradicional y el 72,2 % siente que se trata a las personas como objetos de consumo. Entre la estabilidad del hogar compartido y el vértigo del algoritmo, España busca hoy una nueva definición para el sentimiento más universal.

El amor a través de la literatura, el cine y las redes

Reportaje→

El pasado 4 de marzo el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) presentó el avance de resultados provisionales del Estudio 3508, Percepción Social del Amor, realizado por un equipo coordinado por Juan Antonio Roche Cárcel, catedrático de Sociología de la Universidad de Alicante (UA), y formado por Manuel López Funes, investigador social en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y María Sánchez-Domínguez, profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

Realizado en enero de este año, el estudio reúne dos importantes virtudes: es la primera vez que un organismo público en España y fuera de aquí se pregunta sobre la temática del amor, y además se ha llevado a cabo enfocándolo de un modo general y no solo dirigido a aspectos específicos. Aborda, por tanto, una dimensión íntima, moral y cultural poco explorada en encuestas públicas.

Con un cuestionario relativo a relaciones interpersonales y 5.007 entrevistas repartidas en 1.293 municipios y 50 provincias, se han recogido datos sobre cómo los españoles perciben el amor, las parejas y otros aspectos de la vida social, con un error de muestreo de ±1,4 %.

La distribución de las encuestas refleja predominancia de clases medias y bajas, con menor presencia de clases altas. La media-media es la más representada con 38,9 %; las clases bajas y trabajadoras suman aproximadamente el 31,1 %; y las clases altas y medias altas tienen menor representación, con 3,8 %. Los entrevistados fueron 51,5 % mujeres y 48,5 % hombres.

El 86,3 % de los entrevistados tenían nacionalidad española, el 4,2 tenían española y otra, y el 9,5 una nacionalidad distinta a la española.

La jerarquía del amor

En la lista de cuestiones relacionadas con la vida personal de los encuestados, el amor ocupa el cuarto lugar en importancia, por encima del trabajo, el dinero, el éxito, el aspecto físico, la política y la religión, pero por detrás de la salud, la familia y la amistad.

Que asuntos tan materiales como el dinero, el éxito o el aspecto físico estén valorados como menos importantes que la familia, la amistad o el amor refleja una sociedad española en la que el individuo no se piensa aislado, sino insertado en redes afectivas.

También llama la atención que la amistad como tipo de amor esté tan cercano al que se siente por los hijos, muy por encima, además, del romántico, el sentimental o el carnal.

¿Qué entendemos por amor?

La gran mayoría de los españoles (92,7 %) cree que en las sociedades actuales no todo el mundo entiende lo mismo por amor. Además, el 84,7 piensa que, en cada época histórica, existe una manera distinta de entender el amor y las relaciones sexuales.

Sobre los tipos de amor en que piensan los entrevistados, hay dos destacados: el de pareja conyugal y el familiar:

Resulta llamativo que el amor romántico apenas alcance el 6,8 %, muy por debajo del amor de pareja conyugal y del familiar. Ello sugiere que, cuando los españoles piensan en el amor, lo hacen menos desde la idealización romántica que desde vínculos concretos, cotidianos y socialmente encarnados.

Que el amor de pareja conyugal y el familiar aparezcan prácticamente empatados en primer lugar —mientras que el filial se queda en el 24,2 %— sugiere que, para muchos españoles, la pareja ocupa ya un lugar plenamente familiar, y no solo sentimental.

Respecto a las formas de entender el amor, el 64,2 cree que no depende de la ideología política de las personas y en cuanto a la influencia de la religión en la sociedad española sobre el amor y las relaciones sexuales, hay un reparto bastante equilibrado, aunque con ligera mayoría de los que consideran que es poca o ninguna (52,2) frente a quienes piensan que tiene mucha o bastante influencia (44,2).

El 84,1% de los entrevistados se declararon heterosexuales, el 2,9 homosexuales, el 4,8 bisexuales, el 0,5 asexuales y el 1,7 emplearon otro término.

Los valores de la pareja

A la pregunta de qué sentimientos asocian con las relaciones amorosas o de pareja, el resultado de las respuestas es el siguiente:

En consonancia con el tipo de amor que sienten los españoles, los sentimientos relacionados con el romanticismo o el sexo (pasión, intensidad) están menos valorados que la felicidad, el compromiso, la igualdad y la estabilidad. Esto indica que el amor se imagina menos como explosión pasional y más como proyecto de convivencia.

El desarrollo personal dentro de la pareja (86,1 %) aparece bien valorado, aunque a bastante distancia de la felicidad, el compromiso, la igualdad y la estabilidad. Ello apunta a que, para muchos españoles, el amor de pareja se imagina más como un proyecto de convivencia y equilibrio compartido que como un espacio orientado en primer término al crecimiento individual.

Los aspectos que podríamos considerar menos positivos, como la dependencia o los celos, ocupan los últimos lugares en la lista de sentimientos vinculados con el amor, lo que refuerza la imagen de una sociedad que, al menos en el plano declarativo, valora relaciones basadas en la estabilidad, la igualdad y el vínculo afectivo.

No obstante, que el 82 % declare no asociar el amor con los celos dice más sobre el ideal declarado que sobre la experiencia vivida. Desde una perspectiva psicológica, los celos siguen siendo uno de los motivos más frecuentes de conflicto en pareja. La brecha entre este dato y la realidad clínica sugiere que los encuestados responden desde un yo ideal, no desde su experiencia real. Hay una posible vergüenza social asociada a admitir celos.

Las prisas son malas consejeras

Hay afirmaciones sobre el amor o tipos de relaciones amorosas con las que los entrevistados están más o menos de acuerdo, siendo la de que las prisas son negativas la que reúne mayor conformidad y la de que el amor funciona como el mercado, la que menos.

Para un tercio de los españoles, las relaciones abiertas y el poliamor son formas aceptables de amar. Si se tiene en cuenta que la media de duración de las relaciones es de 22 años y el 97 % se declara monógamo, ello sugiere una brecha entre valores declarados y práctica real. Ese tercio es probablemente joven, urbano y sin pareja estable: la legitimación del poliamor podría estar creciendo más rápido de lo que las estadísticas de práctica reflejan.

La pareja y la vida buena

El 71,2 % de los españoles considera que tener una relación amorosa o sentimental es muy o bastante importante para tener una vida satisfactoria, siendo el aspecto más positivo:

Naturalmente, casi todos estos aspectos son complementarios. Así, compartir la vida supone también disfrutar de compañía diaria, sentirse querido y compenetrado con alguien y evitar el sentimiento de soledad.

Aliviar el sentimiento de soledad aparece como la penúltima motivación menos valorada para tener pareja, lo cual es llamativo en un país con tasas crecientes de soledad no deseada. El estigma asociado a admitir soledad como motor afectivo probablemente infla las respuestas nobles (compartir la vida, formar familia) y deprime las respuestas vulnerables. La soledad en España sigue siendo un tabú estadístico.

Es casi residual la idea de relacionar el amor como medio para asegurarse la práctica sexual.

De hecho, el 80 % cree que puede existir un amor entre dos personas sin relaciones sexuales. Este dato no es solo sobre diversidad afectiva: indica que la sexualidad ha perdido peso como cemento del vínculo amoroso. Psicológicamente, esto puede ser signo de madurez relacional… o de una disociación entre afecto y deseo que en muchas parejas de larga duración se experimenta como problema, no como virtud.

Cuidar el amor

Para el 72,5 % de los encuestados es importante para las relaciones amorosas compartir cenas y comidas románticas de manera habitual.

El 92 % opina que es importante viajar en pareja de vez en cuando.

En cuanto a hacerse regalos de aniversario, las opiniones están bastante más equilibradas, ya que el 56,6 está de acuerdo con que son importantes, frente al 42,6 que cree que no son imprescindibles.

La mayor importancia concedida a viajar en pareja y compartir cenas o comidas románticas, frente al valor más discutido de los regalos de aniversario, sugiere que los españoles tienden a valorar más las experiencias compartidas que los gestos materiales o ritualizados como forma de cuidar la relación.

Aplicaciones de citas

En esta encuesta no podían faltar preguntas relativas a las aplicaciones de citas y para ligar. El 86,2 % afirma haber oído hablar de ellas, aunque no llega al 30 % de ellos los que reconocen haber creado un perfil para usarlas; es decir, 1.260 de los 5.007 entrevistados.

De estos 1.260, el 71,7 % dijeron haber tenido una cita con alguien que conocieron en una aplicación. Estos 903 entrevistados suponen el 18 % de los encuestados.

¿Y qué opinan de estas aplicaciones quienes han oído hablar de ellas?

Es revelador que, aunque la mayoría conoce las aplicaciones de ligar, solo el 18 % de los encuestados ha llegado a tener una cita real a través de ellas. Los encuestados asocian estas aplicaciones a mentira, superficialidad, sexo y cosificación, y muy pocos creen que faciliten encontrar amor. Eso indica que el espacio digital de citas está socialmente codificado como un mercado de interacción, no como un lugar plenamente legitimado para el amor verdadero.

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Monogamia

El estado civil de los entrevistados es el siguiente: casados, 44,4 %; solteros 36,1 %; viudos 8,5 %, separados 2,5 %, y divorciados 8,2 %.

El 70,7 % de los encuestados (3.540) declaró que actualmente tienen una relación amorosa o sentimental. La media de duración de esta relación se encuentra en los 22 años.

Casi el 97 % describieron su tipo de relación como de pareja, con una sola persona. El 81,6% conviven con su pareja. De estos 3.540 encuestados, describieron su unión como: matrimonio por la Iglesia, religioso, 38,5 %; matrimonio civil, 21,7 %; pareja de hecho registrada, 4,5 % y somos pareja, novios o novias 34,6 %.

Tener pareja, estar enamorado

De los 1.467 entrevistados (el 21,9 %) que dijeron no tener actualmente una relación amorosa o sentimental, el 57,1 % reconoció que le gustaría poco o nada tenerla, frente al 41,1 que dijo gustarle mucho o bastante.

Que entre quienes no tienen relación predominen los pocos o nada interesados apunta a que la ausencia de pareja no siempre se vive como una carencia, sino también como una forma asumida —e incluso elegida— de organizar la vida afectiva.

Ante la pregunta: «¿Está actualmente enamorado?», el 69,3 % respondió que sí, frente al 29,9% (1.539) que contestó que no.

A los 1.539 entrevistados que dijeron no estar enamorados, se les preguntó en qué medida les gustaría estar enamorado. El 51,4 % dijo que poco o nada, frente al 44,7 que dijo mucho o bastante.

Que algo más de la mitad de quienes no están enamorados diga que le gustaría poco o nada estarlo sugiere un cierto enfriamiento del ideal amoroso como horizonte universal: para una parte de la sociedad, enamorarse ya no aparece necesariamente como una aspiración imprescindible.

«¿Qué pasaría si el Estado, la democracia y el capitalismo nos enamoraran?»

ENTREVISTA A JOSÉ A. ROCHE, COORDINADOR DEL PRIMER ESTUDIO DEL CIS SOBRE EL AMOR→

Reportajes de Gerardo Muñoz

Coordina Alfons Garcia

Diseño: Laura García

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