Dossier CV
Cuando veas los límites aparecer, es tiempo de decrecer
Disponer de mejor transporte público, una auténtica emergencia en el caso valenciano, es también una política decrecentista. Abandonar los combustibles fósiles y respirar aire menos contaminado es también decrecimiento. ¡Ir menos al hospital es decrecimiento!

Recogida de restos de un vertido de carburante en las playas del sur de València en 2024.. / Germán Caballero
Andreu Escrivà
Ahora que los refranes mutan por culpa del cambio climático (¿quién se atrevería a recomendar que no nos quitásemos el sayo hasta el cuarenta de mayo?), me permito titular esta pieza con otro de nuevo cuño. La pregunta es de qué límites hablamos, qué es eso del decrecimiento y, por supuesto, qué implica en el territorio valenciano.
La realidad física de nuestro planeta tiene límites. Ya lo expuso magistralmente Miguel Delibes en su discurso de ingreso en la RAE de 1975: "Un principio biológico elemental dice que la demanda interminable y progresiva de la industria no puede ser atendida sin detrimento por la Naturaleza, cuyos recursos son finitos. Toda idea de futuro basada en el crecimiento ilimitado conduce, pues, al desastre".
Para no chocar frontalmente contra estos límites es necesario ralentizar el crecimiento y, en algunos casos, decrecer. Sin embargo, si uno se atreve a mencionar la palabra decrecimiento en una charla pueden pasar dos cosas. O bien le aplauden a uno por la valentía de explicitar una cuestión tan espinosa, o bien el público se pone automáticamente en contra de quien lo haya dicho. Es lo que los investigadores Stefan Drews y Miklós Antal calificaban de "palabra misil" en un artículo científico de 2016, cuando el debate aún no había permeado al gran público desde los círculos académicos y ecologistas. No es difícil que a una mención al decrecimiento le sigan chanzas sobre "volver a las cavernas" y comentarios similares.
En otro estudio de 2025, liderado por los científicos Dario Krpan, Frédéric Basso y Jason Hickel, se ponía a prueba la visión eminentemente negativa del decrecimiento. Para ello, se recogieron las reacciones de distintos grupos de personas de Reino Unido y Estados Unidos. ¿Nos molesta la etiqueta o el contenido? Los autores hallaron que una abrumadora mayoría de los participantes en el estudio, superior al 70 e incluso al 80 % en algunos casos, apoyaban de forma decidida las ideas clave del decrecimiento. Por contra, mostraban un claro rechazo si se les presentaba únicamente la palabra sin contexto.
Decrecer no es ir hacia atrás. Es consumir menos energía y recursos con justicia social
Decrecer no es ir hacia atrás. Es consumir menos energía y recursos con justicia social: habrá quien tenga que recortar mucho su consumo y habrá amplias capas de la población que seguirán incrementándolo. Decrecer es apostar por la conciliación. Por ir más despacio en un momento en el que a nadie le da la vida, mucho menos para el tipo de cosas que nos hacen sentir bien: cuidarnos y cuidar, estar con amigos, asistir a eventos culturales, hacer deporte. La semana laboral de cuatro días, que el gobierno de PP y Vox se apresuró a enterrar, éxito rotundo allí donde se aplica, es un ejemplo inmejorable.
Disponer de mejor transporte público, una auténtica emergencia en el caso valenciano, es también una política decrecentista. Abandonar los combustibles fósiles y respirar aire menos contaminado es también decrecimiento. ¡Ir menos al hospital es decrecimiento! Como lo es usar menos plástico y limitar el sobreembalaje, apostar por los alimentos de proximidad y de temporada, obligar que los gadgets electrónicos y electrodomésticos puedan ser reparados con facilidad. Entre muchas otras posibilidades y políticas. No suena a una involución, ¿verdad?
La realidad valenciana tiene límites, que algunos se empeñan en no ver. Son los mismos que apuestan por la construcción en primera línea de playa, los que alientan el turismo devorador que vacía ciudades y borra su identidad. Son quienes niegan la ciencia, que nos ofrece vías de acción y futuro. Quizás en nuestro caso los límites, en el corto plazo, son más políticos y mentales que biofísicos.
Fuente: Levante - EMV
- El nuevo azul de la Generalitat Valenciana tiñe la tarjeta SIP
- Marga, 65 años, con una pensión de 830 euros, sin ayudas al alquiler ni escudo social: 'Mi casero tiene 10 pisos y me ha dicho que en dos años pagaré el doble
- Estos son los municipios de la Comunitat Valenciana que ya han cancelado o aplazado la Cabalgata por la Borrasca Francis
- Estos son los 12 días festivos del 2026 en Castellón: habrá dos macropuentes
- La jueza de la dana tumba la personación de Carlos Mazón: 'Solo podría personarse si pretendiera reconocer un hecho delictivo
- Educación incumple la orden del juez y deja sin apoyo a un niño con discapacidad en Castellón: 'Mi hijo está sufriendo
- El asesino de Sueca, a su hijo: 'Tranquilo, que no me suicido. Voy al cuartel para pagar en años de cárcel lo que he hecho
- Así queda la oferta 'definitiva' de Educación para desencallar la huelga indefinida del profesorado