La corrida de Beneficencia tenía ingredientes para dar una buena tarde de toros, pero el resultado quedó bastante por debajo de lo que pudo haber sido.

Javier Conde, que abría plaza, dejó escapar un toro de lío, perdiéndose en miniseries de tres pases y tandas en las que alternaba lances personalísimos con otros de escasa validez, sin llegar nunca a confiarse. Con su segundo anduvo perfilero y sin confiarse, dando pico y dejando solo pinceladas de su particular tauromaquia.

Quien sí logró un triunfo parcial fue El Fandi, en dos faenas basadas en los primeros tercios. De capote anduvo variado, ofreciendo galleos, lopecinas e incluso largas de las que salió trompicado, pero el cenit lo alcanzó al coger los palos. El granadino goza de unas facultades atléticas extraordinarias y unos conocimientos de los los terrenos que le permiten clavar con una enorme variedad y con una soltura absoluta. En su primero contó con un oponente que hacía el avión por el izquierdo, al que cuajó series interesantes y remató con circulares y manoletinas. Su segundo le llegó muy parado a la muleta y apenas le dio opciones para cuajar faena.

Tejela topó con el lote más deslucido, en especial su primero, que pese a su buen fondo apenas se aguantaba en pie. Con el que cerraba plaza cuajó una interesante faena, que fue a más, destacando las series por la izquierda.

Toros de Jandilla, desiguales en presentación, afeitados y con poca fuerza en general, aunque nobles y con clase. El 2° fue un gran toro y todos, salvo el 3°, fueron aplaudidos.

Javier Conde, de blanco y azabache; pinchazo y estocada (ovación); media (vuelta al ruedo).

David Fandila El Fandi, de tabaco y oro; goyetazo, pinchazo hondo y media caída con aviso (vuelta); media desprendida (oreja).

Matías Tejela, de rosa y oro; bajonazo sin soltar (silencio); dos pinchazos y estocada (Palmas).

Tres cuartos de entrada.