Pasan los años y la jornada prólogo del Festival Internacional de Benic ssim se parece cada vez más a un día normal de festival. El jueves, el FIB 2004 celebraba una velada de calentamiento (la fibstart) y se encontró con cerca de 15.000 espectadores dispuestos a bailar con Fangoria, Ash y hasta Zoot Woman entre otros grupos.

Las únicas diferencias respecto a las jornadas centrales de la muestra fueron dos: que el público se podía tumbar en el césped (aún verde y fresco) ya que el número de gente que se acercó a la previa del festival no es la misma que la que se prevé para el concierto de hoy. Y, por otro lado, que el nivel de la oferta musical es mucho menor al ofrecido entre viernes y domingo. Hoy actúan Morrissey, Lou Reed, Belle & Sebastian, Los Planetas y Primal Scream, entre otros, en la que se prevé la jornada más concurrida del festival.

Las jornadas prólogo nunca han sido la especialidad de la casa en el FIB. Este año, la cancelación de Paul Weller y The Shins dejó el programa muy tocado y, al final, fueron Tim Booth, Ash y Fangoria los encargados de distraer y hacer bailar al público presente.

El inglés tomó el escenario tras los españoles The Sunday Drivers y Maga y contrariado por tener que actuar con material prestado, ya que su equipo se extravió entre Londres y París por gentileza de Air France. No obstante, el excantante de James ha perdido algo más que eso. Aunque estuvo algo más centrado que en anteriores ocasiones, su debut como solista carece de rumbo y canciones con peso, así que, una vez más, tuvo que echar mano del repertorio de James para mantener el interés del personal. Pese a todo, su esfuerzo fue muy aplaudido.

EL PUNK QUE NO DUELE

Los norirlandeses Ash, menos afectados y más efectivos, fueron los primeros en sacudir al público del FIB 2004. Su punk-pop con carácter melódico propio no ha modificado la historia de la música, pero la eficacia de sus estribillos quedó de manifiesto. Enlazaron una inspirada batería de media docena y a partir de ahí todo fue sobre ruedas. Además, fueron lo suficientemente astutos como para no abusar de su último disco, Meltdown, en el que han dado un giro hacia una suerte de heavy-pop. Las pocas canciones nuevas que sonaron hubiesen provocado una lapidación inmediata en cualquier festival metálico, pero no en la siempre distendida jornada prólogo del FIB.

Fangoria lo tenía fácil para llevarse el primer premio de la noche y por poco se les escapa. Su directo, carismático y algo chapucero teniendo en cuenta los años que lleva sobre el escenario, tampoco se salvó de una sonorización imprecisa. Pero con el repertorio de Naturaleza muerta y Arquitectura efímera tuvieron bastante para salvar el tipo. O al menos así lo entendieron los miles de espectadores que bailaron y cantaron sus canciones. Sólo los extranjeros quedaron algo desconcertados por el poder de convocatoria del grupo madrileño y las discutibles coreografías de Alaska. Por cierto, la veterana mexicana dedicó el concierto a Miqui Puig y Los Planetas.

La noche retomó la cuesta abajo con Zoot Woman. El trío inglés de tecno-pop ochentero actuó sin su líder, Stuart Price, y encauzó su repertorio hacia sonoridades más rock que aún restaron más atractivo a su propuesta revivalista y poco graciosa. Cuando parecía claro que no tenían una sola canción pegadiza y ya se postulaban como primeros candidatos a peor concierto del FIB 2004 llegó Living in a magazine. Pero acto seguido arremetieron con una horrenda versión del Helter skelter de los Beatles y quedaron privados de cualquier gesto de clemencia.

Tras ellos, Felix Da Housecat también quiso sintonizar con el aroma clásico de este FIB 2004 y, entre su recital especialmente ecléctico y contundente de ritmos techno y electro coló una versión bailable de Another brick in the wall de Pink Floyd. Para que luego digan que los discjockeys no tiene memoria histórica.

La fiesta oficial acabó hacia las seis de la madrugada, pero la ciudad de Benic ssim está llena de discotecas y carpas y alguna de ellas han alterado su programación para atraer a los cientos de fibers que no tienen la más mínima intención de volver a dormir a la zona de acampada en las próximas 24, 48 ó 72 horas. Ya se sabe que quien viene al FIB no es para descansar sino para disfrutar de la música.