Cristina Branco, una de las voces renovadoras del fado junto a Dulce Pontes, Misia y Mariza, emprende su viaje más ambicioso con su nuevo disco, Ulisses, un álbum en el toca distintos idiomas y lugares musicales y en el que hace suyas canciones como Alfonsina y el mar o poemas como Liberté.

"Ulisses no es sólo un viaje geográfico, sino también un viaje hacia el interior de mí misma, hacia los efectos que mi voz le da a la música y la música a mi voz""Ulisses , asegura esta cantante de 33 años que se considera tan "nómada" como el mitológico personaje que da título a su sexto álbum.

Dicen que cada disco de Cristina Branco, nacida en el medio rural de Portugal, contiene el germen del siguiente, una corriente que demuestra que cada trabajo "forma parte de una cadena, es una etapa de mi vida" y que "todos ellos hablan de verdad de mí", confiesa la artista.

Cristina Branco iba a ser periodista, pero cuando cumplió 18 años un regalo de su abuelo, un disco de Amalia Rodrigues, cambió su destino. Hasta entonces, veía el fado como algo estancado en el pasado, pero aquel disco le reveló que no era así, que este género portugués "es una música viva, que no puede parar. Yo creo que ni siquiera es una música triste, como mucha gente piensa. Como música de la vida, no puede ser sólo nostálgica, habla de todos los sentimientos humanos".

Cantante autodidacta, comenzó casi por casualidad su carrera, uniendo su pasión por la música con su vocación, la de contar historias, junto al compositor Custodio Castelo, que toca para ella la guitarra.