El delirio. Valió la pena lo que era necesario para estar contigo amor/ tu eres la bendición... Energía y ritmo sobre el escenario en una ceremonia de catarsis colectiva en el concierto del año en Castellón. Marc Anthony derrochó simpatía, sensibilidad, genio y raza. Decepción, sin embargo, entre los fans de Jennifer López, que no compareció en el escenario. Según su esposo, se quedó en el hotel cuidando de sus gemelos. Castellón ha sido la primera ciudad hasta el momento en que no ha salido la estrella latina. Sí lo hizo en Madrid, Las Palmas, Santa Cruz y Granada.

Anthony surgió como un dios mitológico al encuentro de sus fieles bañado en luces blancas para un espectáculo de baile frenético en el que se adentraron las cerca de 10.000 personas que vibraron con cada una de las canciones del cantante de origen puertorriqueño. Muchas de ellas venidas ex profeso de fuera de nuestras fronteras provinciales: Madrid, Valencia, Teruel, Tarragona, Barcelona, Jaén...

El cantante ofreció lo mejor de su repertorio, si bien compareció algo afónico, porque, según justificó: "He estado gritando mucho, animando a España". Valió la pena, Qué precio tiene el cielo, Tú amor me hace bien... fueron interpretadas coreadas por un público ávido de pura salsa y también de baladas neorrománticas de estilo sabrosón, amores imposibles y desgarrados y piruetas del corazón

ROSTROS POPULARES. Rostros conocidos se dieron cita en el Gaetà Huguet. Entre otros, el concejal del Ayuntamiento de Castellón, Juan José Pérez Macián; el extorero Alberto Ramírez; la esposa del exalcalde de Castellón José Luis Gimeno, Nieves Serrano; o el jefe de Prensa de Diputación, Manu Vives, se dejaron ver en el complejo.

Un monumental escenario de más de 40 metros de largo, con 100.000 watios de sonido y 200.000 de iluminación acogió al artista como si fuera el ara pacis de la música latina, la que surge al otro lado del charco y que expresa la mezcla de razas y los anclajes de Iberoamérica con la España triunfante, nunca mejor dicho, la madre patria. Un detalle: como hace siempre antes de actuar, Marc Anthony se persignó, como símbolo de ese catolicismo cultural de creencias plenas en el dios cristiano.

VESTIDO IMPECABLE. Aunque para divinidad la personificada en Marc Anthony que, vestido con chaqueta y pantalón oscuro y camisa blanca, fue en Castellón todo un gurú del ritmo salsero que mueve multitudes en la inexplicable fe de los que aman música y espectáculo.