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El Periódico Mediterráneo

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Música

Nizam, el niño de 7 años que se codea con los mejores baterías del mundo

Apasionado del heavy y la banda Kiss, es finalista del Drum-Off Global | Empezó con 5 años: “Recorté las patas a la silla de la batería para que llegara a los pedales”, recuerda su profesor

Ana y Juan José, los padres, con el joven batería de la familia, Nizam.

Tan solo tiene siete años y está entre los primeros cinco finalistas en el campeonato mundial Drum-Off Global, en la categoría Super Junior. Nizam Iglesias Damián, con orígenes en Parada de Labiote, en el municipio de O Irixo, es una joven promesa de la batería que reside con sus padres en O Carballiño.

Se presentó con un solo de 4 minutos, que fue analizado por bateristas de élite (Tomas Haake, Chris Coleman, Anika Nilles, Shawn k y Carter Mclean), quienes lo posicionaron entre los 5 mejores de su categoría.

Su afición viene desde que era muy pequeño. Según su padre, Juan José, ya con pocos añitos, cuando iban en el coche o estaban en casa a la mesa, Nizam se ponía a tocar con sus manitas. Lo más sorprendente para sus padres es que desde muy pequeño mostró pasión por la música heavy metal. Desde la primera vez que escuchó en la radio al grupo Kiss, el padre dice que le gustó tanto que tuvieron que grabar las canciones a petición del pequeño, ya que siempre pedía que se las pusieran, y “ni la madre ni yo escuchábamos a ese grupo”, señala.

Nizam hace un gesto de rockero desde su batería. Fernando Casanova

Buen estudiante y deportista

Su afición a la música le viene de herencia. Según su madre Ana, un hermano de la abuela de ella era gaitero y el abuelo materno y el hermano se encargaban de la percusión en un grupo de música tradicional que tenían. No esperaba que en su hijo también surgiera la pasión por la música, y menos que lo manifestara desde tan pequeño. Cuando vieron que seguía con sus manos el ritmo de la música “nos llamó la atención”, y se lo comentaron a un profesor.

Nizam es inquieto, le encanta jugar y es muy sociable. Saca buenas notas en la escuela, juega al fútbol –entrena con el Pabellón, en Ourense, desde los cuatro años– y en 2020 ya concursó en el campeonato mundial Drum-Off Global, pero no pudo representar a España. Esta gran oportunidad le llegó en 2021, quedando entre los cinco primeros del mundo. 

A su pasión por la batería este niño dedica en casa media hora o una hora, o según lo que marque su profesor de música. Como también estudia y practica deporte, sus padres no le exigen mucho más ya que “no queremos saturarlo”.

Su profesor de clases particulares, Luis Vivas, recuerda que Nizam empezó con cinco años a tocar. “Tuve que recortarle las patas a la silla para que pudiera llegar a los pedales de la batería”. Desde un primer momento, el maestro observó que tenía buena intuición, buen oído, rítmica y cualidades para la música.

El niño Nizam, practicando con la batería. Fernando Casanova

Al igual que a sus padres, lo que más le llamó la atención al profesor fue su pasión por el grupo Kiss, del que “se sabía todo el repertorio, y memorizaba los cortes y apoyos de las canciones”.

Sobre este campeonato mundial Drum-Off Global, Vivas señala que fue su padre el que apuntó a Nizam. En 2020 no pudo entrar en competición porque tenía solo seis años, pero incluso así recibió un reconocimiento. En 2021 se volvió a inscribir y esta vez quedó de representante de España. Tuvo que hacer un solo de 4 minutos, “eso hay que trabajarlo bien, y lo pilló rápido”.

Vivas es profesor particular en O Carballiño, donde asegura “hay una buena cantera” de niños con dotes musicales. “Tengo entre doce y catorce alumnos, muchos entre los 7 y 12 años y ninguno se queda atrás”, pero destaca el “desparpajo” de Nizam, que cuenta con un canal en Youtube –Nizam drummer– en el que se pueden ver sus intepretaciones.

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