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El Periódico Mediterráneo

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Literatura

Kim Jong-un: el líder norcoreano no está tan chiflado como creemos

La periodista neozelandesa Anna Fifield desmonta la imagen caricaturesca del tirano en el libro 'El Gran Sucesor', la autora asegura que es un dictador despiadado y no el villano de cómic que ha calado en el imaginario de Occidente

Kim Jong-un.

Mientras los desnutridos niños norcoreanos comían semillas para alimentarse, el adolescente Kim Jong-un veía películas de acción y disfrutaba del sushi que preparaba el chef japonés Kenji Fujimoto ajeno a la gran hambruna que vivió en la década de los 90 el país gobernado por su padre, Kim Jong-il, un 'playboy' amante del cine y la bebida.

Jong-un había crecido en una casa donde los niños se movían en un carrito de golf eléctrico entre montañas de Lego, Playmobil, puzles y pistolas de plástico, aunque también tenía un arma de fuego de verdad: una Colt 45 que empezó a llevar al cinto a partir de los 11 años. A los 12 entró con una identidad falsa en la Escuela Internacional de Berna, centro privado angloparlante al que asistían hijos de diplomáticos, donde antiguos alumnos le recuerdan como un ser introvertido y pintoresco con un corte de pelo estilo tazón, que siempre iba en chándal, era poco fiestero, no bebía alcohol y evitaba el contacto con las chicas. Sus notas nunca fueron excepcionales.

Es seguidor de los Chicago Bulls, aficionado a las películas de James Bond y fan de Jean-Claude Van Damme

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Vivió tras un telón hermético hasta 2005, cuando este acérrimo seguidor de los Chicago Bulls aficionado a las películas de James Bond y fan de Jean-Claude Van Damme, fue presentado ante la élite norcoreana como el Gran Sucesor. Tenía 25 años. Seis años después se convertiría en el tercer miembro de la saga que ostenta el poder en Corea del Norte. Muchos analistas pronosticaron que el régimen no superaría la transición hacia un tercer líder totalitario. Se equivocaron.

Kim monta un caballo blanco ante la cámara para dar un barniz mitológico a su liderazgo. REUTERS

Error de percepción

La periodista neozelandesa Anna Fifield, autora de una documentadísima reconstrucción del rompecabezas norcoreano ('El Gran Sucesor', Capitán Swing), no solo no vio grietas en la fachada comunista siete décadas después de la proclamación de la República Popular Democrática de Corea sino que ese "absoluto chiflado" del que habló Donald Trump antes de elogiarle como líder está lejos de serlo. 

¿La prueba? "Lleva 10 años en el poder. Es astuto, implacable e ingenioso. Diría que es racional y calculador. Ha hecho todo lo que necesitaba para convertirse en un dictador totalitario –responde Fifield por correo electrónico–. Si nos reímos de su aspecto caricaturesco y de sus ridículos desfiles estamos infravalorando la amenaza que Kim Jong-un supone para el mundo y, sobre todo, para los 25 millones de norcoreanos". 

"Es astuto, implacable e ingenioso. Diría que es racional y calculador", afirma Anna Fifield

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Jefe de un Ejército de 1,2 millones de soldados –el cuarto mayor del mundo–, Kim es el líder mundial más joven con armas nucleares, su póliza de seguros para no acabar como Muammar el Gadafi, defenderse de Estados Unidos y consolidar su control sobre el régimen. Cualquier esperanza de ver en el tercer miembro del clan Kim signos de apertura tropieza con el escollo de una saga familiar iniciada con Kim Il-sung, el guerrillero que luchó contra el Japón imperial en los años 30.

Estatus de paria

"Se ha permitido una ligera libertad económica, porque el Estado no puede proporcionar alimentos o medicinas, aunque está muy controlado. No estamos hablando del tipo de apertura que experimentaron China y Vietnam", añade Fifield, quien no oculta su sorpresa por el hecho de que Kim Jong-un pueda hacerse con el último modelo de Mercedes Benz a pesar de las sanciones internacionales. 

Junto a su esposa, Ri Sol Ju, en el teatro. YNA

"El gran misterio es cómo sigue sobreviviendo pese a su estatus de paria, porque Corea del Norte es claramente un estado paria. La mayoría de los países lo han evitado o ignorado y quienes se relacionan con el régimen, como China y Rusia, lo hacen por motivos geopolíticos –usando Corea de Norte como un instrumento contra Estados Unidos– más que por afinidades o valores compartidos", prosigue la periodista.

La difícil sucesión 

La estrategia de Kim Jong-un para mantenerse en el poder ha pasado por matar a su propio tío y a su hermanastro –un sonado envenenamiento en pleno aeropuerto de Kuala Lumpur– y por ganarse el favor de los 'millenials' de su generación, para que sientan que sus vidas han mejorado, que pueden ir a los cafés a beber capuchino y vestir ropa de moda como la que ven en los culebrones surcoreanos. "Está particularmente centrado en ellos porque son quienes potencialmente pueden apoyarle en las próximas décadas".

Su estrategia es ganarse a los 'millennials', que ahora pueden ir a los bares a tomar un capuchino

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¿Y el sucesor del Gran Sucesor? Hay quien se ha preguntado si Kim Yo-jong, la hermana en la que el líder tiene una confianza plena podría ocupar su puesto, pero a la periodista neozelandesa le cuesta imaginar ese escenario en un país tan patriarcal. "Si el régimen norcoreano quiere perpetuar la mentira de la endiosada familia Kim, ella es la única opción", dice Fifield. "Sin embargo, si Kim Jong-un se fuera de repente, es más probable que Corea del Norte terminara gobernado por una junta militar como la de Myanmar". 

Por lo demás, el régimen norcoreano guarda celosamente todos los detalles relativos a la salud del líder. En las reuniones que mantiene fuera del territorio norcoreano, su delegación viaja con un inodoro portátil para su uso exclusivo. Así no se deja ninguna muestra de la que pueda extraerse información médica.

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