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El Periódico Mediterráneo

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Cantante de Fito y Fitipaldis

Fito Cabrales: “Ahora mismo creo que nunca más voy a hacer un disco”

'Soldadito marinero’ fue un antes y un después. Eso no es un éxito, es una locura”

El artista Fito Cabrales. | // CEDIDA

Lleva más de 30 años sobre un escenario, pero sigue ilusionándose cuando empieza la cuenta atrás para un concierto. Fito Cabrales, líder de Fito y Fitipaldis, inicia su gira Cada vez cadáver en A Coruña, en el Coliseum, con una doble cita --viernes 18 y sábado 19 de marzo-- para la que ha agotado entradas. A sus 55 años, le ha cogido el gusto a madrugar y piensa más en dar su mejor versión en el directo que en salir de fiesta.

He tenido que aplazar el inicio de la gira, que finalmente será en A Coruña. Por fin, ¿no?

Sí, hemos tenido que ir esquivando hostias y, la que menos te imaginas, es la que te da. Han pasado muchas cosas, no solo con la gira, también grabando el disco, haciendo la promo, los vídeos... En cada ensayo, hemos tenido que estar solo los cinco fitipaldis, pidiendo la comida al estudio para no salir. Vamos, lo que le ha pasado a todas las bandas. Pensar que vamos a empezar a tocar en el Coliseum para gente... Porque tocar no hemos dejado de tocar, pero solo para nosotros, somos los fitipaldis autistas. Ahora el sueño ya está al alcance de la mano.

Presenta Cada vez cadáver. Llevaba siete años sin publicar nuevo material. ¿Qué ha cambiado en ese tiempo?

Muchas cosas, más allá de la realidad que vivimos. Yo intento hacer canciones con un solo objetivo, que es definirme a mí mismo. No sé por qué tengo esa necesidad, pero yo con la música necesito explicarle a la gente dónde estoy, en el lado musical y en el personal. Casi siempre me cuesta muchísima, esta me ha costado más. Cuando saco disco, creo que hay un montón de cambios. Carlos Raya cada vez produce mejor. Pero quizá sea inapreciable para la gente, son cosas técnicas. Pero, ¿qué es lo que ha cambiado en la música de los Fitipaldis? Me imagino, y espero, que todo lo que haya cambiado yo como persona.

Suena totalmente a Fito y Fitipaldis. ¿Busca ser fiel a su estilo y al que no le guste que no escuche?

Gracias a Dios la música no tiene fin, y puedes escuchar lo que te de la gana. Yo no tengo opción. Es verdad que me gustaría cambiar más, ser más camaleónico y hacer otras cosas. Pero yo no quiero ser original adrede si esa originalidad no me expresa. Puedo cambiar ciertas cosas si escucho el disco y digo “sí, soy yo”. Verme reflejado en él, si no, no merece la pena. A veces tengo la tentación de hacer cosas diferentes, pero sería un pasatiempo. Hay bandas que son un pasatiempo, juegan a que son americanos, por ejemplo. Es un juego, no se están intentando definir. A lo mejor sería una salida, hacer una banda que no tenga que hablar de mí ni sentirme yo parte de las letras y la música. Podría jugar a eso.

Es un rockero, pero ahora que es padre, ¿ha cambiado? ¿Dónde han quedado las noches de fiesta?

La gente que sale de fiesta puede ser del rock o no serlo. Imagínate una banda de salsa, el mambo que llevan. No es una cuestión solo de rock. Con 20 años, era un puto bala, ahora creo que soy lo que necesito ser. Toco y salgo de gira y hago discos, pero también soy aita y tengo 55 años. No me interesa en absoluto las cosas que me interesaban a los 20 en el sentido lúdico de la palabra. Me levanto muy pronto, no puedo estar de fiesta porque luego tengo que estar bien. Y cuando estás de gira, también. Con 20 años no piensas nada y ahora todo el rato pienso en estar bien todos los días. Tengo que hacer una gira y no quiero dar mi peor versión ninguna noche.

Les acompañan Morgan como teloneros. ¿Qué les aporta?

Es una maravilla ir con Morgan. Es una de las bandas más prometedoras que hay ahora mismo en España. Son unos músicos increíbles, hacen unos discos preciosos y tienen un directo increíble. La mayoría los va a conocer, pero los pocos que no les conozcan, les va a encantar. Tienen una magia especial. Nina tiene un don más allá de lo estrictamente musical, de comunicar lo que está cantando, con esa voz que no sé qué Dios se la dio. Una de las cosas que más me jodió de la pandemia fue suspender la gira, porque la íbamos a compartir con Morgan. No solo por la parte musical, sino por viajar con ellos.

Nina ha cantado en conciertos de Quique González, artista que también puso su granito de arena, de alguna manera, en su nuevo disco. ¿No es así?

Sí, es verdad. El disco lo empecé a escribir con la canción Cada vez cadáver y esa canción empezó con una carta que le escribí a Quique, por puro sentimiento porque me removió un disco suyo. La primera vez que vi a Nina fue con Quique González, no con Morgan, así que veo que él tiene muchas culpas. (Ríe).

Entre este álbum y el anterior, Huyendo conmigo de mi, sacó un recopilatorio. ¿Un ejercicio de reflexión o un paso hacia la despedida?

Realmente nos llamó Dro, la discográfica, y nos recordó que era el 20 aniversario de los Fitipaldis. Ahí vimos como una disculpa de salir a tocar. Estaba intentando escribir, sin ningún éxito, e intentando componer, con menos éxito todavía, y de repente salimos de gira y nos quitamos la presión. Fue quizá la gira más divertida hasta ahora.

En esa presión cuando escribe, ¿entra también el peso de los grandes éxitos como Soldadito marinero?

No, la presión o el ansía por hacer canciones es común, no es algo mío. Todos los que escriben, crean o hacen algo intentan definirse, explicar qué piensan y ponerse en pelotas delante del mundo. Y eso es duro, no te vale cualquier cosa. No es que sea un sufrimiento, porque un sufrimiento es estar en la puta guerra, pero no es un profesión normal, no vale con “mira qué canción tan bonita o esta guitarra qué chula”. Pero lo importante es que tú creas que eso eres tú. Esa es la única presión porque el éxito nadie lo sabe. Soldadito marinero jamás fue un single. Grabé el disco y me acuerdo que Dro me dijo “joder, es el mejor disco que has grabado, pero aquí no hay ningún single”. Y luego salieron seis. Soldadito marinero fue un antes y un después. Es una ventaja no saber lo que puede ser un éxito como esa canción. Eso no es un éxito, es una locura. Nunca más voy a hacer una canción así, lo tengo claro, que sea tan reproducida y versionada. Llega a sitios que ni siquiera sé. Esa es la magia. Ni las discográficas, ni los artistas, ni la radio, ni la prensa sabe por qué de repente hay algo que explota y se convierte en popular, deja de ser pop, rock, folk, jazz o blues.

Cuando se encuentra con esa página en blanco, ¿cree que es el final?

Sí, cada disco. Ahora mismo creo que nunca más voy a hacer un disco. Lo digo en serio. Lo único que me salva es que esa sensación me ha acompañado a lo largo de 30 años y, al final, hay un día que entra una chispa, ves el camino y tiras por ahí. Pero, ahora mismo, creo que no voy a volver a grabar un disco. He tenido suerte de poder hacer este.

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