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El Periódico Mediterráneo

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Música

Investigadores datan una gaita gallega como la más antigua del mundo: más de 550 años

También han conseguido contrastar un método de datación seis veces más barato que el del Carbono-14 aplicable al instrumento

Pablo Carpintero.

Músico, artesano e investigador, Pablo Carpintero se ha convertido en los últimos treinta años en una de las referencias más notables en la investigación instrumental de la música tradicional gallega. Y hace apenas una semana se ha vuelto a reafirmar en su posición: ha conseguido datar la gaita conocida más antigua del mundo. Según la prueba del Carbono-14, el instrumento en cuestión tiene entre 550 y 600 años.

La gaita, vieja conocida entre los estudiosos de la música tradicional, es nombrada como la de Xan Tilve de Campañó, que gracias a la colaboración de su nieta, Marilé Salgueiro, Carpintero ha podido acceder a ella. Nada menos que una gaita del siglo XV. “Imagina si la gaita fuera conocida en este mundo que mi abuelo, que me enseñó a tocarla, ya me habló de ella.”, explica Carpintero.

La gaita de Xan Tilve de Campañó. UVigo

El descubrimiento supone un avance extraordinario para la historia de la música: “Nos permite ubicar cronológicamente las gaitas. Podemos constatar que Asturias no tiene gaitas de más de doscientos años o que el sur de Galicia, concretamente Pontevedra, y el norte de Portugal son las regiones con gaitas más antiguas del mundo”, reflexiona Carpintero.

El modelo de datación

Pero aunque el método del Carbono-14 reafirmó el descubrimiento de Carpintero, fue él junto al matemático de la UVigo Iván Area y la historiadora Susana Reboreda quienes han desarrollado un nuevo modelo de datación para este tipo de instrumentos: “El modelo se basa en el hecho de que un cuerpo al frotarse contra otro se desgasta. Por lo tanto, los dedos del gaitero desgastan el puntero de la gaita”, argumenta.

Desde ahí, estos tres investigadores fueron añadiendo las variables que afectarían al desgaste de la madera: la presión de la mano, el repertorio del músico, el diámetro del punteiro, el tiempo de uso... Con esa información desarrollaron un modelo matemático capaz de datar con precisión la edad de los punteiros en función a su desgaste. “Cuando comenzamos el modelo, los resultados mostraron que había gaitas de cuatrocientos quinientos años”, prosigue Carpintero.

El hallazgo les pareció tan sorprendente que decidieron acceder a la prueba del Carbono-14 para confirmar de forma práctica si los resultados era fiables. Para ello, enviaron pequeños pedazos de la madera de cinco gaitas a la prueba de radiocarbono y el resultado fue el esperado: las cinco dataciones coincidían con su nuevo modelo.

El desarrollo de este método no es un hecho menor. Supone no solo una revolución en la datación de gaitas, sino el abaratamiento drástico de este tipo de pruebas. Si el método de Carbono-14 supone al menos una inversión de 600 euros por muestra, el modelo desarrollado por la UVigo apenas supone una única inversión de cien euros: el precio de un calibre de precisión de cien euros: “Podríamos decir que es de coste casi nulo. Solo el calibre y la capacidad de acceder a las gaita”.

Ahora mismo, este equipo de investigadores está valorando cómo profesionalizar el modelo a nivel académico. Ya han elaborado un artículo científico que será publicado, tarde o temprano, en alguna revista de prestigio universitario. De hecho, investigadores europeos ya se han puesto en contacto con Pablo para pedirle acceso al desarrollo y poder datar sus gaitas. Además, el resultado de la investigación será leído en forma de tesis en la Universidade de Vigo en la primavera del año que viene. No solo eso, con un afán de divulgación, Carpintero publicará un libro con los aspectos más interesantes del hallazgo de la edad de esta y otras gaitas que son pilares en la historia de la música gallega.

Carpintero explica que, al margen del trabajo de investigación, ha sido fundamental la voluntad de decenas de personas que les han ayudado: “Amigos que me avisan cuando encuentran gaitas curiosas; museos que nos dan la oportunidad de extraer pequeños trozos de madera para hacer pruebas de carbono... Mucha gente sin la que no hubiera sido posible”.

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