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El Periódico Mediterráneo

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Entrevista
DANI DE LA TORRE Director de cine

Dani de la Torre: "En los 80 éramos más libres"

“No me gustaría nada ser adolescente ahora mismo, en la tiranía de los likes”.

El director de cine Dani de la Torre.

A sus 47 años, Dani de la Torre considera que está en el mejor momento de su carrera. El gallego de Monforte nominado a mejor director novel en los Goya por su primera película, “El desconocido” (2015) y ganador de cinco “cabezones” por sus dos primeras producciones, estrenó en junio su tercer largometraje en cines y ya está disponible en Netflix. “Live is life”, ambientada en la Ribeira Sacra, es una aventura ochentera de adolescentes con la que el cineasta gallego abandona momentáneamente el thriller. En agosto comenzará a rodar la tercera temporada de la serie “La unidad”, para Movistar, con la que recreará los cinco últimos días de las embajadas occidentales en Kabul tras la llegada de los talibanes. Y no solo eso. En marzo se meterá de lleno con una nueva serie sobre el crimen organizado en Marbella y a partir del siguiente octubre se enfrentará a su cuarta película.

– Está preparando la tercera temporada de la serie “La Unidad”, ¿esperaba ese éxito cuando rodó la primera?

– La habíamos hecho pensando que sería una temporada sola, empezó a funcionar, en Movistar estaban encantados y ya vamos por la tres, que suponemos que será la última. Si hay otra trabajaremos más en un spin off.

– ¿Qué nos puede adelantar de ella?

– Vamos a recrear Kabul en España, entre Almería y Madrid, y en Pakistán para contar los últimos cinco días de abandono de las embajadas occidentales tras la entrada de los talibanes hará un año en agosto. Fue terrible, muy triste, sobre todo ahora mismo que con la guerra de Ucrania se han olvidado todos de lo que está pasando en Afganistán, donde se han cargado otra vez los derechos humanos, los de la mujer y los de los niños. Occidente les debe que contemos esa historia y pongamos el foco en la cantidad de miles de refugiados que han llegado y de lo mal que lo está pasando la gente que no ha podido salir de allí.

– ¿Cómo se ha documentado para reflejar la realidad de lo que pasó?

– Habrá ficción, pero la base de lo que ocurrió es real. Hemos trabajado con Luis de Vega, un periodista de “El País” que estuvo allí durante ese acontecimiento, estamos codo con codo con la Policía Nacional, que ha estado allí en la embajada española, la ha evacuado y ha ayudado a traer refugiados, y hemos hablado con altos cargos del ejército que han estado allí ayudando a muchísimas personas y han traído a 2.500 refugiados a España. La información que recibimos es de primera mano, además hemos visto imágenes y recibimos asesoramiento preciso. Parte de los actores que tengo son refugiados, gente que ha vivido la presión de los talibanes, desde profesores a médicos y otros profesionales que ahora están viviendo con ayuda de las ONG porque se han quedado sin nada y viven aterrorizados porque parte de sus familias se han quedado en Afganistán. Son gente muy preparada, algunos hablan cinco idiomas.

“El cine en salas está en una crisis brutal, los jóvenes no van y se pierden un acto cultural que les hace compartir”

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– ¿Qué tal está siendo la acogida de su tercera película, “Live is Life”, estrenada el 2 de junio?

– Ahora mismo se ha estrenado en Netflix, me están llegando mensajes de todas partes y está gustando. Está funcionando mejor que en cines, que no ha ido bien. Entre las plataformas, el calor, el postcovid, que hace que la gente no se quiera meter en una sala cerrada y prefiera espectáculos al aire libre, el cine está pasando una crisis brutal. Estamos asustados y muy preocupados por eso, porque la gente solo va en ocasiones puntuales. Incluso los propios blockbusters, las películas potentes, como “Top Gun” o “Jurassic” Park, no tienen ni de lejos los números que tenían en 2019. Creo que “Live is life” es una película que se disfruta muchísimo en pantalla grande, en sala de cine. La gente joven, sobre todo, no está yendo al cine y se pierden un acto cultural que te hace aprender, compartir con los demás cosas juntos. Yo lo viví de niño, adolescente y adulto y creo que es algo importante. No lo consideran prioritario, es lógico con la cantidad de oferta que tienen, nosotros teníamos cine, teatro y videoclub. Ahora tienen 40 plataformas en casa, el Twitch, Youtube, Tiktok, un montón de cosas que hace que prefieran estar con el móvil. Creo que es un ejercicio de los padres decir que dos horas sin móvil les va a venir bien para desconectar.

– Abandona en este filme el thriller y el suspense para narrarnos una aventura de adolescentes en los 80 que muchos comparan con “Los Goonies”, ¿le ha influido ese título?

– Me influyeron muchas pelis de las que vi y son referentes, como “Los Goonis”, “Stand by me”, “Cuenta conmigo”, “El club de los cinco” e incluso “Verano azul”, pero “Live is life” es diferentes a todo eso, es una historia de amistad, de aventuras, de amor entre amigos y creo que es de estas pelis que ya no se hacen, de clase media, con valores, que te recuerdan que los importante es estar unidos. El guión es de Albert Espinosa (“Planta 4ª” y “Pulseras rojas), que ya tiene una trayectoria importante en ese tipo de historias. Es bonito que la gente joven tenga cine de valores en una sociedad demasiado individualista, demasiado expuesta a gustar a los demás, pendiente de lo que dice todo el mundo. Creo que estamos equivocados, lo importante es que cada uno con sus cualidades, virtudes y defectos sea aceptado y sea único, que no tenga por qué convertirse en algo que acepte todo el mundo. Estamos en una tiranía muy peligrosa de los likes, de las redes sociales, del protagonismo individual, del ser guapo. A mí no me gustaría nada ser adolescente ahora mismo, porque es una etapa de la vida ya de por sí complicada en la que todo se magnifica tanto... No me extraña que haya chicos y chicas que lo estén pasando mal.

– Es la producción más personal que ha hecho y la ha ambientado en 1985, el mismo año en que transcurre la última temporada de la exitosa serie “Stranger Things”, ¿casualidad?

– Es una época que viví de chavalito y la recuerdo como algo muy bonito de mi vida. Fue bonito volver a la Ribeira Sacra, al lugar de mi adolescencia, explicar a los chavales del reparto cómo lo vivíamos, ver las bicis, enseñarles cómo funcionaba un teléfono de rueda o un walkman.

– inicialmente Albert Espinosa la había ambientado en Cataluña, ¿lo de traerlo a Galicia fue un empeño suyo?

– Más que empeñarme, me dije “esta peli tengo que hacerla mía”, llevármela a mi terreno, que es Galicia, la Ribeira Sacra. Hacía tiempo que estaba buscando una historia para rodar ahí porque me parece un paraje espectacular, precioso, super cinematográfico y poco fotografiado. Hablé con Albert, le mandé un vídeo y unas fotos y no hubo que decirle nada más, se mostró receptivo y encantado. El paisaje es un personaje más que ayuda a los chavales a vivir su aventura.

– ¿Siente nostalgia del pasado?

– Sí, claro, pero no soy de los que mira atrás, en los ochenta había cosas maravillosas y cosas horribles, como fue la droga y el sida. Lo que más echo de menos es que nos daba todo igual, que no había tantos ofendidos como ahora. Podías ser libre de cantar una canción, contar un chiste o mostrar una obra de teatro sin ese nivel de crispación social. Recuerdo canciones de “Siniestro Total”, uno de mis grupos favoritos, y al escuchar las letras piensas que hoy te meterían en la cárcel por ellas. Éramos más libres, ahora nadie es auténtico, todo el mundo se monta su personaje para no quedar mal con ningún colectivo y parece que solo mola el colectivo de moda. Y no tiene que ser así, una película o una canción no puede ser motivo para llevar a nadie a la Audiencia Nacional, que tendría que estar para los que matan o roban a toda la población. Ese radicalismo se debe a que todo el mundo entra a debate en todo, dan su opinión con comentarios negativos hechos a mala baba. Las redes sociales son como cuando vas en coche y alguien te insulta, te pita y escapa corriendo, tienen esa inmunidad de decirte cosas que no te dirían en la calle cara a cara.

– Es su primer largometraje sin Luis Tosar, ¿se ha sentido extraño sin su protagonista habitual?

– Tosar no tenía cabida como adolescente (risas). Lo he echado de menos ya con “La Unidad”, aparte de ser un gran actor y una persona maravillosa, lo quiero mucho, pero tiene una agenda complicada. Volveremos a coincidir, tengo ganas de trabajar otra vez con él.

"No te puedes acostumbrar a los premios porque si no, sufres como un perro. Tampoco esperé ningún Goya ni nominación de los que recibí "

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– Sus dos películas anteriores han sumado cinco Goyas, ¿qué pasa si con esta no consigue ninguno?

– No te puedes acostumbrar a los premios porque si no, sufres como un perro. No veo esta película como de premios, aunque sí hay departamentos que brillan, pero tampoco veía las anteriores. Nunca esperé ninguna nominación ni ningún Goya. Cuando estuve nominado a mejor director novel por “El desaparecido” me llevé un alegrón y me recreé. Luego fue bonito ver a mis jefes de equipo recoger premios gracias a dos pelis que he hecho yo. Para mí lo principal es que la gente vaya el cine a ver la película o la vea en una plataforma.

– ¿En qué momento de su carrera se encuentra a sus 47 años?

– En el mejor, sin duda. Además de “La Unidad”, que se estrenará en primavera, tengo otra serie sobre el crimen organizado en Marbella que empiezo a rodar en marzo, y otra película para octubre. No puedo estar mejor, feliz de dedicarme a lo que me gusta y de trabajar con gente impresionante en todos los sentidos.

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