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El Periódico Mediterráneo

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Entrevista

Manolo García: "Hay una gran oferta de ocio disfrazada de cultura que pretende arrastrar a las masas"

Desde que la pandemia detuvo su gira en 2019 hasta hace un par de meses, cuando retomó los conciertos, el cantante no se había subido a un escenario

Manolo García. Montse Capel

En este viaje ha traído en la maleta 'El infinito en un junco' (Irene Vallejo) y '2666' (Roberto Bolaño). "Leo muy deprisa", afirma Manolo García que cada vez lee y pinta más. Y también escribe más canciones. Desde que la pandemia detuvo su gira en 2019 hasta hace un par de meses no se había subido a un escenario. Pero ha sacado dos discos, 'Mi vida en Marte' y 'Desatinos desplumados', que presenta en su gira.

Todo el verano de gira. Esto ya parece normal.

Bueno parece, pero vivimos en un mundo muy incierto. La presión ha bajado un poquito, pero luego el mono, el pato… estamos todos flotando y disimulando mirando para otro lado. La gente por eso acude a los conciertos, al tema del ocio, desesperadamente, porque necesita respirar, olvidarse de todas las paranoias que nos rodean. Hay millones de informaciones contradictorias. El antídoto para ese veneno de la postración es la música, es una razón de vivir, le da sentido a los días, el arte en general. Como decía Frida Kahlo "mi vida es arte". En nuestro mundo, salimos adelante gracias a que podemos dedicar ratitos a la cultura y te agarras ahí. Esa es mi idea de que el arte nos sana, es una tabla de salvación. Desde muy joven lo entendí así y lo sigo practicando. En las horas más grises me pongo a pintar y a hacer canciones. Salir a un escenario y ver que puedo compartir un momento de luz, una sonrisa, un gesto de amabilidad, eso me salva la vida. Eses el motivo de la música, la emoción, el pulso de las canciones. Es igual el artista que sea. Esa emoción, ese pulso tan emocionante que nos brinda el creador. El mundo no se para, somos una materia poderosa. Somos nómadas de alma. Y yo soy recolector cazador, no soy sedentario. Mi ser interior no ha podido estarse quieto. Así que en este tiempo yo he estado viajando con mis libros, con mis cuadros, con mis canciones. Esa ha sido mi movilidad y me ha salvado de caer en un pozo.

¿Cuál fue el primer concierto después de todo esto?

Volví en Onda, en Castellón, hace mes y poco. Solo llevo seis conciertos. Ha supuesto retomar el pulso. Acabé mi gira anterior en diciembre de 2019 y hasta ahora. Poco a poco hemos ido reencontrándonos con el público, con el disco, con las canciones. Una situación emotiva muy extraña, de temor, de recelo, de desesperanza, de susto. Y la música sirve un poco para blanquear el espíritu.

¿Ha cambiado algo en usted como artista y ha notado que también en el público?

La vitalidad es inherente a uno, tienes la que tienes. A mí no me ha quitado ganas de cantar. No me ha entristecido, no me ha mermado, no me ha dejado tumbado. Y la gente está muy receptiva, más sonriente, más agradecida de estar en la calle. El gesto que he notado en los conciertos es que la gente ha estado muy cariñosa, muy afectuosa. Antes estaba más disparatada, más exacerbada. Ahora están más tranquilos, pero más sonrientes, con un gesto más amable.

Y lo hace con esta gira en la que se oirán sus temas más reconocidos, pero también los de sus nuevos discos 'Mi vida en Marte' y 'Desatinos desplumados'. ¿Dos?

En la historia de la música, cuando funcionábamos con CD y vinilos, ha habido precedentes muy bonitos. Yo que soy seguidor de Springsteen o The Clash, pues creo que un artista de repente es prolífico y generoso, y se tira a la piscina y te ofrece 30 canciones. Pues bienvenidas sean, si tienes ganas de crear y tienes canciones que ofrecer y eres honesto, por qué no. Y más ahora que vivimos al día ante la incertidumbre de que no hay un mañana. ¿Para qué guardarlas si tengo un montón de canciones? Pues las publico. En el momento actual hay unos entes que han decidido que los discos no sirven para nada, que todo tiene que estar en las redes. Han montado un negocio prolífico en redes y nos tiran migajas. Si ahora se venden cuatro discos como a mí me gustan, bueno pues voy a ser generoso así que voy a ofrecerlos a la gente. Se ha organizado todo para que el disco físico sea secundario. Lo han montando así y los músicos no hemos podido impedirlo. Seguimos por amor al arte y estamos ansiosos por seguir tocando. Ya no es que nos paguen o no, es que si no tocamos nos morimos de angustia.

 ¿Cree que ahora somos conscientes del valor de ese ratito para escuchar música y leer que estábamos perdiendo?

Para un sector de la población intrínsecamente sí. Pero quizá se ha extendido esa idea porque la gente estaba más por el consumo de la cultura más liviana y menos profunda. Y creo que se valora más. También está habiendo una gran oferta de ocio disfrazada de cultura que pretende arrastrar a las masas, pero cada vez hay más gente que no entra al trapo. Ahí sí que ha aumentado el nivel. El viaje del engaño es un boomerang que se vuelve en contra. En la música se esta viendo cómo cada vez más se recurre a los grandes artistas. Ya no todo lo nuevo es estupendo, no. Ni todo lo viejo es arcaico, tampoco. Hay que buscar las cosas estupendas en sí. Yo quiero seguir leyendo a Shakespeare y en la música escuchar a Janis Joplin, NeilYoung , Jimi Hendrix…. Cada vez hay más gente que se da cuenta. Se puede comparar y eso hace que las cosas tomen la forma real, lo que es basurilla lo es y lo que tiene un peso y un poso es para siempre. Hay una corriente de buena conciencia, de que al final lo importante es la emoción, no la actualidad.

"El disco físico ahora es secundario y los músicos no hemos podido impedirlo"

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 Hay mucha polémica con los conciertos de Rosalía porque no hay músicos en el escenario o con la forma de cantar de C Tangana, por ejemplo. ¿Cómo ve estos nuevos registros?

Cualquier artista, llámese X, que congrega a un público y consigue emocionarlo, olvidarse de sus problemas, para mi es válido. Yo no cuestiono nada. Una persona con un palo y una cuerda puede hacer magia. Sin un foco. Si alguien es capaz de emocionar a las personas, el método es lo de menos, lo importante es el resultado. Yo no criticaré jamás a nadie por llevar más o menos músicos en el escenario. Si voy a ese concierto y durante hora y media esa propuesta consigue abducirme, todos mis respetos. Si llegas allí y no te capta, pues algo extraño hay. Pero si te capta me da igual. Si hay una energía que te capta en un concierto yo lo respeto. Me da igual el nombre. Yo pude haber tenido prejuicios con Lady Gaga y un día descubro que me encanta su voz y veo un concierto y me entusiasma.

¿Usted sintió en algún momento con El Último de la Fila que también rompía esquemas?

Bueno, hemos sido siempre gente alternativa. Vivíamos en una Cataluña que venía de un mundo de contracultura, de músicas variadas, pero un poco también fuera de control. En lo cultural era muy anarcoide. Era un "viva la pepa" maravilloso. Era un discurso digamos friki, con una propuesta muy libertaria, con un mensaje de búsqueda de libertad y de escapismo de lo poderoso, de un mundo gris. Crecimos en esa disciplina y nosotros éramos un grupo bastante friki. Y captamos a mucha gente. Todavía cuando canto hoy una canción de El Último todo el mundo la corea. La verdad es que me alegro mucho de haber hecho canciones que son un poco del imaginario popular. Lo importante es engarzar ratitos de emoción. Y hay esperanza porque siempre hay seres maravillosos que tienen el don de la generosidad.

"Yo no criticaré jamás a nadie por llevar más o menos músicos en el escenario. Si alguien es capaz de emocionar a las personas el método es lo de menos"

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¿Cómo ve el Manolo García de ahora al de hace 40 años si mira hacia atrás?

Pues no tenía ni idea de que iba a pasar todo esto. Era un músico de orquesta que tocaba en fiestas mayores. La posibilidad de componer canciones, escribir textos y llegar al público ha sido un regalo en la vida. Me empeñé en eso y sigo empeñado. Soy el mismo que cuando tenía 18, no he perdido la ilusión por la vida. Me he vuelto más excéntrico que nunca y el funcionamiento del mundo no me sorprende. El mundo no ha cambiado pero esta en nuestras manos buscar ese rincón vital.

 ¿Y cómo ve al Manolo García de dentro de diez años

Yo me veo con la ilusión de la música, la ilusión del mar y los días luminosos. No me importa tener una casa carísima o una moto de marca. Eso me importa un bledo. No me apetece estar todo el día mandando whatsapp; no estudié mecanografía para estar todo el día con las teclas. Ahora dicen que todo es así , pero también puedes dar alguna coz. En el futuro me gustaría verme pintando como ahora, leyendo como ahora y haciendo canciones como ahora.

¿Y en el escenario como ahora?

Eso ya no lo sé. Por voluntad mía sí. Por falta de ganas no va a ser. Pero soy persona que no me gusta hacer planes ni a largo plazo ni a medio. Me preocupa el hoy.

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