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El Periódico Mediterráneo

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Entrevista

Robe Iniesta: "Pretenden que los músicos seamos sumisos"

"Me pasé una época sin componer. Unos cuantos años, de hecho. No me salía ni una frase. Pero de repente, todo cambió", confiesa

El antiguo líder de Extremoduro, Robe Iniesta (Plasencia, 1962), durante un concierto. | EFE

Asegura que está en uno de los momentos más creativos de su carrera. Robe Iniesta no deja de componer, está de gira y se siente como pez en el agua con la banda que forma parte de su proyecto en solitario. Solo le atormenta la polémica por la cancelación de la gira de Extremoduro, actualmente en los tribunales.

- ¿Cómo han ido los conciertos hasta ahora?

-Muy bien, con mucha marcha. A la gente le está gustando mucho el directo que hacemos. El año pasado hicimos conciertos pero todavía había restricciones. Las situación que tenemos ahora hace que todo sea más bonito. Los conciertos se viven con mucha intensidad.

- Su último disco, ‘Mayéutica’, es muy experimental. ¿Cómo lo ha trasladado al gran público?

-De manera muy natural y fácil. Lo tocamos del tirón, de principio a fin. Todas las canciones se te hacen cortas.

- Lo sinfónico ya es marca de Robe, pero también de su banda. En el disco se puede apreciar el papel que juega cada uno de los integrantes. ¿Es esta la banda de su vida?

-Sí. Llevamos tocando desde 2013 y este es el tercer disco. El sonido tiene mucha fuerza pero lo que más me gusta son los matices, que como has dicho, aportamos cada uno. Aquí, hay mucha riqueza musical.

-¿Le inspira esta banda a la hora de componer? ¿Está componiendo en base a las posibilidades de su unión sobre el escenario?

-No. Cuando compongo no tengo presente absolutamente nada. Las canciones llegan desnudas al local. Allí las vestimos entre todos para llevárnoslas a un terreno común en el que estamos todos. Acabaremos la gira en noviembre y después de tomarnos un ‘tiempito’ de descanso nos meteremos al estudio. Igual el nuevo disco sale a finales del 2023.

- ¿Cómo será?

-Lo único que te puedo decir es que no será un disco conceptual como ‘Mayéutica’.

- ¿Está componiendo en esta gira?

-Sí. Estoy haciendo alguna cosita. Tengo canciones hechas pero que no nos ha dado tiempo a preparar, por lo que no pueden formar parte todavía de nuestros directos. Tenemos ganas de ir al local a ensayarlas. Formarán parte del nuevo disco, aunque están todavía por construir. No todas tienen que entrar en el nuevo trabajo, algunas serán descartadas. Por suerte, estoy viviendo muy buena época.

- ¿Se siente creativo?

-Sí. Al estar en gira, te metes en una dinámica musical que puede ser muy beneficiosa para la creatividad, pero bueno, por otra parte tienes las canciones que interpretas en el escenario muy metidas en la cabeza. En general, nunca sé cuando me va a salir algo. No sé dónde está el botón que hay que apretar para sentirse creativo, inspirado. Me pasé una época sin componer. Unos cuantos años, de hecho. No me salía ni una sola frase. Con el tiempo, de repente, me empezaron a venir. No sé qué hice. No sé qué pasó. Pero todo cambió.

- ¿Se exigía?

-Creo que igual me ponía el listón muy alto. No lo sé. La composición es un juego. Cada vez que cojo la guitarra para componer digo: ‘A ver si sale algo’.

- Ha publicado un adelanto de su nuevo álbum. La canción se titula ‘Ininteligible’. Suena a himno y en ella asegura que no se arrepiente de nada de lo que ha hecho. Habla muy claro, sin embargo, el tema se llama ‘Ininteligible’.

-Hay cosas que pasan que no se pueden explicar de manera clara. En la canción hablo de cosas específicas, pero también digo cosas que no se pueden entender. A veces, cuando dices las cosas como son parece que tampoco se entienden.

- Sus letras siempre han guardado mensajes. Juega con los símbolos. En su época en Extremoduro citaba a la ‘luna’, la ‘amapola’, etc. En cambio, en esta etapa, hay más ‘puertas’ y ‘ventanas’.

-Son metáforas distintas. Se pueden ver de muchas maneras. A mí tampoco me gusta decir las cosas muy claras, no me gusta decirle a nadie lo que está bien y lo que está mal. Lo que busco es emocionar y luego hacer pensar. Estos símbolos forman parte de mi lenguaje. He intentado ser menos críptico pero no puedo (ríe). Las canciones dicen lo que la gente entiende, porque una vez están hechas ya no significan la misma cosa que cuando nacieron. No es más importante lo que el músico quiere decir con la canción que lo que acaba sintiendo el público con ella.

- ¿A quién canta con estas letras?

-A la de siempre. A una voz que llama a replanteárselo todo y a ver las cosas con ojos nuevos.

-Usted todavía arrastra adeptos que quieren saber más de su vida, de su forma de componer y de su día a día. ¿Se ha planteado alguna vez abrir más su vida a sus seguidores?

-No tengo ninguna necesidad. Aquí lo que pasa es que hay mucho cotilla. Parece que la gente no tiene vida interior, solo exterior. No me apetece nada. Yo soy músico y la persona me la quedo yo. Lo que expongo a los demás es arte, pero el resto no le interesa a nadie.

-Sé que no puede hablar mucho sobre la fallida gira de Extremoduro, ya que el caso se encuentra en los tribunales. Pero ¿cómo está llevando el asunto en lo personal?

-Muy mal. Imagínate. Los de la promotora de la gira me han demandado por 3 millones de euros por llamarles ‘zoquetes’ y quejarme de cómo hicieron toda la devolución de las entradas. No es solo mi opinión, es que también lo dijo Facua. Ahora tengo un juicio con una multinacional. Parece que pretenden que los músicos seamos sumisos. No tengo más remedio que defenderme. Espero que al final se imponga la cordura.

- ¿Habrá nuevos avances este año?

-No lo sé. Está en manos de la justicia. Habrá que esperar.

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