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Vocación tardía

Jordi Évole sale de gira con su grupo de rock and roll, Los Niños Jesús

A los 48 años, el periodista ha hecho realidad su antiguo sueño de cantar en una banda al ponerse al frente de Los Niños Jesús | El grupo, especializado en versiones de hitos del pop-rock español, inicia su primera minigira el 13 de noviembre en la barcelonesa sala La 2 de Apolo

Jordi Évole, dándolo todo en el sótano de la Unión Extremeña de Sant Boi en un ensayo de Los Niños Jesús. ZOWY VOETEN

Jesús Salas Gordillo es de Sant Boi de Llobregat, tiene 62 años y lleva 47 trabajando en la Renault. Durante todo este tiempo, ha tocado la batería en un montón de grupos locales de carácter amateur. Hace poco más de un año, recibió una llamada de Jacob Carrasco, fino guitarrista con el que había compartido numerosos proyectos musicales. “Me dijo: ‘Tengo una propuesta para montar una banda nueva. Pero es con una persona un poco peculiar: Jordi Évole'. Y yo pregunté: '¿Pero este no es entrevistador?'. 'Sí, pero ahora quiere hacer una banda'. Así que me apunté. Sin pensarlo mucho y sin ninguna pretensión más que la de quedar un ratillo, tocar un poco y echarnos una foto con el Évole”.

Así nació Los Niños Jesús, un sexteto dedicado a interpretar versiones de clásicos irrefutables del pop-rock español de las últimas cuatro décadas con el que el popular periodista Jordi Évole Requena (Cornellà de Llobregat, 1974) ha hecho al fin realidad su sueño largamente aplazado de cantar en un grupo de rock and roll. “De pequeño, yo era el típico niño que cantaba en las fiestas familiares, subido a una silla y todo eso -explica el creador de ‘Salvados’-. Mi gran ‘hit’ era ‘La de la mochila azul’. Pero una profesora les dijo a mis padres “este niño tiene oído” y ellos me apuntaron a solfeo en el Conservatorio y ahí se jodió todo. Empecé a suspender, lo cual me frustró mucho, y dejé orillada la posibilidad de hacer música. Luego ya lo veía como una cosa inalcanzable, como algo que no iba a pasar nunca. Pero ha pasado”.

Hacer 'un Pau'

Buena parte de la responsabilidad de que Évole haya decidido, a sus 48 años, subirse a un escenario con una banda detrás hay que atribuírsela a Pau Donés, el cantante de Jarabe de Palo fallecido en junio de 2020. “A mí, la última entrevista con Pau me removió muchísimo en un momento de mi vida en el que necesitaba que me removieran -relata-. Él me habló mucho de la magia inexplicable de cantar delante del público y me animó a hacerlo. Un día, en una presentación del documental [‘Eso que tú me das’, 2020], una señora intervino en la charla posterior y dijo que ella era muy tímida pero que al atreverse a hablar en público estaba “haciendo un ‘Pau’”. Aquello se me quedó grabado y pensé en cuál era mi ‘Pau’. Y mi ‘Pau’ era este: atreverme a perder la vergüenza de cantar”.

El primer paso lo dio en una barbacoa en casa de Jacob Carrasco (“a la hora de los chupitos”, puntualiza). “Sacaron unas guitarras y empezamos a cantar y, en un momento, Jacob dijo: “Tío, si quieres, junto a unos colegas de Sant Boi y nos ponemos a ensayar”. Esas cosas que se dicen en los chupitos y que nunca se hacen. Pero aquello se hizo”. Se hizo, sí, porque Carrasco echó mano de la agenda y empezó a reclutar a los miembros del grupo “en plan ‘Reservoir Dogs’”. La alineación definitiva quedó completada con el también guitarrista Javi López, el teclista Óscar Huertas y el bajista Juan Carlos Patrón

Socios de la Unión Extremeña

Los Niños Jesús empezaron así, como un simple pretexto para compartir los jueves por la noche un agradable rato de música, charla y quintos en el sótano de la Unión Extremeña de Sant Boi, un espacio que antaño acogió celebraciones y espectáculos de carácter folclórico y que hoy, dada la precariedad de sus medidas de seguridad, ha quedado convertido en local de ensayo y almacén. “La única condición que nos puso el centro fue que todos se hicieran socios”, dice Jesús, el batería. “Vino el presidente en persona a darnos un carnet a cada uno y para mí fue un acto supersimbólico”, apunta Évole mientras exhibe orgulloso el rectángulo plastificado que lo acredita como miembro de la Unión Extremeña.

Sucede que a principios del pasado verano, en una fiesta de cumpleaños celebrada en el local a la que invitaron a un grupo de amigos y familiares, los miembros de la banda se vinieron arriba y decidieron que había llegado el momento de presentarse delante de un público “de verdad”. Contactaron con un mánager y en muy poco tiempo tenían programados dos conciertos, uno en Bilbao (en el festival BBK, nada menos) y otro en San Sebastián. Y allí que fueron, con un repertorio hecho de versiones de Extremoduro, La Cabra Mecánica, Los Ronaldos, Kiko Veneno, Sabina, Platero y Tú, Estopa, Lori Meyers, C Tangana y, por supuesto, Jarabe de Palo. “Es algo así como una ‘playlist’ de nuestras vidas, lo que llevamos en el coche. Los temas que nos han acompañado durante gran parte de nuestra adolescencia y los que hemos ido incorporando después”. 

Un fin de semana "mítico"

Decir que en ese bautismo escénico lo pasaron pirata sería quedarse muy corto. “Ese fin de semana será mítico para toda la vida. No pararon de pasar cosas guais, una detrás de otra”, cuenta Évole. Tan estupendamente lo pasaron que se quedaron con ganas de más. Y le pidieron al mánager una gira. Pues bien, ya la tienen. El domingo 13 de noviembre, Los Niños Jesús iniciarán en la sala La 2 de Apolo de Barcelona el ‘Te Armamos el Belén Tour’, un periplo por varias ciudades españolas que incluirá, así de entrada, paradas en Murcia (25 de noviembre), Valencia (26 de noviembre) y Madrid (29 de enero).

"Dentro de poco empezamos a grabar la nueva temporada del programa, pero, la verdad, yo preferiría irme de bolos"

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Habrá más ciudades, pero quizá no tantas como a la banda le gustaría. Los compromisos laborales de unos músicos que no viven de esto pasan por delante. Y una agenda profesional como la de Jordi Évole es especialmente difícil de conciliar con otras ocupaciones. “Dentro de muy poco empezamos a grabar la nueva temporada del programa [‘Lo de Évole’], pero, la verdad, yo preferiría irme de bolos”. Sus compañeros de grupo acogen la confesión con risas y aplausos. “La verdad es que me lo sigo pasando bien con lo de la tele -continúa-, pero me obliga a decir que no a conciertos que van saliendo y me da rabia. Espero que a partir de abril podré estar mucho más liberado”.

Messi, el Papa y Robe, por este orden

Viendo el entusiasmo con el que el periodista se entrega a la hora de ensayar la versión de ‘Ama, ama, ama y ensancha el alma’ de Extremoduro, a uno se le ocurre preguntar por qué no ha entrevistado todavía en su programa a Robe Iniesta, de quien siempre se ha declarado ferviente admirador. “El tío no se deja -responde-. Creo que las leyendas se protegen, y hacen bien. Sé que no debería decir esto, pero a mí hasta me gusta que no me dé una entrevista, porque me parece que hay gente que está como en un Olimpo, más allá de los mortales. Aunque después de entrevistar al Papa Francisco, sería el paso lógico -ríe-. Primero, Messi; después, el Papa, y al final, Robe”.

Jordi Évole. ZOWY VOETEN

Es poco probable que Robe Iniesta se deje ver sobre el escenario en alguna de las actuaciones de Los Niños Jesús, pero quienes asistan a los conciertos del ‘Te Armamos el Belén Tour’ pueden dar por hecho que habrá invitados de postín en cada una de las fechas, que para eso el teléfono móvil de Évole tiene una lista de contactos con más estrellas que la galaxia IC 1101. “Va a haber muchas sorpresas, pero no las saben ni nuestras parejas. Preferimos no anunciarlas porque nos parece chulo que la gente que venga a los conciertos se lleve un regalo. Aunque, claro, el primer regalo va a ser para nosotros”.

El resto de los músicos asiente con un brillo de ilusión en los ojos y el guitarrista Javi López encuentra la frase perfecta para condensar el momento: “Es surrealista todo lo que nos está pasando”. 

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