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Una vida entre escenarios y lecturas

Josep Maria Pou: "La curiosidad es el motor de la cultura"

El veterano actor y director teatral recibe este lunes el Premi Atlàntida que otorga el Gremi d'Editors de Catalunya

El actor y director Josep Maria Pou, Premi Atlàntida 2022, posa rodeado de libros en la librería Byron. FERRAN NADEU

Josep Maria Pou (Mollet del Vallès, 1944) lleva más de medio siglo dedicado al teatro, su gran pasión, aunque también ha hecho mucho cine y televisión. El actor y director, responsable de la programación artística del Teatre Romea, recibirá este lunes, durante la gala de la Nit de l'Edició, el Premi Atlàntida del Gremi d'Editors de Catalunya en reconocimiento a su defensa y promoción de la cultura y de la lectura. Pou, que ha encarado en los últimos años al filósofo Sócrates y al capitán Ahab de 'Moby Dick', está preparando 'El pare', de Florian Zeller, que se estrenará en enero.

-Ha coleccionado muchos premios en su dilatada carrera. ¿Este es diferente?

-Por supuesto. El Premi Atlàntida es uno de aquellos galardones que no esperas nunca, lo cual me hace doblemente feliz. Uno suele esperar premios de su sector, aunque no es el primero de este estilo que recibo. El año pasado me concedieron el de la Associació d'Escriptors Professionals de Catalunya y también resultó una grata sorpresa.

-Usted tiene fama de gran devorador de libros.

-Yo tengo dos tipos de lectura. Uno es por obligación profesional: leo muchos textos de obras para ver qué programo o interpreto en el Romea. Pero siempre me ha gustado estar al día de lo que se estrena en el mundo. Casi cada día recibo textos teatrales. El otro tipo de lecturas son placer, al margen del trabajo. Últimamente me faltan horas para leer todo lo que quiero porque hay gran cantidad de novedades. Es un placer infinito leer todos los suplementos literarios cada semana pero me provoca cierta angustia por no poder leer todo aquello que me interesa.

-¿La última reseña que le ha interesado?

-La llevo en mis notas, en el móvil, porque le hice una foto. Es del suplemento de EL PERIÓDICO, del grupo Prensa Ibérica, y es un cómic que va sobre libros y libreros: 'La venganza de los bibliotecarios' [de Tom Gauld].

-No le imaginaba leyendo cómics.

-Yo tampoco. No lo hago habitualmente, pero con este título y después de leer que son tiras cómicas de un humorista inglés dedicadas al mundo del libro, me pareció interesante. Tengo una -lista de 500 libros que quiero comprar.

-¿No le saldría más a cuenta ir a la biblioteca?

-No, nunca. En casa tengo mi propia biblioteca. Necesitaría de un encargado para poner orden porque soy incapaz de encontrar algo cuando lo busco. Tanto es así que cuando he de consultar algo urgentemente me resulta más fácil entrar en una librería y comprarlo que buscarlo en casa.

-¿En serio?

-Tal cual. Acabo de cumplir 78 años y ya hace tiempo que pienso en rebajar mi cantidad de trabajo sin retirarme del todo. No he logrado hacerlo. Llevo 55 años en escena y mi sueño el día que me jubile es no salir nunca de casa y pasarme horas ordenando mis libros.

-¿Hasta qué punto la familia es determinante en la cultura?

-Es clave para fomentar el hábito de la lectura y de la cultura en general. Yo tuve la suerte de nacer en una familia de clase media de Mollet. Mi padre era un trabajador asalariado, mi madre ama de casa y éramos cuatro hermanos. En casa había una biblioteca y eso marca. Desde pequeño he visto a mis padres leyendo y he tenido libros en mis manos. La literatura juvenil de Folch i Torres, 'Las aventuras de los cinco', 'Guillermo el travieso'. Leía mucho. Después llegué a Dickens y Twain, siempre orientado por mi padre, que mezclaba esas lecturas con novelas del Oeste de Zane Gray y novelas de Agatha Christie.

-¿Recuerda el primer volumen que adquirió?

-No me extrañaría que fuera una edición de 'Peter Pan'. Tengo varias. Es un libro que me enamoró. De pequeño me reflejaba en Peter Pan. Desde hace tiempo me identifico más con el Capitán Hook, el Capitán Garfio.

-¿Prefiere libro físico o digital?

-Últimamente utilizo 'e-book' para no ir cargado. El el Ipad puedo llevarlo todo. Y me va muy bien en las giras, que es cuando más tiempo dispongo para leer, por eso las alargo tanto. Pero en cada ciudad hay librerías. ¡Son una tentación!

-Libros, películas, arte, música. La cultura es muy amplia, pero, ¿cuál es el motor de la cultura?

-La curiosidad. Eso que te lleva a querer saber más, a experimentar, a descubrir cosas que te produzcan cierto placer.

-Profesionalmente empezó en las tablas con la compañía de Adolfo Marsillach, con el famoso 'Marat-Sade' de Peter Weiss. ¿Cómo fue aquello?

-Ese estreno fue una de las paradojas más grandes del franquismo siendo una obra revolucionaria y no solo a nivel estético y teatral. Era impropia en un estado totalitario porque llamaba a rebelarse contra el poder, pero se hizo en 1968, con dinero del Ministerio de Cultura. Aquello fue un 'boom', un triunfo de la cultura. Recuerdo que Adolfo vino a la Escuela de Arte Dramático a buscar a actores jóvenes para ciertos personajes que estaban en el borde de la figuración pero que tenían una responsabilidad escénica. Me ofrecí como voluntario. Tuve mucha suerte.

-También usted ha abierto puertas a las nuevas generaciones.

-Es una satisfacción dar entrada a esta profesión a gente nueva. Reabrir el Teatre Goya en 2008 con 'Els nois d'Història' tras una profunda renovación de la sala fue toda una declaración de principios: requería ocho actores jóvenes. Además, esa obra hablaba de la educación, del amor a la lectura y del amor a los libros. Quizás alguien se haya acordado de ella a la hora de otorgarme el Premi Atlàntida.

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