Nuestro libro de la semana

Eduardo Halfon: un rótulo y una ruptura

El escritor guatemalteco regresa a las librerías con Tarántula (Libros del Asteroide), una obra en la que indaga en un episodio «oscuro» de su infancia para hablar de la supervivencia

El escritor guatemalteco Eduardo Halfon ofrece un nuevo relato sobre la memoria en 'Tarántula' (Libros del Asteroide).

El escritor guatemalteco Eduardo Halfon ofrece un nuevo relato sobre la memoria en 'Tarántula' (Libros del Asteroide). / Vanesa Lara

Eric Gras

Eric Gras

«Uno no elige qué va a recordar y qué no», escribe Luis Chaves en su novela Salvapantallas (Los tres editores) haciendo referencia a lo que él mismo denomina como «un recuerdo amartillado con mazo en la zona viva del cerebro». Cuando uno lee a Eduardo Halfon debe tener esto muy presente, porque toda su narrativa es el intento de recuperación y superación de la (su) memoria, ese flujo de olvidos y recuerdos.

En otras ocasiones ya mencioné que todos y cada uno de los relatos de Halfon conforman un todo, que todos y cada uno de sus escritos están entrelazados, a pesar de las licencias que se toma para hacer que algunos de los pensamientos o imágenes que los pueblan salten libremente de uno a otro. Esto es así, debe ser así, porque la memoria, o lo que solemos denominar como tal, nunca es fiel a la realidad o lo que percibimos o creemos percibir como tal. No, la memoria deforma, transforma, inventa, ficciona, fantasea. Así, lo que alguna vez creímos vivir o sentir, con el tiempo, sea breve ese impasse o no, va mutando. 

Adornamos o afeamos nuestro pasado con el único fin de sortear la indiferencia que en los otros puede provocar nuestra propia vida. Intentamos, dicho de otro modo, hacerla más interesante para parecer más interesantes frente al otro. Es un juego, al fin y al cabo, un juego que Eduardo Halfon domina a la perfección como viene demostrando desde sus inicios en la escritura, en la literatura.

Eduardo Halfon profundiza en su herencia guatemalteca y judía a lo largo de toda su narrativa.

Eduardo Halfon profundiza en su herencia guatemalteca y judía a lo largo de toda su narrativa. / MEDITERRÁNEO

Regreso a la infancia

Vuelvo a comprobarlo tras leer el último de sus títulos, Tarántula (Libros del Asteroide), donde aparecen una vez más sus temas centrales: la identidad y la religión, el sentido de pertenencia, un situarse en el mundo... si bien, en esta ocasión, ofrece al lector la que, quizá, es su obra más sombría.

El argumento, impregnado de ese «juego autoficcional», recupera los cinco dígitos tatuados en el antebrazo del abuelo materno, el abuelo polaco que sobrevivió a los campos de concentración nazis, elemento clave (de ahí lo sombrío) en todo el relato. 

'Tarántula', de Eduardo Halfon.

'Tarántula', de Eduardo Halfon. / Libros del Asteoride

Regresando a lo que, en teoría, debería ser nuestra época más paradisíaca, la infancia, Halfon arma una historia en la que el odio es protagonista. Un odio a lo judío y a los judíos, un odio a lo nazi y a los nazis, un odio, en realidad, a todo totalitarismo, a toda demostración innecesaria de la fuerza, a toda esa locura que las guerras (ya sean militares, idiomáticas, intelectuales, religiosas, etc.) suelen provocar en el ser humano hasta deshumanizarlo por completo, hasta despojarlo de su integridad.

Sobrevivir a la violencia

Tarántula es, a su vez, una demostración de las distintas formas de supervivencia ante la violencia, como queda reflejado en ese Eduardo Halfon de trece años, adolescente, que regresa junto a su hermano a Guatemala para participar en un campamento con otros niños y niñas judíos. Se supone que es una oportunidad para estrechar lazos, para conocer a otros «iguales» y para ahondar en algunos aspectos fundamentales de la cultura y religión judía. No obstante, y al contrario de lo que pudiera parecer, ese encuentro de amistad y convivencia se transformará, de la noche a la mañana, en un episodio traumático, en la insana manifestación de ese pánico heredado, esa alerta constante frente a los peligros de todo lo que no sea eminentemente judío («Deben aprender lo antes posible que todos los demás son antisemitas, que el mundo entero gira en torno a ese odio tan antiguo», dice uno de los personajes de esta historia). Aquí, por tanto, Halfon ahonda en la inocencia y fragilidad a la que estamos expuestos y a la que, por desgracia, miles de niños y niñas, cientos de miles, siguen sufriendo (¿es necesaria tanta violencia en el mundo?«Derramar un poco de sangre siempre es bueno», asegura ese mismo personaje).

Halfon alterna ese episodio recordado/rescatado de su infancia (o de la infancia de ese otro yo), con un presente donde insiste en su decisión de escapar de todos aquellos rasgos que le «sometan» (las comillas son mías) a una comunidad en concreto, a una religión en concreto, a una manera de ser y actuar impuesta. Y todo ello por la ruptura que dice haber sentido cuando niño al ver en la entrada de un club de golf de su Guatemala natal un rótulo con una prohibición expresa: a perros y a judíos; aunque es posible que ese rótulo nunca haya existido, tan solo en su mente. ¿El resultado de esa experiencia? Alejarse, romper con todo lo que fuera o pudiera considerarse tanto guatemalteco como judío. Huir, en definitiva, de todo lo que, a priori, estaba predestinado a ser al nacer en un lugar en concreto y en el seno de una familia en concreto. «Y desde entonces, Regina, jamás he podido olvidarlo. No tanto por el rótulo en sí, sino por la sensación de ruptura que ese rótulo me dejó. A partir de él, de esa frase y de ese momento, mis dos mundos, el judío y el guatemalteco, ya para siempre se separaron», escribe en la página 71. Pero, ¿realmente se separaron esos dos mundos?

Si uno lee toda la narrativa de Halfon, puede entrever que, de algún modo, lo que persigue es una reconciliación con esos dos mundos. Tarántula es otra demostración de ese periplo que emprendió ya hace mucho, previo paso de una investigación sobre sí mismo, de un intentar entenderse para, así, explorar aquellos sentimientos y emociones que nos brindan el oxígeno necesario para continuar.