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Actor

Héctor Alterio, actor: "Mi vida ha sido una travesura y una travesía"

La voz del autor se une a la música del piano de Juan Esteban Cuacci y a la poesía de varios autores en ‘Una pequeña historia’

Héctor Alterio, en un momento de 'Una pequeña historia'.

Héctor Alterio, en un momento de 'Una pequeña historia'.

Montse Terrasa

Palma de Mallorca

Cumplirá 95 años el mismo día que representará ‘Una pequeña historia’ en el Auditorium de Palma, este sábado, 21 de septiembre. Su voz se une a la música del piano de Juan Esteban Cuacci y a la poesía de varios autores para viajar por su memoria y compartir cómo ha sido su vida, desde su Argentina natal a su exilio forzoso en España hace ya cinco décadas. "Oír y sentir" es lo que hará el público en este espectáculo. Y él continuará "mientras el cuerpo aguante" y siga sintiendo emociones

Este sábado cumplirá 95 años y lo hará actuando. ¿Es el mejor modo de celebrar un cumpleaños?

Sí, lo he hecho tantas veces... Espero que los acontecimientos me abracen, me golpeen, me saluden. Yo disfruto de todos esos elementos para poder responderme con la alegría que lo hice desde la primera vez que tuve mi conciencia de protagonizar situaciones de esa naturaleza.

¿Pensó alguna vez que a los 95 años seguiría en activo?

No, no, no, ni lo pensé ni se me ocurrió. El 95 es un número que no entra dentro de mis cálculos, pero ahí están. Es una alegría que no se puede transmitir en palabras, estos estados de ánimo son difíciles, pero lo paso estupendamente bien. Todavía no hay alteración. Alterar tiene algo que ver con mi apellido también: Alterio y alterar. No hubo alteraciones que me puedan molestar. Fueron todos abrazos, estrechar las manos, sonrisas en la cara, lágrimas en los ojos. Todo eso lo tengo en una maleta mía que la llevo siempre.

Y eso es lo que se encontrará el espectador cuando vaya a ver ‘Una pequeña historia’...

Sí, cuando venga a oír y a sentir. Más que ver, son sensaciones que se producen. Por lo menos lo que yo veo. Yo estoy allí en el escenario y el público de pie aplaudiendo... Realmente no se puede verbalizar una cosa así.

¿Cómo es revivir su vida, que no ha sido ni pequeña ni fácil, en cada función?

Son sentimientos, estados de ánimo, alegrías, afortunadamente tristezas no, es eso, no se puede verbalizar...

Se van a cumplir también 50 años de su exilio forzoso en España.

Bueno, son estados de ánimo que no quiero que se repitan, pero de cualquier manera fueron maravillosos para mí, porque allí encuentras la realidad positiva de cualquier ser humano en estas circunstancias. Y eso me ocurrió a mí ya mayor. Pero de cualquier modo fue para mí una alegría emocional inenarrable.

¿Por el apoyo que encontró con compañeros de profesión y amigos?

Sí, que te palmean y te abrazan y están ahí para ayudarte, para estar contigo, para decirte que no estás solo.

Volviendo a la obra ‘Una pequela historia’, se basa en un texto de su mujer.

Sí, Ángela Bacaicoa. Mi mujer fue la que tomó las riendas de esto para detallar, para clarificar, para enriquecer.

¿Y cómo es verse a través de la mirada de ella?

Realmente me confirma, me afirma, me solidifica... Todo positivo. Y gracias a ella encontramos detalles y caras y gente que estuvieron en mi vida y que ya no están más por razones lógicas del tiempo.

Si pudiera usted volver atrás, ¿cambiaría algo de su historia personal?

No, no, en absoluto. Nada. Y creo que no hay que tocar absolutamente nada. Es un recuerdo, está firme allí desde el primero hasta el último. Y sé que yo cierro los ojos, extiendo la mano y voy a encontrar lo que estoy buscando. Y lo encuentro. Y eso, realmente, no mucha gente lo quiere.

¿Qué aporta la música en esta obra?

Juan Esteban Cuacci es el pianista maravilloso que conozco hace muchísimos años. Y el que musicaliza todas esas sensaciones a través de sus dedos mágicos, porque tiene realmente una habilidad artística maravillosa. Es joven, tiene todo el mundo por delante. Y tengo la suerte de que musicalice estas sensaciones.

¿Y la poesía?

Con Borges, con León Felipe, maravilloso, y otros muchos hacemos esta travesura, que es toda una vida.

¿Considera su vida una travesura? ¿La definiría así?

Una travesura y una travesía, sí, sí. Con la mejor buena voluntad hemos puesto en estas dos cosas: travesía y travesura. Pero la obra se hace con verdad y no se molesta a nadie. Y eso para mí es fundamental.

Cuando ve el auge de la extrema derecha, ¿qué siente?

Espero que pase pronto. No tengo las armas suficientes para poder tomar decisiones físicas y decisiones morales. Todavía tenemos que aguantar algunas cosas, pero bueno, ya no hacen daño.

¿Cuánto tiempo piensa seguir actuando? ¿Hasta que el cuerpo aguante?

Hasta que el cuerpo aguante, nunca mejor dicho.

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