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Entrevista | Gema Quiles Artista

Gema Quiles: «En la naturaleza hay formas que cualquiera reconoce con trazos simples»

La vila-realense Gema Quiles es uno de los exponentes del arte valenciano más actual formando parte de una nueva generación dorada.

Su trabajo, centrado en pintura y escultura, reflexiona acerca de la reinterpretación de la realidad y la creación de espacios propios a modo de refugio.

La artista vila-realense Gema Quiles es uno de los claros exponentes del arte valenciano más contemporáneo.

La artista vila-realense Gema Quiles es uno de los claros exponentes del arte valenciano más contemporáneo. / MEDITERRÁNEO

Eric Gras

Eric Gras

Gema Quiles (Vila-real, 1994) es una artista cuya obra transita entre la pintura y la escultura, construyendo paisajes emocionales donde la naturaleza se convierte en símbolo de evasión y espacio seguro. Su trabajo se caracteriza por una evolución constante, desde los lenguajes más esquemáticos y naíf hasta una complejidad formal que nunca renuncia a la sinceridad del gesto.

En esta entrevista, Quiles reflexiona sobre su trayectoria artística, las residencias que han marcado su camino, la dificultad de compaginar la creación con la investigación académica y el papel del contexto geográfico en el desarrollo profesional. Desde sus inicios en Castellón hasta su paso por Polonia, Corea del Sur o Barcelona, la artista nos invita a adentrarnos en su universo íntimo y honesto, donde cada trazo responde a una necesidad vital.

Tu obra se caracteriza por reflexionar sobre la reinterpretación de la realidad y la creación de espacios de refugio. ¿Qué te inspiró a seguir este camino artístico y cómo ha evolucionado tu trabajo a lo largo del tiempo?

Mi pintura empieza a relacionarse con la naturaleza y la evasión como necesidad. Entonces, estaba en un momento donde sentía mucha inseguridad con lo que hacía, y el peso de la imagen fotográfica y los referentes no me ayudaba en nada, por lo que me alejé hacia un lenguaje más abstracto y más naíf. Desde entonces, mi obra ha cambiado mucho. Antes destacaba por colores saturados, con poco cambio de registro y formas muy esquemáticas, y cada vez ha ido introduciendo más complejidad, pero desde esta base como zona de confort.

Obra de Gema Quiles. 'La luna enamorada'. Óleo sobre lienzo. 54x65cm. 2025

Obra de Gema Quiles. 'La luna enamorada'. Óleo sobre lienzo. 54x65cm. 2025 / Dibudibus Photography

 A lo largo de tu trayectoria, has trabajado tanto en pintura como en escultura. ¿Cómo decides qué medio utilizar para cada proyecto o idea que desarrollas?

Generalmente uso la pintura; es el medio principal de mi trabajo. La escultura suele ser algo que la acompaña o complementa a modo instalativo. Cuando me he permitido desarrollar más la escultura ha sido en proyectos vinculados a alguna institución pública, ya que son espacios sin la presión del mercado y dedicados más a la investigación, por lo que inevitablemente me doy más pie a experimentar con otros materiales.

En tu proceso creativo, mencionas que recurres a elementos de la naturaleza para crear estos espacios de evasión. ¿Qué elementos naturales son los que más te inspiran y por qué?

En la naturaleza hay elementos como árboles, ríos, montañas, nubes u otras formas que no necesitan de una imagen fotográfica para pintar. Son generalmente dibujos que has hecho desde pequeño y que, con trazos muy simples y poco exactos, cualquiera puede ver lo que es. Casi como pictogramas. Esto me ofrece mucha libertad a la hora de pintar.

«En Castellón hay tejido cultural, pero con eventos puntuales durante el año, no un circuito consolidado como tal»

 El pasado año tu trabajo fue expuesto por primera vez en Corea del Sur, en LKIF Gallery. ¿Cómo fue esa experiencia de llevar tu arte a un contexto tan diferente al europeo? ¿Qué impresiones te dejó el público y la crítica de allí?

Fue súper interesante ver el cambio cultural, aunque el funcionamiento y el público de las galerías es bastante similar al europeo. Justo Corea tiene mucho vínculo con el mercado europeo, por lo que se puede ver cómo comparten muchas dinámicas. Lo que más me sorprendió fue la magnitud de todo. Al final, Seúl es enorme, y hacer una inauguración un martes (algo poco común en España si quieres que venga alguien) es algo totalmente normal, porque es una ciudad con tanta oferta que no se para.

Has tenido la oportunidad de desarrollar tu trabajo en diversos espacios, como la Akademia Sztuk Pięknych en Polonia o en Barcelona gracias a las becas Hàbitat Artístic que concede el Ayuntamiento de Castelló. ¿Cómo influyen estos lugares en tu proceso creativo? 

Creo que cada beca te llega en momentos diferentes de tu vida y hay que aprovecharlo. Por ejemplo, en Polonia fue mi primera vez fuera de España y gracias a esta experiencia cogí mucha independencia y confianza a la hora de relacionarme en otros idiomas. También fue mi primer contacto con la cerámica, que posteriormente desarrollé en la beca Hàbitat. A esta beca yo fui con un proyecto de pintura, pero en la residencia había un pequeño taller de cerámica y toda mi propuesta cambió. Gracias a eso incorporé la escultura en mi trabajo. En cambio, en la última residencia, en Piramidón (Barcelona), venía de unos meses muy intensos de pintar a contrarreloj, y aquí encontré la pausa que necesitaba y pasé tiempo de calidad dentro del estudio, investigando y dejando reposar las cosas con su debido tiempo.

A nivel personal y profesional, ¿qué retos has afrontado al formarte como artista, especialmente en el campo de la investigación artística, como en tu programa de doctorado? ¿Cómo complementa esta formación tu visión del arte y tu práctica?

Siempre que digo que estoy «cursando un doctorado», así entre comillas, porque la realidad es que este es el segundo año que lo he pausado. Es inviable pintar, tener un trabajo remunerado de 30 horas semanales y hacer un doctorado a la vez. Yo lo empecé con muchas ganas de hacerlo, pero sin beca, y al final le di prioridad a pintar y a comer. Ahora mismo solo trabajo en el estudio, por lo que me planteo retomarlo en septiembre, pero aun así es muy difícil combinar ambas cosas. La parte de investigación sigue estando; es algo fundamental del trabajo del día a día en el estudio y en cada proyecto que surge, pero materializarlo o no en una tesis es algo más complejo.

«Mi pintura empieza a relacionarse con la naturaleza y la evasión como necesidad»

En muchas ocasiones se habla de una «fuga de cerebros» cuando artistas jóvenes, especialmente de ciudades más pequeñas como Vila-real o Castelló, se trasladan a ciudades más grandes como València. ¿Cómo percibes esta dinámica en el mundo del arte? 

Es inevitable que pase esto y no creo que sea por falta de oportunidades. Todo empieza cuando te mudas por estudios y continúa cuando te das cuenta de que necesitas estar rodeado de otros artistas u amigos que comparten este tejido para mantenerte activo. Supongo que depende hacia qué orientes tu profesión, pero en mi caso no era una opción volver al pueblo y pintar sola en un estudio; necesitaba de ese feedback con mis compañeros. Al final, hay muchos artistas como tú de diferentes pueblos y acaban yendo a un punto en común. A mí Vila-real y Castelló me han ofrecido oportunidades como exposiciones o becas que me han ayudado mucho. La galería en la que me encuentro actualmente en Madrid vio mi trabajo por primera vez en la Feria MARTE, por lo que ese impulso lo he logrado desde casa

Obra de Gema Quiles. 'Reposo'. Óleo sobre lienzo. 73x60cm. 2024.

Obra de Gema Quiles. 'Reposo'. Óleo sobre lienzo. 73x60cm. 2024. / Gema Quiles

¿Piensas que el arte contemporáneo tiene una mayor visibilidad y posibilidades en lugares como València, Barcelona o Madrid? 

Sin duda Madrid se lleva la palma con diferencia. Al final, donde más coleccionismo hay es donde más cosas se generan, porque el artista se mueve donde le dan de comer, como cualquier trabajador. En Castellón hay tejido cultural, pero con eventos puntuales durante el año, no un circuito consolidado como tal. Y es una lástima, porque justamente València no se debería ver como una competición de dónde hay más, sino como un puente de unión entre ambas ciudades para generar más tejido. 

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