Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tragapinyols Fest, el debut que invita a fotocopiar la contracultura en Castelló

El primer festival de autoedición se celebra los días 28 y 29 de junio en el Espai d'Art Contemporani de Castelló (EACC)

El mundo de los fanzines y la autoedición no pasa nunca de moda, como lo demuestra el Tragapinyol Fest de Castelló.

El mundo de los fanzines y la autoedición no pasa nunca de moda, como lo demuestra el Tragapinyol Fest de Castelló. / MEDITERRÁNEO

Eric Gras

Eric Gras

La fotocopiadora todavía huele a tóner caliente cuando alguien grita —casi siempre con una sonrisa cómplice— que un fanzine no es un libro menor; es un punto de fuga. Reivindicar esa grieta creativa es la misión de Tragapinyols Fest, la primera feria de fanzines y autoedición que aterriza este fin de semana, los días 28 y 29 de junio, en el Espai d'Art Contemporani de Castelló (EACC) con más de cuarenta proyectos, talleres intergeneracionales y una banda sonora que mezcla k7 de debut y psicodelia de largo recorrido.

¿Por qué un fanzine sigue importando?

  • Raíz DIY y ciencia ficción · El término fanzine lo acuñó el aficionado a la sci-fi Russ Chauvenet en 1940 para diferenciar estas publicaciones de los prozines profesionales. Mucho antes, en 1930, The Comet ya volaba por correo entre clubes de fans de Chicago, demostrando que la autopublicación podía sostener comunidades enteras.
  • Explosión punk · Cuando el punk irrumpió en 1976 con grapas y rabia, cabeceras como Sniffin’ Glue convirtieron la impresora en instrumento de combate cultural. Esa alianza entre papel barato y actitud antisistema selló la estética fotocopia-cut-and-paste que todavía inspira a nuevas generaciones.
  • Vigencia 2025 · El IVAM abrió en mayo la exposición ¡Eso no es cómic! para cartografiar la innovación gráfica del fanzine y su rol como laboratorio de ideas fuera del mercado editorial. El Tragapinyols se suma a esta ola, demostrando que la autoedición es hoy más una práctica social que un formato.
La década de los 70 fue muy prolija en cuanto a la publicación de numerosos fanzines en todo el mundo.

La década de los 70 fue muy prolija en cuanto a la publicación de numerosos fanzines en todo el mundo. / MEDITERRÁNEO

Menú fanzinero del sábado 28

  • 10.00 h — Apertura de puertas y primeras mesas desplegadas. Cuarenta y pico proyectos independientes toman el EACC con fotocopias, risografías y mucha actitud.
  • 12.00 h — Taller infantil con Angie de la Lama. Niñes de entre 6 y 12 años juegan a imaginar, doblar y recortar su primer fanzine.
  • 12.30 h — Primer concierto: Cerezas debuta en directo con su k7 publicado por Cintas Nómadas. Pop extraño y dulzón que no caduca.
  • 13.00 h — Turno adolescente. Taller Para escribir y dibujar cosas raras en papel (de 13 a 18 años). Angie de la Lama propone experimentar desde el margen.
  • 17.00 h — Psicodelia fina con Tercer Sol, presentando La ciudad reflejada. Más de una década sacudiendo el pop oscuro desde València.
  • 17.30 h — Taller colectivo con el Colectivo Gata Negra. Se viene crítica urbana en clave fanzinera: humor, rabia y collage contra el decorado turístico de cartón piedra.
  • 18.00 h — El punk de garaje entra en escena: Perfil Bajo presenta Deseo personal, su primer EP.
  • 20.00 h — Cierre de jornada en el EACC. Hora de intercambiar zines, ideas y stickers.
  • 00.00 h — Post-party en Pub Terra. El colectivo Free ADHD improvisa una «punxada d’estil» con Keotical al micro: DJ sets sin red, mezclas imposibles y actitud 100 % gamberra.

Domingo 29, la resaca creativa

  • 10.00 h Apertura
  • 11.00 h Podcast en directo: B-Analizar Fanzines
  • 12.00 h Bingo (sí, el azar también es autoedición)
  • 14.00 h Cierre

Talleres, grapas y comunidad

Tragapinyols no es solo un mercadillo: es un laboratorio de alfabetización gráfica que va de las manos pequeñas a las grandes ideas. La cita encadena tres talleres el sábado: juego editorial infantil, experimentación adolescente y un zine colectivo anti-gentrificación. Todos gratis, sin inscripción y con aforo limitado; metáfora perfecta de la accesibilidad radical que define a los fanzines desde los 30 centros cívicos de Chicago hasta las mesas del EACC.

Quiénes ponen la mesa

Entre la cuarentena de nombres destacan:

  • R44 y su universo de xerox + poesía industrial.
  • Blue! Comics con narrativas queer y rotulación mutante.
  • Udon Press (sí, los del manga) cruzando mainstream y microedición.
  • Revista El Trastero y Fanzineres Ravaleres, archivo vivo de la escena local.

El mapa se completa con fotógrafos como Julián Barón, colectivos feministas como Tremenda Fem Fest, estudios gráficos (Wess Studio) y piezas únicas de micro-tirada que, si parpadeas, se agotan.

Por qué ir (aunque nunca hayas leído un fanzine)

  1. Ruptura sin algoritmo · Cada ejemplar sortea el filtro de la distribución digital y llega sin ads.
  2. Formato-fetiche · Papel reciclado, risografía, serigrafía y encuadernación manual: experiencia táctil garantizada.
  3. Precio justo · El rango de 2 € a 10 € invita a coleccionar sin desplumar la billetera.
  4. Escena local · Descubres autores de Castelló que quizá mañana llenen museos (o sigan felices en la autopista DIY).
  5. Aprendes haciendo · Saldrás con tu propio mini-zine bajo el brazo y el “virus” de la autoedición.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents