Thalia Zedek, la voz que convierte la melancolía en resistencia, en Castelló
La artista norteamericana, icono de la escena underground, actúa el 20 de octubre en el Teatre del Raval gracias al SONS, Cicle de Músiques Independents

La artista estadounidense Thalia Zedek inaugura la temporada de otoño 2025 del ciclo SONS Castelló. / Mark Shaw
Hay artistas cuya carrera no se mide en cifras, sino en cicatrices. Thalia Zedek pertenece a esa estirpe. A los 64 años, la cantautora estadounidense sigue cantando desde un lugar que pocas veces se muestra: el borde entre la fragilidad y la furia. Su música –esa mezcla de indie rock, blues y confesión emocional– llega este lunes, 20 de octubre, al Teatre del Raval de Castelló (20.00h) dentro del ciclo SONS Castelló, en un concierto de entrada voluntaria que promete ser una experiencia íntima, intensa y sin artificios.
La Thalia Zedek Band combina la aspereza del ruido con la calidez del temblor humano. Hay en su sonido guitarras que parecen respirar con dificultad, una pedal steel que flota como una nube, una base que late con la cadencia del blues y letras que hablan de pérdida, deseo y resistencia. Lo que distingue a Zedek –y lo que la convierte en figura de culto– es su capacidad para transformar el dolor en impulso colectivo. «Su música arranca en un susurro, crece como una marea y deja un eco de esperanza», reza la presentación del ciclo. Y es exactamente eso: una marea emocional que se despliega sin dramatismos, con la serenidad de quien ya ha sobrevivido a la tormenta.
De la furia del punk al desgarro luminoso
Nacida en Washington D.C. en 1961, hija de madre alemana y padre lituano, Thalia Zedek creció con el clarinete entre las manos hasta que un día, en 1976, escuchó a Patti Smith por la radio. Aquella revelación marcó su destino. Desde entonces, su trayectoria ha sido un viaje de búsqueda y confrontación, desde la crudeza postpunk de Dangerous Birds, Uzi y Live Skull, hasta el reconocimiento underground con Come, banda que a principios de los 90 compartió escenario con Nirvana, Sonic Youth o Dinosaur Jr.

Thalia Zedek, figura indiscutible de la escena musical alternativa, llega a Castelló este 20 de octubre. / Mark Shaw
Come se disolvió en el 2000, pero su eco aún resuena en cada nota que Zedek interpreta. Aquella década le dio una reputación de artista indómita, capaz de hacer del ruido una plegaria. Luego vino la reinvención. Con su debut en solitario, Been Here and Gone (2001), Zedek cambió la distorsión por la introspección, el grito por la palabra sostenida. Desde entonces, su discografía –siempre fiel al sello Thrill Jockey– ha sido un ejercicio de madurez y persistencia creativa.
Una artista de culto
A lo largo de más de cuatro décadas, Thalia Zedek ha mantenido una coherencia artística poco común. En discos como Eve (2016), Fighting Season (2018) o Perfect Vision (2021), ha demostrado que la rabia puede ser lúcida y la ternura, combativa. Su último trabajo, The Boat Outside Your Window (2025), consolida esa visión: canciones que respiran como un único organismo, en las que el pedal steel de Karen Sarkisian añade una textura de aire y distancia, mientras la voz de Zedek continúa rasgando la superficie hasta llegar al hueso.
La crítica ha descrito su timbre como un cruce entre el arrastre de Dylan, la vulnerabilidad de Leonard Cohen y la franqueza de Patti Smith. Pero en realidad Zedek suena a ella misma: a verdad, a tiempo vivido. Escucharla es como abrir una herida que cicatriza en directo.
Honestidad como acto político
Además de su carrera musical, Zedek se ha convertido en un referente ético. En una escena históricamente dominada por hombres, su voz lesbiana, libre y sin concesiones ha representado una forma de resistencia. También lo ha sido su franqueza al hablar de la adicción y la recuperación, temas que impregnan su obra con un realismo despojado de romanticismo. «Creo que las cosas son mejores para las personas queer hoy en día, pero sigue habiendo barreras y prejuicios, sobre todo en la música rock», dijo en una entrevista reciente.
Su vida y su arte funcionan como dos caras de la misma moneda: ambas defienden la honestidad, la vulnerabilidad y la constancia frente a un mundo que premia lo inmediato. Por eso verla sobre un escenario –sin artificios, sin grandes efectos– sigue siendo un acontecimiento: porque cada acorde suyo tiene la gravedad de lo vivido.
Un oasis cultural
La llegada de Thalia Zedek a Castelló dentro de la temporada otoñal del SONS no es casualidad. El programa, organizado por la Asociación Cultural Septiembre Recuerdos con el apoyo del Ayuntamiento de Castelló, se ha consolidado como uno de los espacios más coherentes y valientes de la ciudad: un refugio para quienes buscan algo más que entretenimiento. Y es que desde sus inicios el SONS ha demostrado que es un territorio de escucha, de riesgo y descubrimiento. Zedek encarna precisamente ese espíritu.
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