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Nuestro libro de la semana

Óscar Gual vuelve a Sierpe para dinamitar el futuro en 'Cabezahueca'

El escritor de Almassora regresa a las librerías después de varios años de 'silencio', y de la mano de la editorial Sloper, con una novela que expande su universo literario

Óscar Gual regresa a las librerías con la novela 'Cabezahueca', que publica Sloper.

Óscar Gual regresa a las librerías con la novela 'Cabezahueca', que publica Sloper. / MEDITERRÁNEO

Eric Gras

Eric Gras

Óscar Gual (Almassora, 1976) escribe como quien abre un boquete en la realidad cotidiana para colarse por él. Lo ha hecho desde Cut and Roll, cuando empezó a levantar los cimientos de Sierpe —esa ciudad imaginaria nacida de un presidio y convertida en un laboratorio de identidades fracturadas—, y lo confirma ahora con Cabezahueca (Sloper, 2025), su novela más reciente y, también, la más despiadadamente lúcida.

Gual pertenece a ese tipo de escritores que no buscan lectores: los seleccionan. Su prosa, quebradiza y afilada, exige una atención activa, un pacto distinto, como si el propio texto pidiera ser hackeado antes de ser leído. Quizá por eso resulta tan coherente que sea ingeniero informático, profesor e investigador en la Universitat Jaume I de Castelló.

En sus novelas siempre late una forma de pensar que es más algoritmo que frase, más estructura que adorno. Y, aun así, su literatura nunca cae en el hermetismo: es áspera, sí, pero también sorprendentemente humana.

Sierpe 5.0

Cabezahueca es, en muchos sentidos, la evolución natural del universo de Sierpe hacia un futuro que, por desgracia, ya no se percibe tan especulativo. El año es 2050 y cada persona convive con un «duende»: pequeños seres sintéticos –vivos, en cierto modo– encargados de tomar decisiones por su dueño. Una externalización total de la voluntad. Una renuncia consentida al acto de elegir. Es difícil no leer aquí una parábola sobre nuestra dependencia algorítmica, sobre el modo en que delegamos cada día más –sin drama, sin resistencia– aquello que antes considerábamos propio.

'Cabezahueca'

Autor: Óscar Gual

Editorial: Sloper

316 páginas; 20 euros

Gual lleva esta premisa hasta sus últimas consecuencias. Llaga Corp., una de las cuatro megacorporaciones tecnoespirituales que gobiernan el planeta, comercializa estos duendes en colores, tamaños y personalidades, como si fuesen extensiones del ego. Sierpe, convertida en un nodo de control cultural, funciona como un escenario en el que lo distópico no es tanto el futuro proyectado como el presente amplificado. «El futuro es esa fiesta a la que no acuden los mejores invitados porque están en otra fiesta distinta», se lee en la sinopsis oficial del libro, y esa frase resume a la perfección el espíritu de la novela: una celebración incómoda, un recordatorio de que lo que viene nunca es lo que esperamos, sino lo que permitimos.

Humor y tecnología

En Cabezahueca hay humor. Un humor raro, grotescamente divertido, tan característico de Gual que ya forma parte de su marca estilística. No busca la risa, sino la perturbación. Algo similar ocurre con su mirada sobre la tecnología: no la trata como un fetiche narrativo, sino como una ideología que modela cuerpos, decisiones y silencios. Ese gesto, tan poco complaciente, coloca a Gual en un territorio propio dentro de la narrativa española contemporánea.

Con esta novela, el escritor de Almassora no solo expande el mundo de Sierpe: lo ilumina desde un ángulo nuevo, más oscuro y más revelador. Cabezahueca es el resultado de una trayectoria que ha sabido crecer sin renunciar a la rareza. Y confirma, una vez más, que Óscar Gual escribe para ese lector que sabe que el futuro, como la literatura verdadera, siempre incomoda un poco.

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