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Arte contemporáneo

El arte de Castellón se expande más allá de la provincia

Artistas de la provincia ganan presencia en espacios nacionales e internacionales con proyectos que dialogan con la memoria, la política y las nuevas sensibilidades contemporáneas

Una de las obras del castellonense Carlos Sebastiá que se exhiben ahora en la galería Shiras de València.

Una de las obras del castellonense Carlos Sebastiá que se exhiben ahora en la galería Shiras de València. / MEDITERRÁNEO

Eric Gras

Eric Gras

Vivimos un momento de enorme complejidad, marcado por una polarización que atraviesa sociedades, instituciones y discursos. Ideas que antes convivían ahora se enfrentan como bloques rígidos, convirtiéndose en políticas que comprometen el bien común e incluso la salud democrática. Es un tiempo extraño, acelerado, como si hubiéramos extraviado la capacidad de escuchar y de escucharnos, absorbidos por un ruido que erosiona la empatía y el entendimiento. El siglo XXI, pese a su promesa de horizontes abiertos, muestra contradicciones tan evidentes que resulta imposible ignorarlas. Las fronteras se diluyen gracias a una globalización que permite acceder al arte de cualquier lugar, pero, al mismo tiempo, crecen los pulsos por levantar muros y recuperar un pasado que jamás fue mejor.

Menos mal que el arte sigue obstinado en abrir ventanas donde otros erigen barreras. Y buena prueba de ello es la energía con la que los artistas de la provincia de Castellón expanden su trabajo más allá de cualquier límite geográfico. Ahí están la vila-realense Gema Quiles en el IVAM con la colectiva Disputa i pausa; la belloquina Laura Palau en el Centre del Carme (CCCC) con Mal hora, bon hora; la alturana Estefanía Serrano en la Fundación Chirivella Soriano con El huevo o la gallina; o el betxinense Agustín Serisuelo en Black & White, en la galería Shiras, mismo espacio donde Carlos Sebastiá despliega De lo simbólico a lo diabólico. Y, por supuesto, Mar Arza, que participa en la exposición El sueño de la serpiente en Luis Adelantado, rodeada de nombres imprescindibles como Carmen Calvo, Eva Lootz o Mónica Mays.

La artista castellonense Laura Palau (a la derecha) junto a la comisaria de la exposición que presenta en el CCCC Jana J. Haeckel.

La artista castellonense Laura Palau (a la derecha) junto a la comisaria de la exposición que presenta en el CCCC Jana J. Haeckel. / MEDITERRÁNEO

También resuena la presencia de Altea Grau en la FIG de Bilbao de la mano de Graphe, así como la del vila-realense Xavier Arenós, que forma parte de la exposición internacional Resistance. The Power of the Image en el S.M.A.K. de Gante, Bélgica. Junto a ellos, nombres como Carlos Pesudo, Borja DocavoAlejandra de la TorreDaniel Dobarco o Carlos Bonet, por citar unos pocos, completan un panorama que ya no puede entenderse como periférico, sino como una constelación expandida que dialoga con naturalidad con los centros artísticos nacionales e internacionales.

Dos exposiciones a destacar

En este contexto de expansión, dos exposiciones recientes permiten calibrar con precisión el alcance y la madurez de esta presencia castellonense fuera de la provincia. La primera, El sueño de la serpiente, comisariada por Olga Adelantado y Johanna Caplliure, celebra el décimo aniversario de Adelantado como directora de la galería homónima. Lejos de ser un simple ejercicio retrospectivo, la muestra establece un diálogo vibrante entre artistas que han acompañado la historia del espacio y nuevas voces que lo interpelan desde el presente. Allí conviven obras de Mar Arza, Carmen Calvo, Milagros de la Torre, Susy Gómez, Eva Lootz, Mónica Mays, Lucía C. Pino, Emmanuela Soria Ruiz y Montserrat Soto, articulando un recorrido donde objeto, memoria y territorio se tensan y se iluminan mutuamente.

Una de las piezas de Mar Arza presentes en la galería Luis Adelantado de València.

Una de las piezas de Mar Arza presentes en la galería Luis Adelantado de València. / MEDITERRÁNEO

En este entramado, la aportación de Mar Arza adquiere un peso singular. Sus piezas, siempre atentas a los pliegues del lenguaje y a las fisuras de la memoria, dialogan con la tradición desde una perspectiva que interpela al espectador y lo obliga a detenerse, a respirar, a escuchar aquello que a menudo queda fuera del marco visible. Su presencia en esta exposición confirma no solo la solidez de su trayectoria, sino la vigencia de un pensamiento artístico que trasciende lo local y se proyecta hacia problemáticas universales.

La segunda exposición clave es Resistance. The Power of the Image, organizada en el marco de Europalia España y alojada en el S.M.A.K. de Gante. Allí, cerca de una veintena de artistas españoles examinan cómo la imagen ha funcionado, desde la Guerra Civil hasta la actualidad, como herramienta de resistencia democrática. La muestra revisa el impacto del Pabellón Español de 1937 y del Guernica, y traza un recorrido por los años finales de la dictadura, la transición y las nuevas olas de protesta surgidas en la última década. En este contexto, la contribución de Xavier Arenós resulta especialmente relevante: su mirada crítica sobre los vínculos entre poder, arquitectura e ideología ofrece una lectura incisiva y necesaria para comprender cómo los lenguajes visuales continúan modelando la esfera pública.

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