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La muerte de Héctor Alterio rescata una historia olvidada: ¿sabías que rodó una película en un pueblo de Castellón?

La muerte del intérprete argentino devuelve a la memoria un rodaje casi olvidado en el interior de la provincia

Castellón

La noticia de la muerte de Héctor Alterio este sábado, a los 96 años en Madrid, ha devuelto a primer plano la figura de un intérprete que fue mucho más que una voz grave y reconocible.

Exiliado en España desde mediados de los 70, Alterio construyó en este país una segunda patria artística y vital, sin dejar de ser símbolo del cine argentino. En su trayectoria destacan títulos tan populares como El hijo de la noviao La historia oficial... y también una película pequeña, íntima, que conectó su nombre con Morella.

Elenco de la película 'Amanecer de un sueño', con Héctor Alterio a la cabeza, al de un soporte promocional de Morella.

Elenco de la película 'Amanecer de un sueño', con Héctor Alterio a la cabeza, al de un soporte promocional de Morella. / Mediterráneo

Pocos lo recuerdan hoy, pero en 2007 Alterio trabajó en la capital de Els Ports durante el rodaje de Amanecer de un sueño, ópera prima del valenciano Freddy Mas Franqueza. Morella no fue un simple decorado: fue parte del relato y del equipo, con calles, rincones y vecinos implicados en una producción que asumía el reto (y el coste) de filmar en un enclave singular a cambio de una fotogenia irrepetible.

Cartel de la película 'Amanecer de un sueño'.

Cartel de la película 'Amanecer de un sueño'. / Mediterráneo

Morella como escenario… y como cómplice

El rodaje convirtió durante semanas a la ciudad amurallada en un plató vivo. La propia crónica de la época subrayaba esa doble condición: encarece la logística, sí, pero a cambio ofrece decorados naturales y algo que no se compra con presupuesto, la implicación del pueblo. El filme manejaba entonces un presupuesto de 800.000 euros, con la idea de completar después trabajo en otras ciudades europeas.

Rodaje de la película 'Amanecer de un sueño', protagonizada por Héctor Alterio, en Morella

Una foto del rodaje de la película en Morella. / Mediterráneo

Esa implicación no quedó solo en el recuerdo. Años después, el Ayuntamiento también quiso cerrar el círculo. Cuando llegó el momento de proyectarla en la localidad, desde el Ayuntamiento celebraron que los vecinos, que se volcaron con el rodaje, pudieran ver la película en el pueblo, con varios pases programados.

El Patronato Municipal de Turismo de Morella también acabó reconociendo al equipo por la promoción que la película generó para la ciudad en su recorrido por festivales y su estreno en cines.

El Patronato de Turismo de Morella premió la película 'Amanecer de un sueño' en diciembre de 2010.

El Patronato de Turismo de Morella premió la película 'Amanecer de un sueño' en diciembre de 2010. / Miguel Agost

La película: memoria, afectos… y una cuenta atrás

En lo cinematográfico, Amanecer de un sueño se sostiene sobre una relación esencial: la de un nieto, Marcel, y su abuelo, Pascual, al que da vida Alterio. Marcel crece con ese abuelo que hace de hogar y refugio; y cuando el joven intenta emanciparse, le toca afrontar la inversión de roles: Pascual empieza a mostrar síntomas de alzhéimer y el futuro se convierte en una carrera contrarreloj.

No es casual que el filme encuentre en Alterio su centro emocional. Su Pascual no necesita grandes discursos: le basta la mirada, el gesto mínimo, esa forma de decir “estoy” incluso cuando el personaje empieza a perderse. RTVE lo presentaba en su día como un trabajo muy ligado a la experiencia personal del director —un homenaje a su propio abuelo— y destacaba la colección de premios internacionales que fue cosechando la película.

Rodaje de la película 'Amanecer de un sueño', protagonizada por Héctor Alterio, en Morella

Otra foto de la grabación de la película en Morella. / Mediterráneo

Un actor marcado por el exilio… y por la palabra

El vínculo de Alterio con historias atravesadas por la memoria —la personal, la familiar, la política— resulta casi inevitable. Su biografía artística está marcada por ese salto a España forzado por las circunstancias en Argentina, y por una carrera incansable en cine y teatro hasta el final. En el obituario de El País se recuerda, además, su Goya de Honor (2004) y el hecho de haber participado en varias películas argentinas que llegaron al Óscar, incluida la ganadora La historia oficial.

Por eso Amanecer de un sueño encaja tan bien en su legado: es una historia sobre lo que se queda y lo que se borra, sobre cómo la vida obliga a despedirse incluso antes de la despedida. Y, de paso, es también una postal cinematográfica de Castellón: Morella como escenario de cine para uno de los grandes.

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