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Los datos lo confirman: Castellón es, hoy más que nunca, tierra de festivales

La provincia lidera el impacto económico de la música en directo en la Comunitat Valenciana gracias a macroeventos como el Arenal Sound, el FIB, el Rototom Sunsplash o el SanSan Festival

La provincia de Castellón es mucho más que un motor cultural gracias a las macrocitas musicales que organiza y acoge.

Fede Navarro

Eric Gras

Eric Gras

Castellón no solo es sinónimo de música en verano: es uno de los grandes motores económicos y culturales de la Comunitat Valenciana. Así lo certifica el Anuario 2025 de la Música en la Comunitat Valenciana, presentado esta semana por el Institut Valencià de Cultura (IVC) y la Federació Valenciana de la Indústria Musical (FEVIM), que sitúa a la provincia como epicentro del fenómeno de los macrofestivales en España.

Los datos son contundentes. La música en directo generó en 2024 1.465,6 millones de euros de producción adicional, con una aportación de 384 millones al PIB valenciano y la creación de más de 12.500 empleos a tiempo completo. Una parte sustancial de ese impacto se explica por los grandes festivales que tienen su sede en Castellón.

Castellón, líder nacional en macrofestivales

La Comunitat Valenciana es la región española con mayor número de macrofestivales y asistentes, y Castellón concentra algunos de los eventos más multitudinarios del país. El Arenal Sound de Burriana, con cerca de 300.000 asistentes, el Rototom Sunsplash y el FIB de Benicàssim, ambos con cifras que rondan entre los 180.000 y 200.000 espectadores, o el SanSan Festival, consolidan a la provincia como territorio clave del turismo musical.

Cuatro de los festivales con mayor capacidad de convocatoria nacional se celebran en suelo castellonense, una concentración que no tiene equivalente en otras provincias y que explica su peso desproporcionado en la economía musical valenciana, muy por encima de lo que correspondería por población o PIB.

Un impacto económico que va más allá de la cultura

El estudio elaborado por el Institut Valencià d’Investigacions Econòmiques (Ivie) subraya que la música en directo ya no es solo ocio o cultura, sino un sector económico estratégico. En 2024 representó alrededor del 0,3% del PIB valenciano y el 0,6% del empleo, cifras comparables a las de industrias tradicionales.

Los macrofestivales, especialmente los de Castellón, destacan por su capacidad de arrastre sobre otros sectores. Hostelería, alojamiento turístico, restauración, transporte, comercio y servicios empresariales concentran buena parte de los beneficios indirectos. No es casualidad: más del 57% del público de los macrofestivales procede de fuera de la Comunitat Valenciana, incluyendo un porcentaje creciente de asistentes internacionales.

El público, la clave del empleo

Uno de los datos más reveladores del Anuario es el papel del público en la generación de riqueza. Casi el 90% de los empleos asociados a la música en directo dependen del gasto de los asistentes, tanto dentro como fuera de los recintos. En festivales de varios días como los que acoge Castellón, ese gasto se multiplica en alojamiento, restauración y movilidad, reforzando el impacto territorial.

Resiliencia tras la dana y crecimiento estructural

El Anuario 2025 analiza también las consecuencias de la dana del 29 de octubre de 2024, que provocó una reducción de 7,1 millones de euros en ventas y 1,85 millones en PIB dentro del sector musical. Aun así, el informe descarta que el crecimiento actual responda a un simple efecto rebote tras la pandemia.

En 2024 se celebraron más de 6.000 conciertos y festivales en la Comunitat Valenciana, con más de tres millones de asistentes, confirmando una tendencia estructural de consolidación. En ese contexto, los macrofestivales de Castellón aparecen como el principal sostén del modelo, capaces de compensar la caída del concierto tradicional y mantener el pulso del sector.

Un modelo con retos, pero con Castellón como referencia

Desde la FEVIM y el IVC se insiste en que el Anuario no solo visibiliza fortalezas, sino también desafíos: sostenibilidad, equilibrio territorial o mejora de infraestructuras. Sin embargo, el diagnóstico es claro. Castellón se ha consolidado como la gran referencia festivalera del arco mediterráneo, un territorio donde la música en directo no solo suena, sino que genera riqueza, empleo y proyección internacional.

Los datos lo confirman: Castellón es, hoy más que nunca, tierra de festivales.

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