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Entrevista | Ana Covadonga Castro Premio Letras del Mediterráneo 2026

Ana Covadonga Castro, Premio Letras del Mediterráneo 2026: «Los procedimientos policiales de mis novelas siempre son realistas»

La autora asturiana es una de las galardonadas por la Diputación Provincial de Castellón en su certamen literario en la categoría de novela negra

Ana Covadonga Castro, Premio Letras del Mediterráneo 2026

Erik Pradas

Eric Gras

Eric Gras

La literatura policial española ha encontrado en Ana Covadonga Castro una voz cuya autenticidad no nace solo de la imaginación, sino del asfalto y el rigor del uniforme. Inspectora de la Policía Nacional y psicóloga, Castro ha sabido hibridar su experiencia operativa con una sensibilidad narrativa capaz de diseccionar la complejidad del alma humana.

Galardonada con el Premio Letras del Mediterráneo 2026 —distinción que otorga la Diputación de Castellón para maridar letras y territorio—, la autora conversa con nosotros sobre los claroscuros del oficio, el peso de la realidad en la ficción y su reciente idilio literario con las tierras castellonenses.

—Tu condición de inspectora de Policía Nacional aporta a tus novelas un grado de verosimilitud poco habitual. ¿Dónde trazas la frontera entre la experiencia real y la libertad de la ficción?

Los procedimientos policiales que vas a encontrarte en mis novelas son siempre realistas; es lo que haría un agente, o en este caso un inspector de policía, llevando un grupo en investigaciones concretas. Sí es verdad que los crímenes que describo no han sucedido en la vida real. He de decir, en este sentido, que he visto cosas iguales o peores, pero no me gusta escribir sobre sucesos que hayan ocurrido. Lo que me parece más complicado a nivel personal respecto a mi profesión es hasta dónde puedo contar, porque no quiero hablar de ciertas cosas que no son de dominio público o que todavía no son muy conocidas por el resto de personas; al final, son las cartas con las que jugamos nosotros y con las que tenemos un poquito de ventaja sobre los delincuentes. Así pues, yo no voy a contar un método de investigación que todavía no se conoce mucho porque entonces es como «gastar una bala». Es, por tanto, una pelea entre dar información y hacerlo verosímil, siempre y cuando no se perjudique la función policial.

Ana Covandoga es, además de escritora, inspectora de la Policía Nacional y psicóloga.

Ana Covandoga es, además de escritora, inspectora de la Policía Nacional y psicóloga. / Erik Pradas

—En tus historias no hay héroes impecables ni villanos caricaturescos, sino personajes cansados, contradictorios, emocionalmente complejos. ¿Te interesa el género negro como herramienta para explorar la fragilidad humana?

Además de inspectora de policía soy también psicóloga, entonces es un tema que me llama mucho la atención. Desde mi primera novela, que autopubliqué y formaba parte de una trilogía, quise presentar a la protagonista, que era una inspectora de policía; cualquiera que la lea sabe que está basada en mí, es mi alter ego, aunque tiene algunas cosas buenas que yo no tengo y todas las malas que sí poseo –se ríe–. Quise presentar a este personaje, escrito en primera persona, para que se vea muy bien la lucha interna de cualquier compañero que se enfrente a una investigación de ese calibre. No somos robots que nos ponemos un uniforme y se acabó; luego nos vamos a casa, nos lo quitamos y no recordamos lo pasado. Eso no es así. Tienes miedos, presión y preocupación para que no le pase nada a tu equipo. Esa humanidad del grupo policial da un carácter peculiar a las novelas, que no se basan solo en la investigación, sino que hay un trasfondo.

«Quiero que a través de mi novela el lector se enamore de Castellón como lo he hecho también yo»

—¿Esa necesidad de entender la mente humana se extiende también hacia el antagonista?

Exacto. Con el otro bando, con los «malos», siempre me gusta darles voz porque creo que al lector le gusta intentar entender el porqué de las cosas; de hecho, en eso se basa el auge del true crime: queremos intentar entender la maldad, aunque muchas veces no se pueda. Entonces, también les doy su parte para explicar su historia, y luego que el lector saque sus conclusiones. En algunas ocasiones empatizará con el autor y se tendrá que poner en su lugar y preguntarse qué haría en ese momento, y otras no, porque cada uno tenemos nuestras batallas y empatizamos más con una u otra historia.

—En la novela merecedora del premio Letras del Mediterráneo, la ciudad de Castelló es uno de los grandes protagonistas de la historia. ¿Qué puedes desvelarnos de esa trama?

Es la primera vez que estoy en Castelló, así que he tenido que hacer un trabajo de investigación enorme. De ese proceso, puedo decir que tengo una relación de amor a distancia con Castelló, la conozco muchísimo. Una vez empecé a investigar sobre la ciudad y otras localidades de los alrededores, me apeteció hacer una cosa diferente que se salga de la novela negra tradicional e incluí algo de acción; los escenarios me pedían que fuera un pasito más allá. Las muertes que planteo son siempre muy espectaculares porque creo que a los lectores del género es algo que les gusta mucho, y acompañarlas de sitios emblemáticos siempre llama la atención.

Sònia Valiente, Ana Covadonga Castro y Alfonso Mateo-Sagasta, galardonados con los premios Letras del Mediterráneo 2026.

Sònia Valiente, Ana Covadonga Castro y Alfonso Mateo-Sagasta, galardonados con los premios Letras del Mediterráneo 2026. / Erik Pradas

—¿Qué tipo de personajes nos guiarán por esos escenarios tan potentes?

No quiero contar mucho más, pero el protagonista es un inspector de policía que está en Homicidios y se encuentra con el primer gran caso que se le plantea; a partir de ahí, tiene una compañera subinspectora que le echará una mano. Se encontrará con personajes muy peculiares que no son ni buenos ni malos, están ahí en el limbo. Todo ello con un trasfondo bastante espectacular, por decirlo de alguna manera, que puede sorprender al lector.

—Los premios Letras del Mediterráneo son una invitación a visitar y conocer la provincia de Castellón a través de la literatura, de los libros. ¿No es mal objetivo, cierto?

Ese es el objetivo de las novelas premiadas, sí. Desde mi punto de vista, que no había estado aquí antes, lo he planteado de manera que pueda transmitir al lector esa sensación que he tenido al ir descubriendo los lugares de Castellón: la gastronomía, dichos, historias antiguas y demás. Que se enamore como lo he hecho yo y tenga ganas de venir aquí a sentir de primera mano tanto lo que mis compañeros galardonados como yo contamos en las novelas. Es una iniciativa espectacular de la Diputación y mucha gente va a querer venir a darse una vuelta por los paisajes y territorios que aparecen en nuestras páginas.

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