Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Alfonso Mateo-Sagasta Premio Letras del Mediterráneo 2026

Alfonso Mateo-Sagasta, Premio Letras del Mediterráneo 2026: «La Historia se construye en función de lo que nos interesa ser»

El autor madrileño es uno de los ganadores del certamen literario que organiza la Diputación Provincial de Castellón en la categoría de novela histórica

Alfonso Mateo-Sagasta ha sido reconocido con el Premio Letras del Mediterráneo 2026 en la categoría de novela histórica.

Alfonso Mateo-Sagasta ha sido reconocido con el Premio Letras del Mediterráneo 2026 en la categoría de novela histórica. / Erik Pradas

Eric Gras

Eric Gras

El escritor madrileño Alfonso Mateo-Sagasta suma un nuevo hito a su trayectoria tras ser galardonado con el Premio Letras del Mediterráneo, concedido por la Diputación de Castellón. Conocido por su habilidad para habitar las sombras del pasado sin perder de vista las inquietudes del presente, Mateo-Sagasta no se limita a reconstruir épocas; las disecciona con una mirada crítica y un pulso que hibrida con maestría la novela histórica y el género negro.

En esta entrevista, el autor de obras tan celebradas como Ladrones de tinta o El reino de los hombres sin amor, profundiza en su particular concepción de la historia como una herramienta ideológica de construcción social. A través de las páginas de su última novela premiada y en preparación, nos traslada al convulso Castellón de 1873, un escenario de fronteras difusas, cantonalismo y guerras carlistas que sirve de espejo a las contradicciones de toda una nación. Hablamos con él sobre el mestizaje de géneros, el compromiso del escritor con el futuro y esa capacidad casi mágica de la literatura para convertir el papel en un viaje sensorial y geográfico.

Alfonso Mateo-Sagasta sitúa la historia de la novela ganadora con el Premio Letras del Mediterráneo en el año 1873.

Alfonso Mateo-Sagasta sitúa la historia de la novela ganadora con el Premio Letras del Mediterráneo en el año 1873. / Erik Pradas

—A lo largo de tu obra has combinado con naturalidad la novela histórica y la intriga, acercándote en ocasiones a los códigos de la novela negra. ¿Qué te atrae de ese cruce de géneros?

Me gustan los géneros mestizos, la mezcla de géneros. Además, creo que es lo correcto. De hecho, prácticamente en la actualidad todos hacemos géneros mestizos. A mí me cuesta definirme como autor de novela histórica; creo que no lo soy. Otra cosa es que me guste utilizar la historia como un tapiz de los temas que trato. Pero creo que eso es lo fundamental: el entorno donde sitúas la novela. Yo creo que vamos mezclando todos los géneros, porque ya se puede hablar de cualquier cosa en la literatura, no hacen falta colecciones específicas, con lo cual, todas las novelas son géneros mixtos, todo es una mezcla. Es la literatura completa, total, y eso a mí me gusta.

—El Siglo de Oro, el Madrid de los Austrias o la construcción de la nación española aparecen recurrentemente en tus libros. ¿Qué te sigue interpelando de esos momentos históricos desde el presente?

La construcción del futuro. La historia no se narra mirando el pasado. Normalmente, creemos que para escribir historia hay que investigar mucho las fuentes, hay que estudiar el pasado para entender el presente y explicarlo. Yo creo que no; la historia se construye mirando el futuro. Sabiendo hacia dónde vamos, en función de ese futuro deseado, es como se construye la historia. Es decir, la historia se narra en función de lo que nos interesa ser. Y en eso, sí soy consciente de que ningún texto de novela histórica o de una novela es inocente.

—Todo tiene una lectura, una perspectiva marcada, ¿no?

Todas están cargadas de ideología porque la historia es ideología, no puede ser otra cosa. Con lo cual, lógicamente, lo que yo hago es investigar y proyectar un deseo de futuro, y eso creo que no es inocente. Cuando yo hablo del Siglo de Oro no es simplemente hablar de Lope de Vega o Tirso de Molina o de Cervantes, sino que estoy proyectando una forma de entender nuestro pasado para el futuro que queremos construir. Entonces, sí, es una parte intelectualmente activa de la construcción de nuestra sociedad. Soy consciente. Otra cosa es que mis lectores no lo sean –se ríe– o que no les interese lo que yo haga, que ese es otro tema.

—Tu novela premiada se sitúa en 1873, un periodo convulso de nuestra historia. ¿Qué puedes detallarnos de ella?

Nos encontramos en el periodo 1873, sí, en la Primera República. Lógicamente salen personajes importantes de la Primera República e intento también mostrar la diferencia entre los intransigentes y los que intentan mantener la República unitaria y la República federal; cómo eso se manifiesta en Castellón al mismo tiempo que la guerra carlista.

Sònia Valiente, Ana Covadonga Castro y Alfonso Mateo-Sagasta, galardonados con los premios Letras del Mediterráneo 2026.

Sònia Valiente, Ana Covadonga Castro y Alfonso Mateo-Sagasta, galardonados con los premios Letras del Mediterráneo 2026. / Erik Pradas

—¿Cómo se traduce esa tensión política en la geografía castellonense?

Por una parte, son las dos guerras civiles en Castellón, en la zona norte, del Maestrazgo; sale Morella, Sant Mateu, Alcalà de Xivert, Castell de Cabres, todos esos pueblos fronterizos del norte con el Maestrazgo y con Tarragona, y luego la zona sur, Segorbe, la frontera hacia Valencia, y al mismo tiempo es donde se va a desarrollar toda la acción de las guerras carlistas, de la Tercera Guerra Carlista, y luego el cantón de Castellón, que dura cuatro días pero que es importante en relación a Valencia, Alicante… dentro del proceso de la formación de cantones, y la guerra civil que mantienen los cantones contra el gobierno central, todos republicanos, contra los carlistas, y se está preparando, poco a poco, por debajo, la Restauración. Entonces, todo eso está en torno a Castellón.

—De hecho, la propia capital cobra un protagonismo asfixiante en la trama, ¿no es así?

Lógicamente, Castelló ciudad es también fundamental, porque es, entre otras cosas, está sitiada por Pascual Cucala y además que les pide dinero. Ahí, claro, todo el problema cantonal, cómo se van extorsionando unos pueblos a otros, y cómo además los carlistas van ganando cada vez más, ampliando el ejército, el armamento lo están consiguiendo a partir de los cantones… Todo es, en principio, muy confuso, pero creo que es muy representativo de toda la península.

—¿Qué opinas de ese potencial de la literatura como promotor turístico, como una invitación al viaje temporal y también físico?

Es un viaje físico, sí. Al final, es fundamental que la gente empatice con los textos, que les gusten, que quieran ver y oler lo que escribes. La escritura debe ser muy sensual, tiene que haber aromas, sabores, olores, y eso, al final, si está bien escrito, apetece verlo, y apetece sentirlo. Eso sería un éxito desde luego, que usaran nuestros libros como para venir a Castellón y pasear esos espacios que describimos. Ese sería el reto, y ojalá lo consigamos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents