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Bibiana Collado y Javier Vicedo, la poesía castellonense que entra en el canon literario español

La antología 'Un estallido' de Cátedra, que abarca la poesía española del siglo XXI, busca mostrar la pluralidad de voces y tendencias, abriendo una conversación crítica sobre el presente literario

Javier Vicedo Alós y Bibiana Collado Cabrera aparecen en la prestigiosa antología poética 'Un estallido' que acaba de publicar Cátedra.

Javier Vicedo Alós y Bibiana Collado Cabrera aparecen en la prestigiosa antología poética 'Un estallido' que acaba de publicar Cátedra. / MEDITERRÁNEO

Eric Gras

Eric Gras

Durante décadas, miles de estudiantes españoles aprendieron a leer la literatura rodeados de cubiertas negras. Volúmenes sobrios, casi austeros, alineados en bibliotecas públicas, mesas universitarias y estanterías domésticas, donde convivían Calderón, Lorca, Laforet o Valle-Inclán. Los libros de Cátedra no eran solo ediciones: eran una puerta de entrada al canon, el lugar donde la literatura dejaba de ser presente para convertirse en tradición.

Por eso cada nueva incorporación a la colección «Letras Hispánicas» posee un significado que trasciende lo editorial. Publicar allí implica entrar en una conversación histórica que rara vez admite improvisaciones. Los títulos llegan después de años –a veces décadas– de sedimentación crítica. Permanecen. Se estudian. Se subrayan. Se heredan.

La aparición de Un estallido. Antología de la poesía española 2000-2025 participa de esa lógica de permanencia. Concebida como una radiografía del primer cuarto del siglo XXI, la obra propone fijar una imagen provisional –y precisamente por ello decisiva– de la poesía española contemporánea. Una fotografía destinada a circular por aulas y lecturas futuras, allí donde empieza a definirse qué voces representan una época.

'Un estallido. Antología de la poesía española 2000-2025'

Varios autores

Edición: Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández

Editorial: Cátedra

556 páginas; 19,95 euros

En esa imagen colectiva aparecen dos nombres vinculados a Castellón: Bibiana Collado Cabrera y Javier Vicedo Alós. La coincidencia trasciende el dato biográfico. Su presencia simultánea dentro de una antología llamada a convertirse en referencia académica supone uno de los reconocimientos más significativos que ha recibido la literatura castellonense en décadas. No como gesto localista ni como excepción sentimental, sino como constatación crítica: la poesía escrita desde territorios periféricos forma ya parte central del relato literario español.

El contexto añade una capa inesperada. Uno de los responsables de la edición, el investigador Raúl Molina Gil —profesor en la Universidad de Alcalá— también procede de la provincia, concretamente de Castellnovo, en la comarca del Alto Palancia. Él mismo subraya que ese vínculo territorial no ha influido en la selección: «No tiene nada que ver mi procedencia con la selección, pero siempre es bonito que en tu tierra atiendan a lo que haces», explica a Mediterráneo.

Más que una coincidencia biográfica, la convergencia revela un momento de madurez compartida: distintas trayectorias nacidas en un mismo territorio alcanzan simultáneamente un espacio de legitimación nacional.

Una cartografía del siglo XXI

Con ese marco establecido, la antología preparada por Molina Gil y Álvaro López Fernández se adentra en un fenómeno difícil de delimitar pero imposible de ignorar: la expansión de la poesía española en las últimas décadas. El título elegido, Un estallido, describe una realidad marcada por la multiplicación de voces, editoriales, revistas y lectores jóvenes que no solo consumen poesía, sino que la buscan activamente, la discuten y la comparten.

«El objetivo era ofrecer una fotografía lo más amplia y detallada posible de la cronología, de las derivas estéticas y de las tensiones temáticas de la poesía escrita por autores y autoras que comenzaron a publicar ya en el siglo XXI», explica Molina Gil. Para ello, añade, era necesario un estudio «largo y reposado», algo que solo podía sostener una editorial como Cátedra dentro de una colección con vocación académica.

La selección de 25 poetas responde a criterios de representatividad estética, trayectoria y reconocimiento crítico. No se trata de fijar una escuela ni una estética dominante, sino de mostrar la pluralidad de un momento especialmente fértil. Influencias internacionales, registros híbridos y preocupaciones sociales conviven en un panorama donde la idea clásica de generación se vuelve necesariamente flexible.

Javier Vicedo Alós: la tradición en movimiento

Dentro de ese mapa plural, la obra de Javier Vicedo Alós ocupa un lugar singular. Molina Gil la sitúa dentro de un arquetipo clásico-simbolista contemporáneo caracterizado por la precisión rítmica y la claridad tonal, especialmente visible en Ventanas a ninguna parte y Fidelidad de la sombra. Su libro más reciente, Interior verano (Pre-Textos), introduce una evolución hacia una escritura más híbrida, donde la enunciación confesional convive con recursos vanguardistas y marcas de oralidad.

El propio poeta y también dramaturgo castellonense interpreta su inclusión desde una perspectiva colectiva más que individual. «Saber que una muestra de mi obra poética estaría recogida en esta antología me generó mayor entusiasmo que la publicación de un libro propio», afirma. Y añade una reflexión que atraviesa todo el proyecto: «La obra de un individuo de poco vale sin un contexto. Un escritor nunca deja de trabajar con las palabras de la tribu».

Javier Vicedo Alós, poeta y dramaturgo castellonense.

Javier Vicedo Alós, poeta y dramaturgo castellonense. / MEDITERRÁNEO

Para Vicedo, la antología funciona como representación social de una época, aunque inevitablemente incompleta. «Toda antología bienintencionada aspira a ser la fotografía más fidedigna de su tiempo, pero toda fotografía tiene unas dimensiones muy concretas. Era muy fácil quedarse fuera de la foto», reconoce, subrayando además la honestidad con la que los antólogos admiten esa limitación en el estudio preliminar.

El poeta destaca también el peso simbólico de la editorial: «Todos hemos leído libros de Cátedra en el colegio, en el instituto o en la facultad. Gracias a su catálogo hemos accedido a la tradición literaria». Sin embargo, celebra que el canon propuesto sea abierto y heterogéneo, sensible a la diversidad estética, geográfica y de género.

Bibiana Collado Cabrera: escritura, memoria y resistencia

La trayectoria de Bibiana Collado Cabrera representa otro de los ejes fundamentales del volumen. Según Molina Gil, su obra muestra una evolución desde el tono contenido y casi silencioso de Como si nunca antes hacia una escritura formalmente más expandida y emocionalmente descarnada en El recelo del agua y Certeza del colapso, donde emergen cuestiones como la genealogía familiar, la tensión de clase o la herencia femenina del dolor.

Ese proceso alcanza un punto especialmente intenso en Violencia (La Bella Varsovia), un libro que encarna el sufrimiento de una víctima de malos tratos y cuya salida simbólica comienza a vislumbrarse en Chispitas de carne.

La poeta y novelista burrianense Bibiana Collado Cabrera acaba de publicar 'Marcelino' en Pepitas de Calabaza.

La poeta y novelista burrianense Bibiana Collado Cabrera acaba de publicar 'Marcelino' en Pepitas de Calabaza. / Natalia Bruntseva

Para Collado, la inclusión en la antología posee además una dimensión íntima ligada a su formación lectora. «Estudié Filología, así que me pasé gran parte de la licenciatura leyendo esos ejemplares negros de la Editorial Cátedra tan característicos y reconocibles», recuerda. Aquellos volúmenes, explica, constituían objetos casi míticos para quienes amaban la literatura. «Que mis poemas estén incluidos en uno de esos libros supone una satisfacción enorme, un sueño cumplido», asevera la burrianense que este 2026 ha publicado también su segunda novela, Marcelino (Pepitas de Calabaza).

La imagen resulta especialmente elocuente: la estudiante que aprendía la tradición literaria en las aulas pasa ahora a integrarse en ella.

Una poesía sin centro único

Uno de los rasgos más significativos de Un estallido es la renuncia a imponer una estética dominante. Frente a generaciones históricas definidas por manifiestos o programas comunes, la poesía del siglo XXI aparece como un territorio plural donde conviven líneas experimentales, escrituras performativas, reformulaciones de la tradición y exploraciones autobiográficas atravesadas por cuestiones sociales y políticas.

Nombres propios

Los 25 poetas que aparecen en esta antología son: María Salgado, Ben Clark, Lola Nieto, Elena Medel, Javier Vicedo, Bibiana Collado, Martha Asunción Alonso, Unai Velasco, Ángelo Néstore, Ángela Segovia, Berta García Faet, Luna Miguel, Ruth Llana, Álvaro Guijarro, Cristian Piné, Gema Palacios, Xaime Martínez, Mayte Gómez Molina, Pablo Baleriola, Rodrigo García Marina, Andrea Abello, Juan Gallego Benot, Rosa Berbel, Laura Rodríguez Díaz y María de la Cruz.

Las redes sociales han contribuido a ampliar la circulación del género, generando nuevas comunidades lectoras y desmontando parcialmente la idea de la poesía como espacio minoritario. El entusiasmo de lectores jóvenes señalado por los antólogos constituye, de hecho, uno de los motores del periodo.

La antología no intenta ordenar esa diversidad mediante jerarquías rígidas, sino ofrecer una herramienta de lectura capaz de mostrar tensiones y convivencias.

Una relectura castellonense

La doble presencia de Collado y Vicedo invita a releer la tradición literaria castellonense desde una perspectiva distinta. Ya no como una periferia ocasionalmente visible, sino como un territorio plenamente integrado en las dinámicas contemporáneas de creación y reconocimiento.

Durante décadas, muchos autores debían desplazarse simbólicamente hacia los grandes centros editoriales para alcanzar visibilidad nacional. El panorama actual sugiere una transformación: la circulación literaria se ha descentralizado y permite que trayectorias diversas confluyan sin necesidad de renunciar a su origen.

La coincidencia de dos poetas y un antólogo vinculados a la provincia dentro de un mismo volumen no responde a una lógica localista, sino a la madurez de un ecosistema cultural que ha trabajado durante años lejos del foco mediático.

El canon como proceso

Toda antología implica una paradoja inevitable: elegir significa excluir. Los propios responsables del libro reconocen esa tensión y asumen que cualquier canon es provisional. Lejos de clausurar el panorama poético, Un estallido abre una conversación crítica sobre cómo leer el presente.

La inclusión en Cátedra introduce además una dimensión temporal distinta. Los textos dejan de circular únicamente en la actualidad editorial para incorporarse al archivo académico desde el que futuras generaciones interpretarán el periodo.

No se trata de un punto final, sino de un comienzo lento: el momento en que una obra empieza a ser estudiada, enseñada y releída.

Un estallido que continúa

La historia que cuenta esta antología no es la de una ruptura súbita, sino la de una acumulación progresiva de voces que han ido construyendo, casi en silencio, una nueva sensibilidad poética. Diversa, híbrida y abierta, capaz de dialogar con la tradición sin quedar atrapada en ella.

Para Castellón, la presencia de Bibiana Collado Cabrera y Javier Vicedo Alós en sus páginas marca algo más profundo que una buena noticia cultural. Señala el instante en que una literatura escrita durante años desde los márgenes entra plenamente en el espacio donde se construye la memoria literaria colectiva.

Cuando un libro llega a Cátedra comienza otra vida. Pasa a formar parte del archivo desde el que se leerá el pasado. Y en ese archivo, ahora, también late una parte reconocible del presente literario castellonense: dos voces distintas, una misma generación y un estallido que, lejos de apagarse, acaba de empezar.

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