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Un festival literario reúne en junio a Espido Freire, Paco Roca y Rosario Raro en un pueblo de Castellón de menos de 300 habitantes

Durante varios días de junio, sus calles, su plaza y su vida vecinal se convertirán en el escenario de una cita literaria con autores de primer nivel

Espido Freire, Paco Roca y Rosario Raro serán algunos de los protagonistas del festival literario que se celebrará este junio en un pueblo del interior de Castellón.

Espido Freire, Paco Roca y Rosario Raro serán algunos de los protagonistas del festival literario que se celebrará este junio en un pueblo del interior de Castellón. / MEDITERRÁNEO

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Eric Gras

Eric Gras

Un pueblo de menos de 300 habitantes puede parecer, a simple vista, un lugar improbable para reunir a algunos de los nombres más destacados de la literatura, el cómic, la edición independiente y la divulgación cultural. Pero precisamente ahí está la fuerza de esta historia, en demostrar que la cultura no necesita grandes avenidas para tener ambición, ni auditorios monumentales para convocar conversaciones relevantes.

Durante varios días de junio, una pequeña localidad del interior castellonense convertirá su plaza, su iglesia, la planta baja del ayuntamiento, una era, una ruta junto al río y hasta una cena vecinal en escenarios literarios. La programación incluye autores consagrados, memoria rural, editoriales independientes, ilustración, música, rutas literarias y actividades pensadas para lectores de todas las edades.

El lugar se llama Vall de Almonacid, y el festival, Un pueblo al pie de la letra. La cita se celebrará los días 6, 12, 13, 14 y 19 de junio con una idea tan sencilla como poderosa. Esto es, reivindicar que los pueblos también escriben, leen, editan, recuerdan, imaginan y crean comunidad alrededor de los libros.

Un festival literario rural con ambición nacional

La primera edición de Un pueblo al pie de la letra nace con una definición clara: un festival literario 100 % rural. No se plantea como una actividad cultural más dentro del calendario local, sino como una propuesta con discurso propio. Su objetivo es hablar de literatura desde el pueblo, de las historias que nacen en el medio rural, de los autores que escriben lejos de los grandes centros culturales y de la memoria colectiva que todavía permanece viva en las casas, las calles y las conversaciones.

El cartel confirma que la apuesta no es menor. Por Vall de Almonacid pasarán Espido Freire, Paco Roca, Joaquín Araújo, Rosario Raro, Germán Delibes, Fernando Zamácola Feijóo, Alfredo D. Izquierdo, José Tomás, Laura López y Pancho Varona, entre otros nombres. La combinación resulta especialmente significativa: grandes referentes de la cultura española junto a autores de proximidad, asociaciones comarcales, editoriales pequeñas y voces locales.

Pancho Varona actúa este 29 de marzo en la sala Because Pop’n’Roll de Castelló.

Pancho Varona actuará Vall de Almonacid dentro del nuevo Festival Literario 100% rural. / SONORA

Esa mezcla es, quizá, la principal virtud del festival. No se limita a importar prestigio cultural desde fuera. Lo pone a dialogar con el territorio. Los escritores invitados no llegan a un decorado rural, sino a un pueblo que quiere contarse a sí mismo y conversar de tú a tú con quienes han hecho de la palabra, la imagen o la música una forma de mirar el mundo.

Miguel Delibes como punto de partida

El festival abrirá su programación el sábado 6 de junio con una presencia especialmente simbólica: Miguel Delibes. El club de lectura local dedicará una sesión especial a El camino, con la participación de Fernando Zamácola Feijóo, director de la Fundación Delibes. Ese mismo día se inaugurará la exposición Miguel Delibes, ilustrador. Los dibujos de El camino, centrada en una faceta menos conocida del escritor: sus dibujos vinculados a Daniel, el Mochuelo.

Miguel Delibes con su nieto Germán, que presentará su libro 'El abuelo Delibes' en Vall de Almonacid.

Miguel Delibes con su nieto Germán, que presentará su libro 'El abuelo Delibes' en Vall de Almonacid. / MEDITERRÁNEO

La elección de Delibes no es casual. Pocos autores han narrado con tanta hondura la infancia, el paisaje, la pérdida, la vida rural y la relación entre las personas y su entorno. Iniciar el festival desde su obra permite situar el tono de toda la cita: la literatura rural no es literatura menor, ni un ejercicio de nostalgia. Es una forma de conocimiento.

La infancia rural, el río y la memoria compartida

El viernes 12 de junio, la programación continuará con la proyección de La vida en el río Chico, un documental guionizado y realizado por los niños del aulario de la localidad. La actividad introduce una idea esencial: el festival no mira solo hacia el pasado, también da voz a quienes están creciendo ahora en el pueblo y aprenden a narrar su propio territorio.

Ese mismo día, Alfredo D. Izquierdo, autor de Los monaguillos de San Salvador, y José Tomás, autor de Veladas junto a la llar, participarán en el encuentro «Escribir nuestra infancia rural: nostalgias y aprendizajes». Sus obras recuperan formas de vida de mediados del siglo XX y ayudan a entender cómo se construyó la identidad de muchos pueblos a través de la escuela, la calle, la iglesia, la lumbre, las fiestas y la vida cotidiana.

La jornada terminará con el concierto de Pancho Varona, compositor ligado a buena parte del universo musical de Joaquín Sabina, que actuará con su gira Sospechas. La música entrará así en el festival como otra forma de literatura popular: canciones que también cuentan vidas, pérdidas, deseos y paisajes emocionales.

Espido Freire y la literatura desde otros tiempos y espacios

El sábado 13 de junio será uno de los días centrales de Un pueblo al pie de la letra. La mañana comenzará con Germán Delibes, que presentará El abuelo Delibes, una obra que acerca la figura del escritor vallisoletano desde una mirada familiar. La actividad permitirá hablar no solo del autor de El camino, sino también del legado lector que dejó en distintas generaciones.

Después llegará la presentación de Las vecinas de la Era, una asociación dedicada al fomento cultural en la comarca a través de iniciativas vinculadas a los libros y al teatro. Su presencia refuerza una de las líneas más interesantes del festival: la cultura rural no depende únicamente de grandes nombres, sino también de redes pequeñas, constantes y profundamente arraigadas.

Espido Freire, escritora.

Espido Freire, escritora. / José Luis Roca

La mañana culminará con el encuentro con Espido Freire, una de las escritoras más reconocidas del panorama literario español. Novelista, ensayista, autora de relatos y literatura juvenil, Freire conversará sobre escritura y lectura desde otros espacios, otros tiempos y otras edades. Su participación confirma que un municipio pequeño puede abrir conversaciones literarias de gran alcance sin renunciar a su escala humana.

Escribir desde el pueblo: el reto de publicar lejos del centro

La tarde del sábado estará dedicada a una pregunta clave: ¿qué significa escribir desde un pueblo? La mesa «Encuentro de autores y mundo editorial: escribir desde el pueblo» reunirá a Unaria Ediciones, La Batidora Ediciones y distintos autores vinculados tanto a la publicación tradicional como a la autopublicación.

En un sector literario todavía muy concentrado en grandes ciudades, este debate resulta especialmente oportuno. La distancia geográfica no debería convertirse en distancia editorial. El festival plantea así una reflexión necesaria sobre el acceso a la publicación, la visibilidad de los autores rurales y el papel de las pequeñas editoriales en la construcción de un mapa literario más diverso.

A continuación, la firma de autores KM 0 permitirá al público conocer a escritores y escritoras de la zona, hojear sus libros, conversar con ellos y llevarse ejemplares dedicados. Es uno de los momentos que mejor resume el espíritu del proyecto: la cultura no solo llega al pueblo; también nace en él.

El programa se completará esa tarde con un taller de ilustración y cómic con Laura López y con la tradicional Cena de las Velas, que este año estará dedicada al mundo de la literatura. La escena tiene algo de declaración cultural: mesas montadas entre vecinos, cena a la fresca y libros formando parte de la vida común.

Paco Roca: volver al lugar donde empezó una mirada

El domingo 14 de junio, el protagonismo pasará a Paco Roca, uno de los autores fundamentales del cómic español contemporáneo. El festival inaugurará la ruta literaria Comienzos de un dibujante en pijama, vinculada a sus recuerdos de verano en Vall de Almonacid cuando era niño.

El dibujante Paco Roca recordará su paso por Vall de Almonacid cuando era niño.

El dibujante Paco Roca recordará su paso por Vall de Almonacid cuando era niño. / Pau Gracià

La actividad tiene un valor especial porque conecta biografía, territorio y creación. El pueblo no aparece solo como lugar de acogida del autor, sino como parte de su memoria. En esa relación entre infancia y dibujo, entre veranos y vocación, el festival encuentra una de sus imágenes más potentes: los lugares pequeños también dejan huellas grandes en quienes crean.

Joaquín Araújo y la idea de que el mundo rural puede salvar el planeta

Ese mismo domingo, Joaquín Araújo protagonizará el encuentro «La poesía y el sentido común: el mundo rural puede salvar el planeta». Escritor, naturalista y documentalista, Araújo representa una mirada que une literatura, ecología, paisaje y pensamiento crítico.

Su presencia amplía el sentido del festival. Hablar de mundo rural no significa hablar solo de pasado, memoria o tradición. También significa hablar de sostenibilidad, de futuro, de vínculo con la tierra y de formas de vida que pueden ofrecer respuestas ante la crisis ambiental. En ese contexto, la literatura funciona como una herramienta para pensar mejor el territorio.

La jornada se cerrará con un vermut rural y la clausura del festival, aunque la programación todavía reservará una última cita unos días después.

Rosario Raro, madrina de una primera edición con vocación de futuro

El 19 de junio llegará el postfestival con Rosario Raro, madrina de esta primera edición. La autora inaugurará la ruta Un paseo literario con Rosario Raro y compartirá con el público detalles de su proceso de escritura, secretos de sus protagonistas y referencias a su Premio Azorín 2025.

Su papel va más allá de la presencia en el cartel. La organización destaca que Rosario Raro ha acompañado el proyecto desde el inicio, ha facilitado contactos con autores y editoriales, ha aportado ideas y ha ayudado a abrir puertas. En un festival nacido desde un municipio pequeño, esa red de complicidades resulta fundamental.

Una cita cultural que demuestra que lo pequeño también puede ser relevante

La importancia de Un pueblo al pie de la letra no se mide únicamente por sus invitados, aunque el cartel sea notable. Se mide, sobre todo, por lo que representa: un pueblo de menos de trescientos habitantes que decide situarse en el mapa cultural con una propuesta propia, coherente y ambiciosa.

En tiempos en los que buena parte de la actividad literaria se concentra en capitales y grandes ciudades, Vall de Almonacid plantea otra posibilidad. La cultura puede tener escala pequeña y mirada amplia. Puede ocurrir en una plaza, en una era, en un ayuntamiento, en una iglesia, junto a un río o alrededor de una cena vecinal. Puede convocar a autores reconocidos y, al mismo tiempo, escuchar a los niños del aulario, a los escritores locales y a quienes conservan la memoria del territorio.

La literatura, cuando se instala en un pueblo, no pierde altura. Gana suelo, conversación y comunidad. Esa es la fuerza de este festival: demostrar que los grandes acontecimientos culturales no siempre empiezan donde hay más habitantes, sino donde alguien se atreve a imaginar más lejos.

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