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El pueblo de Castellón de 118 habitantes donde el rock lleva casi tres décadas negándose a morir

Un municipio del interior castellonense se prepara para vivir el 11 de julio una noche de guitarras eléctricas, autogestión y cultura rural

En el Alto Mijares una pequeña localidad se transforma cada verano para convertirse en un escenario de rock.

En el Alto Mijares una pequeña localidad se transforma cada verano para convertirse en un escenario de rock. / MEDITERRÁNEO

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Eric Gras

Eric Gras

Torrechiva no llega a los 120 habitantes, pero cada verano demuestra que para montar un festival con alma no hace falta una gran ciudad, ni un recinto gigantesco, ni una campaña millonaria. Basta con un pueblo que no se rinde, una asociación cultural que empuja desde abajo y una idea tan sencilla como poderosa: que el rock, el punk y el heavy sigan sonando.

El 11 de julio, este pequeño municipio del Alto Mijares volverá a rugir con una nueva edición del Abejorrock, una cita autogestionada que nació en 1998 y que ha acabado convirtiéndose en uno de esos eventos que explican mejor que cualquier discurso cómo se mantiene viva la cultura en el interior de Castellón. La edición de 2026 se celebrará en el Frontón Municipal a partir de las 22.30 horas, con Kalumnia, Razón de Odio, Barrizal y N’Rockats en el cartel.

En un territorio donde cada actividad cuenta, el Abejorrock es mucho más que una noche de conciertos. Es una forma de decir que los pueblos pequeños también programan, también crean escena y también pueden hacer ruido. Mucho ruido.

Torrechiva, el pequeño pueblo del Alto Mijares que se enchufa a la distorsión

Torrechiva forma parte de la comarca del Alto Mijares, en el interior de Castellón, y cuenta con una superficie de 11,85 km². Con una población de 118 habitantes según el INE 2025, de acuerdo con la información publicada por el Ayuntamiento, sitúa su densidad en torno a los 10 habitantes por km².

Kalumnia, joven talento procedente de Teruel.

Kalumnia, joven talento procedente de Teruel. / MEDITERRÁNEO

El dato importa porque coloca al festival en un contexto muy concreto: el de los pueblos pequeños del interior que pelean por mantener actividad, juventud y vida cultural. En Torrechiva, esa pelea se libra también con guitarras, baterías y voces rasgadas.

Abejorrock no aparece como un evento de temporada colocado sobre el mapa desde fuera. Nace del propio pueblo, de su gente y de una manera muy concreta de entender la cultura: autogestión, comunidad, precios populares y escenario abierto a bandas que todavía tienen mucho que decir.

Un festival autogestionado nacido en 1998

Según explica a Mediterráneo Francisco Javier Guillamon Periz, secretario de la Asociación Cultural Abejorrock, el certamen se celebra en Torrechiva desde 1998. Todo empezó con una peña de jóvenes llamada Estudias u Labras, que tuvo la idea de pedir permiso al Ayuntamiento para organizar conciertos durante las fiestas patronales en la plaza del pueblo.

Lo que podía haber sido una noche aislada acabó convirtiéndose en un festival en toda regla. No era solo un concierto: eran varias bandas, una plaza llena, una apuesta clara por el punk, el rock y el heavy y una intuición que con el tiempo se demostraría acertada. Aquel formato, recuerda la organización, fue pionero en la zona del Mijares.

Desde Castelló, actuarán en Torrechiva N'Rockats.

Desde Castelló, actuarán en Torrechiva N'Rockats. / MEDITERRÁNEO

La energía de aquella peña dio paso a la creación de la Asociación Cultural Abejorrock, que sostuvo el proyecto durante años. Después llegó el desgaste, como ocurre tantas veces en las iniciativas culturales levantadas a base de horas, favores y voluntad. En 2012 hubo un parón y el festival estuvo cerca de desaparecer.

Pero no desapareció.

En 2015, un nuevo grupo de jóvenes —y no tan jóvenes— decidió recuperar el espíritu del Abejorrock y volver a sacar adelante el festival. Desde entonces, la cita ha ido reconstruyendo su espacio en el calendario musical del interior castellonense.

Del parón a la colmena: la segunda vida del Abejorrock

Actualmente, el Abejorrock se celebra en el frontón municipal de Torrechiva gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la localidad, un espacio que durante una noche cambia la pelota por la distorsión y convierte el pueblo en una pequeña capital del rock rural.

Por su escenario han pasado en los últimos años bandas como Malos Vicios, Killus o Annacrusa, junto a grupos emergentes y consolidados de Castellón, de la Comunitat Valenciana y de otros puntos del país. La filosofía sigue siendo la misma que empujó el proyecto desde el principio: dar voz a bandas que están peleando por hacerse oír.

Barrizal aterrizan en el Alto Mijares desde Albacete.

Barrizal aterrizan en el Alto Mijares desde Albacete. / MEDITERRÁNEO

Esa mezcla entre arraigo local y mirada abierta es una de las claves del festival. Abejorrock no se limita a programar música; crea escena, genera movimiento y ofrece una excusa perfecta para que vecinos, visitantes, músicos y público se encuentren en un pueblo donde cada cita cultural suma.

En tiempos de macrofestivales, pulseras inteligentes y entradas imposibles, Torrechiva propone justo lo contrario: entrada gratuita, zona de acampada y precios populares. Una fórmula sencilla, directa y cada vez más difícil de encontrar.

Cartel Abejorrock 2026: Kalumnia, N’Rockats, Barrizal y Razón de Odio

La próxima edición del Abejorrock ya tiene fecha: 11 de julio de 2026. El cartel reúne a cuatro bandas con ADN rockero y vocación de directo: Kalumnia, desde Teruel; N’Rockats, desde Castellón; Barrizal, desde Albacete; y Razón de Odio, también desde Castellón.

El festival comenzará a las 22.30 horas en el Frontón Municipal de Torrechiva, con una propuesta centrada en el punk rock, el rock urbano y la música alternativa. La organización mantiene además algunos de los rasgos que han dado personalidad al evento: acceso gratuito, zona de acampada y ambiente de pueblo, pero con volumen de festival.

La imagen del cartel lo resume bien: fondo negro, verde eléctrico, una mano cornuda en el centro y nombres que rodean el símbolo como si formaran parte de una misma declaración de intenciones. No es solo estética rockera. Es casi una advertencia: Torrechiva vuelve a hacer ruido.

Por qué el Abejorrock importa

El Abejorrock importa porque demuestra que la cultura también se defiende desde los márgenes. Desde un frontón. Desde una asociación. Desde una peña que un día pidió permiso para montar unos conciertos. Desde un pueblo pequeño que, casi tres décadas después, sigue teniendo ganas de abrir sus puertas y subir el volumen.

En el interior de Castellón, donde la despoblación no es un concepto abstracto sino una realidad cotidiana, una noche como esta tiene más significado del que parece. Cada edición reactiva el pueblo, atrae visitantes, da trabajo a la barra, mueve a bandas, reúne generaciones y recuerda que la vida cultural no pertenece solo a las ciudades.

Razón de Odio llevarán su potente directo al Abejorrock 2026.

Razón de Odio llevarán su potente directo al Abejorrock 2026. / MEDITERRÁNEO

Abejorrock es fiesta, sí. Pero también es memoria, resistencia y futuro. Es la prueba de que un municipio pequeño puede sostener un festival con identidad propia sin perder su esencia. Sin renunciar a lo que fue. Sin disfrazarse de otra cosa.

Porque en Torrechiva el rock no se programa desde un despacho, sino que se levanta desde abajo. Con manos, cables, carteles, barras, reuniones, favores, amigos y esa cabezonería tan necesaria para que las cosas no se apaguen.

El 11 de julio, Torrechiva volverá a hacer lo que lleva haciendo desde finales de los noventa, es decir, enchufar los amplis, abrir el pueblo y recordar que el rock también tiene casa en el interior de Castellón.

Una casa pequeña, sí. Pero con mucho volumen.

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