Sin asientos ni grandes recintos: el festival libre que transforma un pueblo entero de Castellón en arte vivo
Bajo el lema 'Pisar lo común', la cita cultural reivindica la presencia física en el espacio público y la reflexión sobre la comunidad en un contexto de fragmentación social

Mediterráneo
Durante dos tardes de julio, un pequeño municipio del interior de Castellón dejará de ser únicamente un lugar de paso para convertirse en un escenario sin límites claros. Las funciones comenzarán en una plaza, continuarán por una calle y se detendrán junto a espacios patrimoniales, mientras el público avanza detrás de una bailarina o de la banda de música local.
No habrá un recinto cerrado ni una platea convencional. El Festival CCB-CalleContemporánea propone una experiencia itinerante en la que caminar entre espectáculos también forma parte de la programación. Danza contemporánea, circo, acrobacia, performance, teatro físico, música experimental y poesía ocuparán el espacio público para explorar la relación entre el cuerpo, el territorio y la comunidad.
Ese escenario es Bejís, una localidad del Alto Palancia que los días 25 y 26 de julio acogerá la tercera edición de esta cita. Las propuestas se desarrollarán entre las 18.30 y las 21.00 horas, con acceso libre y un recorrido por diferentes calles, plazas y espacios patrimoniales del municipio.

Sybaila dará la bienvenida al certamen con su 'Masa de baile'. / MEDITERRÁNEO
La elección del lugar no es un detalle secundario. Celebrar un encuentro de creación contemporánea en una población pequeña del interior de Castellón convierte el festival en una propuesta singular dentro del mapa cultural valenciano.
Frente al modelo de los grandes recintos, los escenarios aislados y las programaciones concentradas en las capitales, CalleContemporánea ensaya otra escala. Aquí, la proximidad no es una limitación, sino el centro de la experiencia: artistas, habitantes y visitantes comparten las mismas calles, se desplazan juntos y contemplan las piezas desde una distancia poco habitual.
No se trata únicamente de trasladar espectáculos concebidos en entornos urbanos hasta el medio rural. La principal particularidad del festival es que convierte el territorio, la memoria y la vida comunitaria en materiales artísticos. El pueblo no funciona como un decorado pintoresco, sino como una parte activa de las obras y de la forma en que el público las interpreta.
«Pisar lo común»: una invitación a ocupar y cuidar el espacio compartido
La tercera edición se presenta bajo el lema «Pisar lo común», una expresión que funciona en sentido literal y simbólico. El público recorrerá conjuntamente las calles, pero también será invitado a pensar qué lugar ocupa cada persona dentro de una comunidad y qué responsabilidad implica formar parte de ella.
La programación plantea preguntas sobre la relación entre el yo y el nosotros, la memoria de los trabajos vinculados a la tierra, la paz entendida como una práctica activa, los cuidados, la violencia y los discursos de odio.

Maëlle Bestgen presentará en Bejís su espectáculo 'Entramada'. / MEDITERRÁNEO
En un contexto marcado por guerras que corren el riesgo de normalizarse, desigualdades crecientes y relatos sociales cada vez más fragmentados, CalleContemporánea reivindica la presencia física en el espacio público. Reunirse, caminar y compartir una experiencia artística se convierten así en formas de tomar posición y cuidar aquello que pertenece a todos.
El planteamiento adquiere una dimensión especial en una época dominada por las pantallas. Frente a la velocidad de los contenidos digitales y al consumo individualizado, el festival propone detenerse, escuchar y avanzar junto a otras personas.
Un festival contemporáneo profundamente vinculado al territorio
El proyecto cuenta con la dirección artística de Fátima Meskine Gumbau y está organizado por Batec y Artèria Cultural, con la colaboración del Ayuntamiento de Bejís y de las asociaciones locales Arcos y AECOTUR.
A estas entidades se suma en 2026 la implicación directa de la Banda de Bejís, uno de los principales motores culturales y sociales de la localidad. Su participación refuerza la conexión entre los lenguajes contemporáneos del festival y las prácticas comunitarias que tradicionalmente han articulado la vida de los pueblos.

'Morir amando' es otra de las piezas de danza contemporánea que se podrán disfrutar en la localidad. / MEDITERRÁNEO
También la identidad gráfica de la edición nace de esa relación con el entorno. El cartel, diseñado por Ángela Moya, toma como referencia los colores de la tierra, la luz y la biodiversidad del paisaje.
En el centro de la composición aparece una gota de agua que funciona como una huella sobre el territorio. Su forma evoca al mismo tiempo una figura humana y sitúa el cuerpo como principal herramienta de expresión del arte en movimiento.
Programa del 25 de julio
La primera jornada comenzará con Gota a gota, una pieza de circo y danza contemporánea creada por Miguel Barreto y Anne Mateu, artistas vinculados a Colombia y València.
La obra se inspira en los ritmos de la Albufera y en los gestos de los trabajos agrícolas. Acciones como sembrar, arar y recolectar se transforman en movimiento para proponer una reconexión con la tierra y con las personas que la cultivan y la cuidan. A continuación, la artista valenciana Ángeles Ciscar presentará Acció 07 Bejís, una performance concebida específicamente desde el diálogo con el municipio.
El cuerpo, la materia y el paisaje se entrelazarán en una intervención de perspectiva ecofeminista que investiga otras formas de habitar, activar y cuidar el territorio común. La pieza no podría desarrollarse de la misma manera en otro lugar, ya que parte de las características concretas del entorno donde sucede.

El cartel de la presente edición es obra de Ángela Moya. / MEDITERRÁNEO
La jornada continuará con Morir Amando, interpretada por Fer Cencillo, Clara Tena y Paula Ortiz. La propuesta se define como una pieza de danza no patriarcal en la que los cuerpos se buscan, se acompañan y se sostienen frente a una masa de violencia y odio.
El amor aparece aquí no como una evasión romántica, sino como un gesto de resistencia ante los discursos que enfrentan, deshumanizan y separan.
El sábado concluirá con Los Sara Fontán, dúo barcelonés que combina violín expandido y percusión polirrítmica. Su directo prescinde de las palabras para construir una experiencia intensamente física. La improvisación, la tensión, la escucha y el movimiento transforman el concierto en una situación colectiva que sucede en tiempo real y que exige la atención activa del público.
Programa del 26 de julio
La segunda jornada comenzará con Arpeggios, una producción de Adrián Herrera inspirada en el descenso de Orfeo al Inframundo.
La propuesta entrelaza música y danza en un viaje entre la luz y la oscuridad. Los cuerpos de Adrián Herrera, Alba Gog y Juan Ángel González se aproximan a sus límites físicos mientras recorren un territorio marcado por la pérdida, la búsqueda y el retorno.
Después llegará Entramada, una intervención participativa de la artista francesa Maëlle Bestgen. La obra recupera el lavadero como lugar de reunión, esfuerzo compartido y transmisión de confidencias. Estos espacios, tradicionalmente ligados al trabajo de las mujeres, aparecen como archivos vivos de una memoria comunitaria que con frecuencia queda fuera de los grandes relatos históricos.
La participación del público será esencial. Los asistentes deberán colaborar para elevar y sostener un mástil, convirtiendo el esfuerzo conjunto en una imagen directa de la interdependencia sobre la que se construye cualquier comunidad.
La Tercera Cía, formada por Cristina Reche y Pablo P. Vega, presentará después Hasta que tu muerte nos separe. Mediante una combinación de teatro físico y textual, la compañía construye una sátira mordaz sobre la pareja perfecta y el matrimonio ideal. La obra retrata al mismo tiempo a unas élites encerradas en su propio mundo, incapaces de percibir la realidad compartida que existe fuera de su burbuja.
La tercera edición concluirá con Poesía Sintética, de Elsa Moreno y Sr. Charli.
El recital unirá poesía y sintetizadores para analizar los discursos con los que se construye la realidad. Palabra y música electrónica servirán para cuestionar las narraciones heredadas e imaginar otras maneras de nombrar el mundo común.
Sybila y la Banda de Bejís guiarán al público
Los espectáculos no serán los únicos protagonistas del programa. Las llamadas Llamadas CCB volverán a funcionar como hilo conductor entre las diferentes piezas.
Estas intervenciones acompañan al público durante los desplazamientos y evitan que el recorrido se interrumpa entre una representación y la siguiente. El camino deja de ser un simple traslado logístico y se transforma en parte de la experiencia artística.
El sábado, la valenciana Sybila conducirá al público con Masa de baile, una deriva coreográfica por el espacio público.
La acción propone una pausa frente a la velocidad cotidiana. Escuchar, caminar y moverse junto a otras personas se presentan como gestos sencillos capaces de alterar temporalmente la relación con la calle y con quienes la ocupan.

'Hasta que tu muerte nos separe' se representará el domingo 26 de julio. / MEDITERRÁNEO
El domingo será la Banda de Bejís la encargada de abrir el camino. Su música itinerante mezclará piezas reconocibles con el contexto contemporáneo del festival y recuperará una práctica profundamente arraigada en la vida de numerosos pueblos: caminar detrás de una banda como forma de reunirse, acompañarse y compartir el espacio.
La participación de la agrupación local sintetiza buena parte del espíritu de esta edición. La tradición musical y la creación contemporánea no aparecen como realidades enfrentadas, sino como lenguajes capaces de encontrarse dentro de un mismo recorrido.
Cultura contemporánea más allá de las capitales
CalleContemporánea forma parte de una corriente cultural que defiende el derecho de los territorios rurales a participar en la creación contemporánea no solo como receptores, sino también como espacios productores de significado.
La presencia de propuestas experimentales en una población pequeña rompe con la idea de que determinados lenguajes artísticos únicamente pueden desarrollarse en teatros urbanos, museos o centros especializados.
En Bejís, las piezas deberán dialogar con calles reales, con espacios que tienen usos cotidianos y con un público que no necesariamente responde al perfil habitual de los circuitos contemporáneos.

El grupo Los Sara Fontán pondrá una de las notas musicales a la tercera edición del festival. / Tamara de la Fuente
Esa convivencia puede generar encuentros inesperados. Una persona que acude expresamente para seguir la programación compartirá el recorrido con vecinos, familias, visitantes ocasionales y habitantes que quizá se encuentren con una performance al salir de casa.
La accesibilidad económica también es relevante. Al ofrecer una programación gratuita y abierta a públicos diversos, el festival elimina una de las barreras habituales de acceso a la cultura y facilita el contacto con disciplinas que todavía pueden percibirse como minoritarias o alejadas.
Cuando el pueblo deja de ser un decorado
Durante el último fin de semana de julio, el municipio no será únicamente el lugar donde ocurre CalleContemporánea. Sus cuestas, plazas, lavaderos, lugares de encuentro y espacios patrimoniales intervendrán en la lectura de cada obra. Ahí reside la principal fuerza de un festival de estas características: demostrar que la creación contemporánea no necesita permanecer encerrada en los grandes centros culturales para ser exigente, cercana y relevante.

'Gota a gota' es una pieza de circo y danza contemporánea creada por Miguel Barreto y Anne Mateu. / MEDITERRÁNEO
También evidencia que un pueblo puede ser algo más que el fondo de una fotografía o el destino de una escapada. Puede convertirse en un espacio desde el que pensar cuestiones universales como los cuidados, la violencia, la memoria, el amor, la interdependencia y la manera en que se construye una comunidad.
Durante dos tardes, el arte no pedirá al público que tome asiento. Le propondrá caminar, escuchar y mirar de nuevo el territorio que pisa.
Le pedirá, precisamente, pisar lo común.
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