Vicente Zabala de la Serna: «La autenticidad de Morante le ha convertido en un fenómeno social»
Su libro, que alcanza ya la tercera edición, analiza al torero desde la quiebra de su salud mental

«La autenticidad de Morante le ha convertido en un fenómeno social» | JOSÉ AYMÁ
Jorge Casals
A propósito de la publicación de Memoria de Morante: El adiós y el regreso de un genio herido (Editorial Debate), mantenemos una profunda charla periodística con su autor, Vicente Zabala de la Serna. Este reputado crítico taurino mantiene una estrecha relación con Castellón, tierra a la que ha viajado en los últimos años para darle categoría con su pluma a la Magdalena, feria en la que prácticamente arrancó Morante la temporada de su reaparición en 2025 y que es donde Zabala de la Serna pone el foco, desglosando las claves humanas, psicológicas y artísticas que articulan el retrato de una figura irrepetible como la del diestro de La Puebla. Y todo bajo el telón de fondo de una quiebra de su salud mental y los severos tratamientos de electrochoque a principios de 2025, que hieren la sensibilidad del público, como así demostró Castellón con aquella ovación cariñosa y sincera con la que recibió al torero sevillano un día después de reaparecer en Almendralejo. Morante es ya un icono sociocultural que trasciende con creces los límites del propio ruedo.
¿Cuándo nace este libro y por qué decides embarcarte en él?
A lo largo de la temporada 2025 fui testigo privilegiado de una serie de situaciones que se dieron en Morante entre bambalinas, más allá de todo lo que consiguió en la plaza en esa antológica campaña. En concreto, desde dónde lo consiguió, que fue desde la quiebra de la salud mental. Te cuento… A principios de año, que es donde arranca el libro, me encontré con Morante en la presentación de los carteles de San Isidro. Él estaba en una esquina del escenario, anunciado dos tardes (Prensa y Beneficencia). Fui a saludarle y se le saltaron las lágrimas. Me dijo que había perdido la memoria, que estaba envuelto en un tratamiento de electrochoque en Portugal y que los efectos secundarios eran esos. Fue el 6 de febrero y la temporada arrancaba solo un mes después. Me pareció imposible que pudiera hacerlo y luego fíjate dónde fue a parar la temporada, una de las más importantes de los anales de la historia taurina. El libro pone el foco precisamente en esa superación y en la quiebra de la salud mental.
¿Hasta qué punto influye esa enfermedad mental en su tauromaquia, en su forma de ser y en el personaje?
Creo que el personaje de Morante está plenamente a la altura de su toreo; es un personaje absolutamente extraordinario. Además, Morante ha trascendido lo que es la tauromaquia. Ahora mismo es un icono popular y un fenómeno de masas. Sobre cómo afecta la enfermedad a su toreo, todo lo que envuelve la temporada 2025 (desde el tratamiento tremendo -en los reportajes que hago me encuentro en la mesita con un pastillero de 14 o 15 pastillas diarias- hasta los terrenos que pisa en una especie de ofrecimiento al toro que a veces me daba la sensación casi de inmolación) demuestra que todo está conectadísimo. Hay una frase al principio del libro que dice: «Siento que los toros me bordean como al canto de una puerta». Aparte de su belleza poética, refleja una realidad tremenda de los terrenos que pisó Morante.
Él mismo le dio al libro un punto final inesperado con aquella retirada, yo diría punto y aparte, del 12 de octubre.
Era el colofón conmovedor y emocionante donde desembocaba un año tremendo. Lo del 12 de octubre fue el episodio o el acto dramático exacto para poner fin a su temporada. Pero el final es casi el principio, porque es un libro circular sobre un torero esférico: ese «no puedo más» del 12 de octubre que exclamó a su cuadrilla (una temporada que, además de antológica, fue durísima), el volteretón con el toro de Garcigrande, el quitarse la coleta, ese llanto... es el inicio de la reaparición después en Sevilla, que por tiempos editoriales llegamos a incluir.
¿Qué tiene Morante para que se haya convertido en ese ídolo de masas que atrae a gente joven y rompe barreras?
La autenticidad. Morante no es impostado; es auténtico. Y eso llega muchísimo a la gente. Lo hemos visto. Uno de los capítulos del libro cuenta su relación con Pamplona y cómo celebró en 2025 su triunfo en San Fermín. Se hizo fotos con absolutamente todos los aficionados que se le acercaban mientras cenaba en una barra. Atendía a todo el mundo. O cómo se asomó al balcón de la Estafeta a ver el encierro en pijama, con una taza de café y despeinado, saludando a todos. El secreto es su autenticidad. Y en el ruedo, haber roto hace mucho las costuras de lo que significaba ser un torero artista, un corsé que se le quedaba pequeño. El año pasado aportó un componente dramático a su tauromaquia que estalla desde los terrenos de José Tomás. Todo ese plus le hace trascender y llegar a los tendidos con una fuerza brutal.
¿Qué hay de periodismo y qué de literatura en este libro?
Hay una mezcla de todo. No son unas memorias al uso, ni un ensayo, ni una biografía cerrada. Hay mucho periodismo porque es un reportaje largo. Nace también de la llamada de Álvaro Núñez a principios de 2025 pidiéndome crónicas porque Morante había perdido la memoria tras el tratamiento y no recordaba ni haber cortado un rabo en Sevilla en 2023. Empecé a buscar crónicas para mandárselas y ahí se prendió la mecha. El libro es un viaje a Morante y con Morante. Es un viaje a su infancia, a un paseo con su madre para entender cómo era de niño, a la tierra de las marismas y a esa geografía fértil en arte. No es un libro estrictamente taurino, sino una obra humana sobre la trascendencia de un creador.
¿Dónde crees que está el final de Morante?
Mucho no puede quedar por ley natural. Morante va a cumplir 47 años y lleva casi 30 de alternativa. Es un fenómeno único en el toreo porque normalmente el cartel se va gastando con los años, pero Morante interesa ahora más que nunca. Es un caso curioso, como el de Benjamin Button.
Es el más valiente de los artistas y el más artista de los valientes.
En todos estos años, la piedra angular de Morante ha sido su valor. A veces se ponía en duda si tenía valor o no, pero el valor siempre ha estado ahí; lo que variaba era el grado de compromiso. El valor que ha mostrado recientemente, toreando y entregándose en terrenos dramáticos de máxima exposición, impresiona. Él llegó a hablar en su día de la pulsión de la muerte como una salida a su sufrimiento. El año pasado hubo tardes de pasar verdadero miedo viéndole ofrecerse así al toro.
El impacto de Morante a nivel mediático es brutal, algo necesario para la tauromaquia. El libro ya va por su tercera edición y con tiradas muy importantes.
Te doy un dato para que sirva como ejemplo: las crónicas y reportajes sobre su trayectoria han superado el millón doscientos mil lectores en la web de El Mundo. Como decía su vicedirector, Vicente Ruiz, en el Congreso de Periodismo, ningún líder político internacional o nacional generó el tráfico y el interés masivo que desató Morante, ni Trump ni Putin ni nadie. Morante es un auténtico fenómeno sociocultural.
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