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El grupo de cuatro jóvenes castellonenses que está rompiendo todos los tópicos sobre la música clásica

Lo que empezó como un trabajo de clase en Onda hoy conquista escenarios de toda la provincia

Claudia, Ainara, Ana y Carolina: el cuarteto de clarinete de Castellón

Claudia, Ainara, Ana y Carolina: el cuarteto de clarinete de Castellón / Cortesía de Clariventum

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Juliana Carambia

Juliana Carambia

Con apenas entre 18 y 23 años, cuatro jóvenes de L'Alcora, Onda y Sueras han decidido demostrar que la música de cámara también puede conquistar al gran público. Lo hacen a través de Clariventum, un cuarteto de clarinetes nacido en el Conservatorio de Onda que ya comienza a abrirse camino en escenarios de la provincia con un repertorio que combina piezas clásicas, tangos, boleros o pasodobles para acercar este género a espectadores de todas las edades.

El origen

Hay proyectos que nacen casi sin proponérselo. En el caso de Clariventum, todo empezó en 2023, durante las clases de música de cámara del Conservatorio de Onda. Claudia Llorca, Ana Inés, Ainara Gimeno y Carolina Calabuig compartían ensayos desde hacía años y pronto descubrieron que la conexión entre ellas iba mucho más allá de la asignatura.

"Creíamos que era una gran oportunidad poder llevar nuestro grupo musical más allá de las aulas y transmitir nuestra pasión por la música al resto de personas", explican. Aquella idea terminó convirtiéndose en un proyecto con identidad propia.

El propio nombre del grupo refleja esa intención. Clariventum hace referencia tanto al clarinete como a la familia de instrumentos de viento y busca reivindicar un formato poco habitual sobre los escenarios. "Un cuarteto de clarinetes no suele destacar tanto como otros conjuntos, pero la versatilidad del instrumento puede crear grandes momentos frente al público", aseguran.

Todas comenzaron a tocar este instrumento desde niñas. Algunas siguieron la tradición familiar; otras eligieron el clarinete por curiosidad o por la elegancia que transmitía. Sin embargo, coinciden en que fue durante los años de formación cuando realmente se enamoraron del instrumento, descubriendo todas sus posibilidades sonoras y expresivas.

Romper prejuicios

Lejos de limitarse al repertorio clásico, Clariventum busca que cualquier persona encuentre una melodía reconocible en sus conciertos. Por eso combinan obras clásicas con pasodobles, tangos, boleros y otras piezas populares.

Su objetivo es claro: "abarcar los gustos de todo el público" para que quien acuda a escucharlas consiga sentir la música tanto como ellas.

Aunque ensayar entre cuatro requiere organización y muchas horas de trabajo, la experiencia compartida durante los últimos tres años ha hecho que desarrollen una dinámica muy definida que les permite aprovechar al máximo cada encuentro.

La juventud como fortaleza

Una de las cosas que más sorprende a quienes las escuchan por primera vez es su edad. Ellas, sin embargo, lo interpretan como una oportunidad para romper estereotipos.

Consideran que cada vez menos jóvenes se acercan a las actividades culturales y creen que ver a personas de su generación comprometidas con un proyecto musical ayuda a cambiar esa percepción.

Detrás de cada actuación también hay años de esfuerzo. Recuerdan tardes enteras dedicadas al solfeo, al instrumento, al coro y al estudio en casa, un trabajo silencioso que muchas veces el público desconoce.

Ser músico es sinónimo de sacrificio y dedicación

Con el apoyo de Castellón

Aunque cada integrante orienta su futuro profesional hacia caminos diferentes, ninguna contempla una vida sin música. El objetivo no es tanto alcanzar una meta concreta como seguir creciendo juntas y sentirse orgullosas del camino recorrido dentro de unos años.

Las cuatro reconocen, además, el respaldo recibido desde que pusieron en marcha el proyecto. Destacan las oportunidades que ofrecen los concursos de música de cámara y el apoyo mostrado por distintos ayuntamientos de la provincia, algo que consideran fundamental para que los jóvenes artistas puedan continuar desarrollándose.

Actuar en casa, rodeadas de familiares y amigos, añade un componente emocional especial. Son precisamente quienes mejor conocen el esfuerzo que hay detrás de cada concierto y quienes les transmiten una motivación extra desde el público. "Compartir nuestra pasión con ellos es uno de los mayores regalos que podemos tener", afirman.

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