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El Rototom cierra su 31ª edición con 169.000 asistentes y confirma su regreso a Benicàssim en el 2027

El festival supera los 26.000 asistentes diarios, reúne público de casi 100 países y suma 13.000 menores de 13 años y 7.100 mayores de 65 en una edición que refuerza su perfil familiar y multicultural

El Rototom ha cerrado otra exitosa edición en el recinto de festivales de Benicàssim.

El Rototom ha cerrado otra exitosa edición en el recinto de festivales de Benicàssim. / Manolo Nebot

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Benicàssim

El Rototom ya pone cifras a su 31ª edición. La organización cifra en 169.000 personas la participación global del festival, que ha cerrado este sábado en Benicàssim después de una semana que arrancó con la inédita Welcome Party del día 16 y continuó con seis jornadas de programación. El certamen sitúa además la media por encima de los 26.000 asistentes diarios, en niveles similares a los de 2025, y confirma ya su regreso al municipio en agosto de 2027.

El balance consolida también el marcado carácter internacional de la cita. Público de casi un centenar de países ha compartido estos días el recinto, con España, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido a la cabeza. El mapa de procedencias alcanza los cinco continentes e incluye lugares tan dispares como Kenia, Ruanda, Corea del Sur, Martinica, Trinidad y Tobago, Venezuela, Camboya o Tailandia.

El reggae y otros rtimos urbanos fueron protagonistas de las actuaciones del festival.

El reggae y otros rtimos urbanos fueron protagonistas de las actuaciones del festival. / Toni Losas

Pero uno de los datos más llamativos aparece en las edades. Rototom contabiliza este verano alrededor de 13.000 menores de 13 años y 7.100 mayores de 65, dos cifras que refuerzan el perfil intergeneracional de un festival que durante la semana ha alternado grandes conciertos con espacios familiares, circo, deporte, talleres, gastronomía y programación social.

«Temíamos esa tendencia observada en otros festivales, pero nuestro público es fiel», valora el director del Rototom, Filippo Giunta, en un contexto que la organización considera complicado para la música en directo en Europa por el aumento de los costes y las dificultades para viajar. Para Giunta, buena parte del público convierte el festival en sus vacaciones anuales y encuentra en Benicàssim una comunidad que «supera el límite del reggae».

Más público local en el Foro Social

La vertiente cultural deja también cifras propias. Más de 1.100 personas participaron en las cuatro jornadas del Foro Social, que este año trasladó parte de sus debates al casco urbano y abordó asuntos como la emergencia climática, con Vandana Shiva, o la crisis de la vivienda. La organización destaca especialmente la incorporación de público local a estos encuentros.

La actividad social alcanzó además los centros penitenciarios de Castellón y Albocàsser, donde actuaron Ilan Amores, Alana Sinkëy, Doctor Nadie y Lasai y hubo una sesión de yoga con César Caldera. Los abonos inclusivos permitirán igualmente financiar proyectos de Fundación Ateneu Castelló, Payasospital, UNRWA España y Stand Up For Jamaica.

54 fuentes y nuevas medidas contra el calor

El calor ha marcado también algunos cambios importantes en esta edición. Rototom retrasó horarios y reforzó las áreas culturales como refugios climáticos con sombra y estructuras ventiladas, una decisión que, según Giunta, ha favorecido que más espectadores descubrieran actividades que otros años quedaban fuera de sus recorridos habituales.

Lia Kali fue una de las protagonistas del último día del festival.

Lia Kali fue una de las protagonistas del último día del festival. / Manolo Nebot

La estrategia ambiental mantuvo además 54 puntos de agua potable entre el camping y el recinto. La alianza con Tuawa prevé alcanzar cerca de 3,2 millones de botellas de plástico evitadas y unas 300 toneladas de CO₂ ahorradas, equivalentes a la absorción anual de más de 13.500 árboles o cerca de 27 hectáreas de bosque mediterráneo. El festival ha añadido este año un sistema de baterías solares para reducir también el consumo de diésel.

Más sonidos urbanos sin perder las raíces

El balance musical deja una edición con mayor peso de la escena estatal y del dancehall, pero sin abandonar las raíces jamaicanas. Major Lazer, Shenseea y Kybba han representado ese giro hacia nuevos sonidos, mientras nombres históricos como Alpha Blondy, Luciano, Bushman, Twinkle Brothers o Skatalites han mantenido la conexión con el reggae más clásico.

Entre los artistas estatales, la organización destaca G-5, Lia Kali, Las Ninyas del Corro, Eskorzo y el espectáculo de Pure Negga junto a 15 invitados. «El objetivo era llegar a un público más amplio. El festival se transforma, pero no olvida sus raíces ni al público reggae», resume Giunta.

La organización da además por consolidada una de las novedades de 2026, Reggae Jamroom, el espacio de improvisación que ha reunido de madrugada a músicos y cantantes, y ya plantea reforzarlo en futuras ediciones. Teen Yard y las áreas familiares también han experimentado, según el festival, un notable crecimiento de asistencia.

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