Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Su gira más ambiciosa

Aitana, del refugio del ‘cuarto azul’ al sueño de la ‘superestrella’: la hora del gran salto

La cantante de Sant Climent de Llobregat deja atrás sus inseguridades y episodios de controversia en una gira internacional, el ‘Cuarto azul world tour’, que recala, a partir de este viernes, cuatro noches en el Palau Sant Jordi y que la llevará por Latinoamérica, Estados Unidos y Europa

Aitana, en uno de sus conciertos.

Aitana, en uno de sus conciertos. / EFE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Jordi Bianciotto

Barcelona

Con los estadios del año pasado (el Metropolitano y el Olímpic) se trataba de escenificar un posicionamiento, el arranque de un plan de dominación cuyo nudo es la expedición actual: el bautizado, sin manías, como ‘Cuarto azul world tour’, porque cubre España y las Américas de arriba abajo, así como cuatro plazas europeas. Un itinerario de arenas en el que Aitana juega con ser esa ‘superestrella’ a la que canta en su canción del verano, y que la trae este viernes a Barcelona, donde emprenderá una tanda de cuatro conciertos en el Palau Sant Jordi.

Si aquellos ‘shows’ de estadio brindaban un recorrido a su trayectoria, estos se centran en ‘Cuarto azul’, el álbum que lanzó en mayo de 2025 y en el que viene a exorcizar sus penas y distracciones en clave de pop con sintetizadores, invocando la imagen del refugio familiar de su infancia (“mi espacio de estar bien”, decía entonces a este diario). La casi-residencia en el Sant Jordi de la cantante de Sant Climent de Llobregat representa una nueva gesta, encuadrada a su vez en el actual aumento de público de los macroconciertos: hasta este año, solo U2 había llenado cuatro noches este local (en 2015), umbral que igualó Rosalía el pasado abril y con el que empatará también La Oreja de Van Gogh en su visita de noviembre.

La catalana, en una imagen promocional de 'Cuarto azul'.

La catalana, en una imagen promocional de 'Cuarto azul'. / Sony

El ‘efecto Mundial’

Llega una Aitana reforzada como figura pop en la corriente principal, más si cabe desde el toque de gracia de ‘Superestrella’, una canción que no era más que el quinto ‘single’ de ‘Cuarto azul’ hasta que el Mundial de fútbol precipitó un efecto en cadena: la FIFA la incluyó en su biblioteca de canciones, pasó a sonar al término de cada partido que ganó la selección española y, ya adoptada como himno, Aitana la cantó con los jugadores en la fiesta de celebración del título, en la plaza de Cibeles.

En poco tiempo se ha convertido en su tema más difundido en Spotify (299 millones de escuchas) y la onda expansiva ha cruzado el océano: el 8 de agosto escaló hasta el número uno de la lista Hot Latin Pop Songs de ‘Billboard’. Muy oportuno, considerando el inminente asalto a los escenarios latinoamericanos, este otoño, donde Aitana eleva el listón frente a giras anteriores y afronta, por ejemplo, tres noches en el Movistar Arena, de Buenos Aires, y otras tres en el Auditorio Nacional de Ciudad de México.

Imagen del documental 'Aitana: Metamorfosis'.

Imagen del documental 'Aitana: Metamorfosis'. / EPC_EXTERNAS

De Nueva York a París

La ruta la lleva por primera vez a Estados Unidos, con sendas actuaciones en teatros de Nueva York y Miami. Y en enero y febrero de 2027, Aitana actuará en Lisboa (donde ya se presentó en el Rock in Rio local en 2024) y debutará en Milán, Londres (dos noches) y París, en escenarios por precisar. En un tiempo en que la música latina y en castellano impacta en gran medida a escala global a través de voces de países como Puerto Rico o Colombia, Aitana representa la avanzadilla española junto al canario Quevedo y el mallorquín Rels B, figuras que ya gozan de proyección al otro lado del Atlántico (y dejando a un lado a Rosalía, que ya juega en otra liga).

En ‘Superestrella’, Aitana habla, de modo irónico y en primera persona, de una escena de ligoteo en la discoteca y de lo que representa liarte con una figura popular, aludiendo, sin dramatizar, al ruido mediático y el impacto de los focos que se avecinan si la relación trasciende. Firma la canción ella misma en tándem con dos cómplices muy presentes en ‘Cuarto azul’, el argentino Nico Cotton y la puertorriqueña Carolina Isabel Colón Juarbe, más conocida como Gale. Él es un cotizado gurú del estudio, ganador del Latin Grammy al Productor del Año en 2025, cómplice de figuras como Nathy Peluso, María Becerra o Nicki Nicole (y de Jorge Drexler en su dueto con el argentino Conociendo a Rusia). Ella tiene su propia carrera como cantante (tres álbumes) y es coautora de éxitos de artistas como Shakira (‘Puntería’, su cita con Cardi B), Christina Aguilera (‘Santo’, con Ozuna) y Ca7riel & Paco Amoros (‘#tetas’).

Aitana durante el primer concierto de su 'Cuarto Azul World Tour', en la localidad almeriense de Roquetas de Mar.

Aitana durante el primer concierto de su 'Cuarto Azul World Tour', en la localidad almeriense de Roquetas de Mar. / CARLOS BARBA / EFE

Compositora implicada

Ampliar colaboradores ha sido una de las claves de ‘Cuarto azul’, después de que Aitana asentara su logística, en discos anteriores, en el trío formado con los colombianos Andrés Torres y Mauricio Rengifo (productores de ‘Despacito’, el bombazo de Luis Fonsi con Daddy Yankee en 2017). Ambos están presentes en el último álbum, si bien Aitana se refirió en su día a la necesidad de tomar la iniciativa con nuevos cómplices y asumiendo un mayor peso como compositora. Ahí, en su implicación creativa, pone ella un acento en las entrevistas, replicando las acusaciones recurrentes de ser una muñeca manejada por la industria, que han resonado desde sus inicios en ‘OT’.

En ese ‘reality show’, edición de 2017-18 (cuando ella tenía 18 años), quedó en segundo puesto, y el premio se lo llevó Amaia. Es cierto que Aitana tardó un tiempo en definir su discurso musical: ‘Spoiler’, su precipitado primer álbum (2019), danzaba de modo intrascendente entre lo pop, lo urbano y lo latino, y ’11 razones’ (2020) se abonaba en un guitarreo ‘dosmilero’. El giro lo marcó ‘Alpha’ (2023), con electrónica y oscuridad ‘clubber’, sin abdicar de las golosinas melódicas.

Y si ese disco apuntaba a la nocturnidad, ‘Cuarto azul’ se fortifica en la intimidad, con más ‘synth-pop’ que EDM, y más recogimiento que aventura, aunque no faltan las tonadas efervescentes. Ella potencia su gracia con la canción para bailar triste (‘6 de febrero’) y por el baladismo, tan apreciado por su núcleo originario de fans (‘Cuando hables con él’, con el eco del primer amor), al tiempo que desliza un reguero de guiños a relaciones pasadas, para poner a trabajar a los ‘aitanólogos’. Corona el repertorio con ‘La chica perfecta’, canción protesta contra las exigencias y presiones que acosan a la figura pública (a dúo con una que sabe de esto, Alaska). Ella ya sabe que cualquier cosa que haga recibirá alguna clase de reprobación. Como cuando convocó a sus fans a una ‘listening party’ nada menos que en el Movistar Arena, con entradas de pago (a 16.50 euros). Hubo quejas, pero el recinto se llenó: 13.000 personas.

Aitana, en su 'fase azul'.

Aitana, en su 'fase azul'. / EPC

Crecer en público

La tensión con su condición, precisamente, de ‘superestrella’ está en el subtexto de la actual Aitana, como quedó claro en la serie documental ‘Metamorfosis’ (Netflix, 2025), donde aireaba sus debilidades y confesaba su episodio de depresión. Ella llega hasta aquí habiendo crecido en público y transformado su proyección pública. De atracción familiar, con un colchón de público infantil, a diva pop adulta. Viaje no exento de fricciones y escandaleras: aquellas contorsiones horizontales en ‘miamor’, en la gira ‘Alpha’, coincidentes en el tiempo con el lanzamiento de la ‘muñeca Aitana’, de la mano de Famosa, confundiendo un poco los 'targets'.

Aitana es hoy también la señora empresaria, que selecciona más que en el pasado las marcas a las que asocia su nombre (Yves Saint Laurent, Fendi, Air Europa, Adidas), que invierte en una inmobiliaria y en empresas de producción de espectáculos, y que el mes pasado compró, con El Mago Pop, un teatro barcelonés, el Aquitània, “para apoyar la cultura y las artes escénicas”. Son movimientos que, por ahora, no comprometen su actividad primaria, la música, aunque, vista su relación de atracción-repulsión con la fama, a veces parece ella que podría mandarlo todo a la porra y vivir una vida tranquila como emprendedora en la sombra. Si este plan flota en algún rincón de su cabeza, tendrá que esperar.

Aitana y Antonio Díaz, 'El Mago Pop'

Aitana y Antonio Díaz, 'El Mago Pop' / Cedida

Suscríbete para seguir leyendo

Fuente: El Periódico

Tracking Pixel Contents