Los análisis de sangre, introducidos por primera vez en el Abierto de Australia con el fin de detectar el uso de eritropoyetina (EPO), han sido recibidos con cierto recelo por los propios profesionales. El mundo del tenis, hasta ahora, se ha mostrado bastante reacio a cualquier innovación en materia de controles antidopaje. "No sé si los análisis de sangre aportarán algo nuevo", afirma Ferrero. "Siempre ha habido controles. El problema es que últimamente se empieza a hablar mucho de ellos" , añade el valenciano.

A mediados de los 90 se instauraron en el tenis los controles de orina. Desde entonces el número de positivos ha sido muy escaso, con sólo 10 casos reconocidos. Las declaraciones de los tenistas australianos Andrew Ilie y Mark Woodforde durante el Open de Australia han reabierto la polémica sobre el dopaje.

"Sólo digo que si a 100 jugadores les dices que tomen tal cosa, porque así tendrán fama y fortuna, llegarán a ser mejores tenistas y alcanzarán cotas físicas más altas, al menos la mitad de ellos aceptarán", afirmó Ilie. Su comentario no tardó en tener respuesta. "Creo que hablar de quién podría estar usando drogas o quién no es una irresponsabilidad", indicó Agassi. Albert Costa también apoya los controles. "Cuantos más se hagan, mejor. Pero a todos por igual. El año pasado Safin pasó 14 controles y Agassi sólo cuatro", protestó el catalán.