Cuánta razón hay en el dicho a perro flaco, todo son pulgas. Y en el caso contrario. Cuanto más boyante es una situación, la fortuna parece aliarse. Esto último es, más o menos, lo que le está pasando al Castellón en las últimas jornadas. Quizás el equipo no demuestre con un brillante juego su condición de líder invicto, pero los resultados van cayendo a su favor casi por obligación. Es la suerte del campeón.

Ayer, los de José Luis Oltra también la tuvieron. En el fútbol, una jugada, un error, una apreciación... pueden decidir. Los albinegros, que todo hay que decirlo, se vieron superados en la línea de creación por el Mallorca B, se encontraron con un balón al palo de los baleares a los 10 minutos. La diosa fortuna estuvo en el área de Xavi Oliva para enviar las pulgas al perro flaco, en este caso, el Mallorca B. Tres minutos después, la misma diosa se le aparecía a Marcos para subir el 1-0 al marcador de Castalia.

Es el sino de los poderosos, tener siempre como aliada a la suerte. Pero, ¡qué caray! Ya era hora de que se dejara caer por Castalia. Han sido ocho largos años de no ver a la diosa Fortuna por estos lares ni en fotografía y ahora esperamos que no nos abandone por lo menos hasta llegar a las puertas del verano, cuando el C. D. Castellón tenga ya en su mano el billete para uno de los viajes más importantes de su historia como entidad: el del retorno a la Segunda División A.