Dijo Guillermo Amor que la situación en la que se encuentra el Villarreal en la recta final del campeonato era parecida a una cacería en la que el cazador se ve sorprendido por el ataque de un animal salvaje que no esperaba. Decía Guillermo que esa sensación de angustia, peligro y miedo que te atenaza en ese momento era, sin duda alguna, lo más complicado de la situación. Ni el potencial del animal ni lo que te pudiera hacer es superior a la angustia que se vive en ese momento. Explicaba que cada partido que te queda en la Liga es como los cartuchos que te quedan en la escopeta. Sabes que queda munición, pero cada tiro fallado aumenta tus nervios y te acerca un poco más al peligro; además hace que la bestia se acerque más a ti, lo que aún te pone más nervioso, dificulta más el apuntar bien y hace más factible que vuelvas a fallar. En esta estamos, que el Villarreal ya ha fallado dos tiros claros y lo que ha hecho es despertar a la bestia. Y ya se sabe, un animal herido es mucho más peligroso. Así que, será cuestión de apuntar bien, que no vuelva a fallar la puntería, que es lo que viene fallando últimamente, además de dejar de hacer tonterías, que en esas situaciones siempre se pagan, y matar ya a esa bestia antes de que se acerque demasiado y ella acabe con nosotros.