Si los clubs de fútbol sala esperan que la UEFA colabore en la promoción de su bello deporte, creo, tras lo visto esta semana pasada en Bélgica con motivo de la final de la UEFA Futsal Cup, que la empresa se me antoja harto complicada. Mucho había oído hablar de la inútil burocracia de este organismo, de la ineficacia de algunos de sus empleados y de la infinita parafernalia en su línea de actuación. Siempre pensé que en todo ello existía una especie de tópica leyenda negra, que podría tener algo de verdad y también de exageración. Después de vivir personalmente cómo se desenvolvieron los delegados de la UEFA (parecen cortados por el mismo patrón) en Charleroi, con motivo de la final entre el Action 21 y el Playas de Castellón, todo me parece corto.

Si a alguien le cuentan, que el director general del Playas, Manolo Pesudo, tuvo que comprar en una ferretería una cinta métrica para, minutos después, ponerse manos a la obra y certificar que las dimensiones de la pista donde se dirime un título europeo son o no correctas, pienso que se moriría de risa. Y pasó en Charleroi.

Si a alguien le cuentan que la UEFA presionó, incluso, para que el partido se jugara como fuese en una cancha de 37x18, un metro de largo menos que la dimensión mínima permitida (una superficie de 166 m inferior a la de una pista española), posiblemente no se lo creería. Y más, cuando el Interviú fue echado de la final, por cumplir estrictamente con el reglamento, el mismo que se saltaron a la torera con el Playas. Dejaremos para otro día, un sinfín de anécdotas y experiencias personales de lo que pasó en Bélgica.

El fútbol sala se quedará estancado mientras no se separe del fútbol, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. En Bélgica, Action 21 y Playas se emplazaron para aunar esfuerzos para crear una especie de G-14 en su deporte. Otro paso será ganar más independencia de la Federación Española de Fútbol y abogar por una mayor profesionalización, incluso, en los árbitros.

ARZO COGE EL GUANTE. Benito Floro fue valiente. En San Sebastián ya había valorado la posibilidad de alinearle como titular y el sábado se echó adelante. César Arzo demostró ante el Mallorca que el futuro del Villarreal pasa por jóvenes como él, forjados en la Ciudad Deportiva. No es demasiado habitual ver en Primera a chicos de 17 años en el once. Un 10 para el técnico amarillo.

Por cierto, el punto que el sábado adquiría sabor agridulce, ayer parecía de oro. La permanencia está más cerca, pese a que el Villarreal no le mete un gol ni al arco iris.