La campaña electoral para las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo, el mismo fin de semana que arranca la liguilla de ascenso a Segunda A, ya ha comenzado. No quiero que nadie considere este artículo personal como mi púlpito particular para condicionar la decisión del electorado, pero yo no votaré ni a PP, ni a PSOE, ni a Izquierda Unida... En mi papeleta aparecerá el nombre del Castellón, que para mí ganará los comicios más importantes en los que ha participado en los últimos ocho años.

Es cierto que sus últimos mitines/encuentros no ha convencido demasiado al pueblo, que el resto de candidatos a los que debe batir en la promoción tiene sus argumentos... Pero un equipo que ha sido capaz de cambiar la opinión del censo albinegro en pocos meses y que durante los 30 primeros parciales de la temporada ganó por mayoría absoluta incluso a aquellos rivales que ponían en duda su capacidad de gobierno, hay que darle un voto de confianza.

Así lo demostró ayer, al darle la vuelta a los sondeos de las últimas semanas, en las que cierto pesimismo se había instalado entre los seguidores después de las tres derrotas. La victoria supone una inyección de moral.