El caso Farinós lleva visos de ir para largo. El Villarreal, que tras la renovación de Benito Floro se ha marcado como objetivo prioritario prorrogar la estancia del centrocampista en el equipo, tiene por delante una dura negociación para conseguir su objetivo.

A favor de las pretensiones del Villarreal juegan varios factores. Uno es el overbooking en la plantilla interista, que se une a la más que probable continuidad de Héctor Cúper como máximo responsable técnico del equipo italiano. Con el argentino en el banquillo --llegó a enviarle al equipo filial a finales del pasado año--, Farinós tiene cerradas las puertas del Inter. El otro aspecto que beneficia al club amarillo es la predisposición de Farinós, mostrada públicamente, de continuar ligado al Submarino.

LA BARRERA ECONÓMICA

Pero los contras de la operación, representados por dificultades económicas, son muy importantes. La entidad que preside Fernando Roig tiene una opción de compra sobre el futbolista de La Torre con validez hasta el final de la presente temporada --incluida en el contrato de cesión firmado el pasado invierno--, pero, más que la tasación, es la alta ficha de Farinós la que, de momento, hace inviable la operación.

En este último extremo, el propio Farinós puede ser decisivo para cerrar un acuerdo final, siempre que el jugador sacrificara una parte de su elevada ficha, inabordable en estos momentos por la entidad villarrealense.

FUTURO INCIERTO

Hasta que llegue un posible acuerdo entre el Villarreal y el Inter de Milán, Farinós sigue sin conocer su destino para la próxima temporada. "Nadie me dice nada sobre mi futuro", dijo, no sin cierta preocupación, el futbolista hace pocas fechas. A él y al Villarreal le esperan unas largas semanas de espera.