Bajando las escaleras de la tribuna de Castalia, comencé a escuchar anoche los primeros temores de los buenos aficionados albinegros sobre la guerra de maletines que se avecina en las próximas jornadas. En Castellón todo el mundo recuerda lo mal que le fue al equipo albinegro, en los dos últimos descensos de Primera y de Segunda, en las batallas extradeportivas. Comprendo el miedo, pues después de nueve años de miserias en Segunda B existen tantas ganas de ver al C. D. Castellón otra vez en 2ª A, que las mismas alimentan la psicosis. No obstante, la mejor medicina para combatir las triquiñuelas es la honradez que derrochan sobre el terreno de juego los jugadores albinegros. Este equipo de Oltra posee una vergüenza profesional, un corazón y una entrega a prueba de cualquier maletín. Juanjo, Mora, Xavi Gracia, Marcos, Miguel... todos acabaron con problemas musculares. Y tengan por seguro que no es un problema de preparación física, pues el Castellón está en las buenas manos de Jorge Simó, un lujo para cualquier club.

El Castellón, además, ofreció ayer instantes de buen fútbol. Su capacidad camaleónica le permite jugar bien cuando el rival lo permite, y pegarse con quien se ponga por medio cuando el contrario sale peleón. Incluso, se resiste a arbitrajes chulescos y provocadores como el de ayer. Y cuenta con el apoyo de una afición joven, entregada, ejemplar y que siente y respira en albinegro. Ninguno de los 13.000 espectadores que acudieron a Castalia sabe nada de maletines. Es, sin duda, un equipo campeón, que tiene una cita en la plaza Mayor el domingo 29 de junio. El Castellón depende de sí mismo y contra eso nada puede hacer el Ciudad de Murcia.