Se enciende la luz de alarma en el Barcelona. El equipo de Rijkaard encajó ayer una dolorosa derrota en Málaga y volvió a evidenciar que depende de su estrella, Ronaldinho. No en vano, desde que se lesionó el crack brasileño, ha cosechado dos derrotas (la de ayer y ante el Villarreal) y un empate, en el Camp Nou, ante el Valladolid. Y además, tiene a la vuelta de la esquina (el sábado) el duelo ante el Madrid.

El Barcelona visitaba un campo propicio (el Málaga no le ganaba desde 1976), pese a lo cual, encajó una manita. Salva, el ariete defenestrado en el Valencia, se reivindicó como goleador y anotó un hat trick.

El dominio local fue manifiesto en la primera parte ante un desangelado rival, que además se mostró nulo en ataque. Así, Salva se estrenaba al culminar un rápido contraataque llevado por Josemi y Duda. Poco después, en el minuto 14, el exvalencianista firmaba el segundo. Xavi pudo acortar distancias al filo del descanso, pero Calatayud desvió a córner su lanzamiento.

SIN RECURSOS En la segunda parte el Málaga apabulló de nuevo a un Barcelona sin ideas que se rindió ante el buen juego y ambición del equipo malaguista, que conforme avanzaban los minutos del aumentaba su ya amplia ventaja en el marcador. Salva, de nuevo en una contra, firmaba su tercer tanto, al que siguió el cuarto, obra de Diego Alonso, que desató la euforia en la grada de la Rosaleda.

Rijkaard se veía impotente para frenar la acometida de juego y goles del Málaga. Así, tuvo que ser el exmadridista Fernando Sanz quien, en una jugada desgraciada, recortara distancias para el Barcelona.

A cinco minutos del final llegó la puntilla por medio de Canabal, certificando una goleada que dolió mucho al Bar§a.