Vientos de cambio en la categoría de bronce del fútbol español. Desde la jornada de Liga disputada el reciente fin de semana, dos jugadores pertenecientes a un mismo equipo pasarán el control antidopaje a la conclusión del partido en el cual estaban inscritos, una medida que trata de luchar contra la lacra de la droga en Segunda B.

Esta misma semana, el Consejo Superior de Deportes (CSD), sensibilizado por el caso Gurpegui --futbolista del Athletic acusado de dopaje--, decidía tomar cartas en el asunto y retiraba a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) la potestad para realizar estos análisis, responsabilizándose de llevarlos a cabo él mismo, con la colaboración de la Comisión Nacional Antidopaje (CNA). Al mismo tiempo, decidía ampliar los controles a la tercera categoría, en orden de importancia, del balompié nacional.

ATENTOS AL SORTEO

Cada jueves, el CSD elegirá por sorteo el nombre de un equipo de fútbol de Segunda B. Después, una vez con el acta en la mano, un representante del máximo organismo institucional en concepto de Deportes decidirá, también por sorteo, qué dos jugadores inscritos deberán someterse a estos análisis. Después, los médicos, que también habrán sabido con 48 horas de antelación qué equipo tendrá que ser pinchado, revelarán el resultado de los mismos de forma privada, para evitar las filtraciones, precisamente el motivo por el que el CSD ha decidido retirar la responsabilidad de hacer el antidopaje.

A partir de ahora, los equipos de Segunda B deberán tener mucho cuidado con este tipo de pruebas, sobretodo los médicos y fisioterapeutas. A expensas de conocer cómo funcionan los controles antidopaje en 2ª B, la medida es digna de ser aplaudida, ya que elimina el juego sucio.

Sin embargo, muchos clubs desconocen esta iniciativa, ya que la semana pasada no habían recibido la notificación. Es el caso del Castellón. "No hemos recibido ningún comunicado, aunque sé de los controles antidopaje porque lo he leído", señala Emilio Isierte, que hace las veces de segundo entrenador.