El Villarreal ha conseguido terminar el año en posición europea. Esto supone que el nivel competitivo demostrado es sobresaliente.

El partido realizado en Sevilla puso de manifiesto las virtudes del equipo. En la primera parte, donde se mandó en el campo, teniendo el balón y fallando sólo en el último pase, se acabó siendo muy superior a un Betis muy impreciso, que sólo apareció en los minutos iniciales de la segunda parte debido a su empuje y agresividad.

Con el cambio efectuado por Benito Floro, Guayre ayudó por la izquierda al Vasco cerrando bien esa zona y se le dio oportunidad de brillar a un Víctor Fernández que estuvo magistral dando dos asistencias de gol y creándole mil y un problemas al Betis por su gran movilidad.

Habría que mencionar el buen trabajo colectivo y la perfecta salida a la contra del equipo amarillo. Aprovechó la velocidad de José Mari y la inteligencia de Sonny Anderson. Todo ello culminado por un Guayre muy trabajador que además está encontrando puerta.

Un aspecto a mejorar, por no poner sólo alabanzas, es la fragilidad defensiva a balón parado. Tras el gol de Juanito, hubo una clara ocasión de Fernando que salvó un espectacular Reina. El meta está siendo determinante para el Villarreal en esta brillante temporada.