El derbi que el Roma disputó ayer ante el Lazio en el Olímpico fue suspendido cuando apenas se habían disputado dos minutos de la segunda mitad y el marcador reflejaba un empate sin goles. El motivo, la posible muerte de un niño atropellado por un coche policial en los aledaños del estadio, un rumor que las fuerzas de seguridad se apresuraron a desmentir, pero que llevó la indignación a los espectadores, que no se creyeron las explicaciones policiales.

Así, y aunque se reinició el partido tras el descanso, los jugadores de Roma y Lazio pararon el encuentro debido a los gritos de los aficionados, que les pedían que detuvieran el derbi. Tras unos minutos de confusión, y aunque desde la megafonía se insistía en que el rumor carecía de fundamento, los futbolistas solicitaron la presencia de un responsable policial que lo confirmara. Éste apareció poco después y confirmó a técnicos, jugadores y trío arbitral que no se había producido tal muerte.

Pese a ello, y a la insistencia arbitral para que se reanudase el encuentro, los dos equipos declinaron hacerlo ante la insistencia de sus aficionados, entre los que se había instalado la intranquilidad y la preocupación. Algunos de ellos llegaron incluso a saltar al campo para evitar que el derbi pudiera reanudarse.

Después de cerca de tres cuartos de hora de espera y de confusión, un tiempo en el que se rozó el caos, el árbitro Rosetti decidió finalmente suspender el encuentro. Ahora, ambos clubes deberán elegir una fecha para que se disputen los minutos que faltan por jugar, a la espera también de que se aclare todo lo sucedido.